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Ernesto Castro

Ernesto Castro (Madrid, 1990) es autor de Contra la postmodernidad (AlphaDecay, 2011); coordinador de Bizarro (Delirio, 2010), *El arte de laindignación* (Delirio, 2012); colaborador en Tenían veinte años y estabanlocos (La Bella Varsovia, 2011), Humanismo-animalismo (Arena Libros,2012) e Indignación y rebeldía (Abada, 2013).

El comunismo de los matemáticos

El sociólogo de la ciencia Robert K. Merton sostenía que los ideales de cualquier comunidad científica deberían ser: el escepticismo organizado o la presunción de falsedad (toda idea es falsa hasta que se demuestre lo contrario), el universalismo (la pretensión de verdad de una idea se debe evaluarse conforme a criterios impersonales preestablecidos), el desinterés (la búsqueda de la verdad sobre otros fines sociales o de otro tipo) y el "comunismo" (las ideas no son propiedad exclusiva de sus formuladores pues inevitablemente se han apoyado sobre el trabajo previo de otros que hicieron igualmente públicas sus ideas).

La conclusión económica que Merton deduce de este último ideal resume y anticipa una de las posiciones más habituales en el reciente debate sobre la propiedad intelectual, las licencias libres y el pirateo digital: "El comunismo del ethos científico es incompatible con la definición de la tecnología como "propiedad privada" en una economía capitalista. Los escritos actuales sobre la 'frustración de la ciencia' revelan ese conflicto".

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Lope de Vega nunca se acaba

Lope de Vega tiene tantas obras de teatro como días hay en un año. Así las cosas, el descubrimiento de otra pieza del fénix de los ingenios debería tener tanto derecho a ocupar la portada de los suplementos culturales como el avistamiento de un nuevo sistema solar del tres al cuarto. Sin embargo, la aparición de Mujeres y criados, una comedia de enredo donde triunfa el amor mesocrático sobre la pretensión de la nobleza, atrajo la atención y por una buena razón. Teniendo en mente que Lope no cuenta con unas obras completas desde los 14 tomos que Marcelino Menéndez Pelayo reunió entre 1890 y 1902, la edición crítica que está realizando el grupo de investigación Prolope, artífices de la difusión de Mujeres y criados, es lo más parecido a la vida inteligente que uno puede encontrar en la filología española actual.

Escuchar los detalles del avistamiento por boca de Alejandro García Reidy, el Colón de Mujeres y criados, sonroja por el estado en que se hallan nuestros fondos bibliotecarios, tierra virgen para investigadores con ambiciones y recursos digitales a mano. Resulta que la Biblioteca Nacional tenía desde 1886 un manuscrito con la firma de un pseudónimo habitual del dramaturgo, pero nadie se había molestado hasta ahora en despejar la atribución anónima. Dos búsquedas en Internet, una en el catálogo de la Biblioteca y otra en Manos Teatrales, un archivo con las grafías de los copistas teatrales más habituales, aclararon en un instante lo que siglos de indiferencia habían emborronado.

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Artistas que (según dicen) trabajan sobre la Unión Europea

Dicen las malas lenguas que la Fundación Miró es el segundo centro de arte que más visitas recibe en España después del Museo del Prado porque tiene un pacto faústico con las agencias de viajes y con las rutas escolares, que no paran de fletar autobuses en dirección a Montjuïc. De este modo, el lugar que ocupa la fundación respecto de la economía política de Barcelona (instrucción pública + turismo de masas) es el mismo que ocupó el pintor respecto del franquismo: un lugar apartado y acastillado, pero en última instancia cómplice con la situación.

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Haya paz entre galeristas

Se calcula que Leibniz escribía a caballo y dormía una media de tres horas, del mismo modo que se calcula que Santo Tomás rellenó diez folios diarios desde el momento mismo de su nacimiento hasta el de su defunción: a ojo de buen cubero. Siguiendo el mismo criterio de vaguedad, Jacobo Siruela ha bautizado Casa Leibniza una exposición paralela a ARCO donde las galerías están agitadas pero no revueltas, compartiendo espacio pero no negocio, primero paz y después gloria. Aunque Leibniz, el filósofo de la mathesis universalis, que escribió prácticamente sobre todo, que tiene hasta unos tratados de cocina muy sabrosos, no escribiera ni una sola línea de valor sobre arte.

Ni falta que hace. Una serie de chicos de los recados teóricos (Germán Huici, Marcos Giralt Torrente, Javier Montes, Oscar Alonso Molina, Estrella de Diego y Enrique Vila-Matas) se han encargado de confeccionar el nuevo traje del conde de Siruela: las cartelas de la exposición.

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Guy Standing: “Tengo que ponerme en tu pellejo”

Parece una broma argentina, pero no lo es. “Nuestros sueños no cogen en vuestras urnas” es un lema del 15M traducido del castellano al inglés y del inglés de nuevo al castellano, que Guy Standing cita en El precariado. Una carta de derechos. El traductor de Capitán Swing, Andrés de Francisco, se ha visto en un brete al traducir un libro que dice que los precarios son denizens, lo opuesto en inglés a ciudadano; un libro que divide a la sociedad en seis grupos sociales entre los cuales están los proficians, traducidos como profitécnicos de trabajo flexible y clase media. Un libro que detalla los artículos de una charter, una carta magna que tiene que ver menos con la concesión monárquica de privilegios, tal y como la conocemos en España, que con la petición y el reclamo de derechos desde abajo, una tradición de iniciativas legislativas populares que en Inglaterra se remonta hasta el cartismo del siglo XIX y su referente mitológico, la Carta Magna de 1215 y la Carta del Bosque de 1217, origen en última instancia del procomún ecologista anglosajón.

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A ver si se habla de mi libro

 “Yo he venido a ver si se habla de mi libro” fue la broma que me respondió un escritor de provincias a la pregunta por su asistencia como público del festival EÑE que tuvo lugar el pasado viernes y sábado en Madrid. “A pasarlo bien en realidad”, confesó finalmente. Y es que el EÑE tiene un carácter conciliar difícil de ignorar. A la voluntad de enterrar el hacha de guerra entre escritores durante las 48 horas que dura el festival se suma en las últimas ediciones la ampliación del programa hacia campos de creación donde el aspecto lúdico es más evidente.

No es de extrañar que el evento más concurrido del fin de semana fuera el Ultrashow de Miguel Noguera, realizado en paralelo a una mesa sobre Mortadelo y Filemón, justo antes de otra mesa sobre el fetichismo de las publicaciones periódicas en papel. En esta edición han sido el humor, el cómic y la prensa, de la mano de la cata de vinos, la música de cierre y el típico pinchito en la c/ Madrazos, a la vuelta del Círculo de Bellas Artes, los elementos que han asegurado el pasárselo bien de nuestro escritor de provincias. Y del capitalino también.

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La ciencia como lucha de clases

La última semana de octubre la revista Nature publicó una  lista de los 100 artículos científicos más citados de todos los tiempos. La lista, hecha a partir de la base de datos de Thompson Reuters, sorprende en primer lugar por el número de artículos indexados: 58 millones. Según una analogía muy plástica, si se imprimieran y se amontonaran las portadas de cada uno de los artículos indexados, la pila resultante tendría la altura del Kilimanjaro.

Poca cosa si tenemos en cuenta que el montón quiere abarcar toda la investigación científica realizada por la especie humana desde el comienzo de los tiempos, o mejor dicho, desde que se descubrió el llamado paper, esa constante ontológica universal. En realidad solo abarca hasta 1900, primer año del que Thompson Reuters tiene noticia de la emisión de papers, y desde entonces hasta 2002, según una estimación de la revista Population Today, han vivido sobre la Tierra unos 9.815 millones de personas, con lo que tocamos a 0,06 artículos per cápita, lo que demuestra hasta qué punto la investigación científica tiene tanta popularidad mundial y secular como la pelota vasca fuera del País Vasco.

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Autopista a Murcia y al Infierno: políticas del Moderneo Estético

Según Karlheinz Stockhausen, el compositor experimental alemán, el 11S fue una Gesamtkunstwerk wagneriana: una obra de arte total. Jean Baudrillard interpreta esta declaración en el primer capítulo de Power Inferno. Manuel Borja-Villel, el actual director del Museo Reina Sofía, dijo que la @acampadasol fue la mejor exposición de arte contemporáneo de 2011. Miguel Ángel Hernández Navarro interpreta esta declaración en su capítulo de El arte de la indignación.

El interés de los filósofos por el carácter estético de la política se remonta –como poco– a Immanuel Kant hablando de la guillotina jacobina, que en las cercanías de París resultaba aterradora y en la distancia de Königsberg ( actualmente Kaliningrado, propiedad de Vladimir Putin) entusiasmaba y era sublime. Con la extensión del sufragio universal, la ideologización de los medios de comunicación y el fenómeno de la campaña electoral perpetua, cuando política y estética se confunden, el interés deviene en obsesión.

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Ética para (un) ángel

La filosofía moral está hasta en la sopa. Desde la declaración de independencia de una nación hasta los animales que comemos, pasando por el derecho a abortar, la idea de la guerra justa o el planeta que vamos a dejar a las futuras generaciones, todo puede ser objeto de reflexión moral. Pero la ignorancia se interpone en nuestro camino. La mayor parte de la gente piensa que la profesión del filósofo no es otra que aprenderse las ideas de la docena de autores que entran en Selectividad como quien se aprende la lista de los reyes visigodos: de memoria y hasta volverse loco. Y tienen razón. La filosofía académica española consiste básicamente en hacerse el listo citando en alemán a Hegel. La primera broma que soltó Ángel Gabilondo cuando volvió del Ministerio de Educación a su cátedra de metafísica en la Universidad Autónoma de Madrid fue: "Tengo que ponerme al día con los descubrimientos realizados últimamente en mi campo de investigación".

Ángel Gabilondo se cree muy gracioso porque piensa que no se ha publicado nada que merezca la pena leer entre 2009 y 2011, mientras él era ministro de Educación en el Gobierno de Zapatero. Puede que esto sea cierto en su campo de investigación, por llamar de alguna manera a la filosofía entendida como perpetuo trabalenguas parisino, pero en el campo de la filosofía moral analítica (dejando para otra ocasión la polémica entre analíticos y continentales) el siglo XXI ha supuesto un auténtico boom de libros a la altura de los clásicos. Aquí tienen, sin más dilación, una breve selección de las lecturas filosóficas obligatorias de la última década y media, una Ética para (un) ángel y para el común de los mortales. Pendiente de ampliación.

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