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Stéphane M. Grueso

Director y productor de documentales y no ficción para cine y televisión. Realizador de '¡Copiad, malditos!', documental sobre propiedad intelectual, derechos de autor y el futuro de la cultura en la era de internet. Actualmente embarcado en 15M.cc, un proyecto de libro + documental + web colaborativos sobre el movimiento 15-M.

Se acabó el ébola, pero la enfermedad sigue: la laboral

Me lo ha recordado mi hermano este puente. Me contaba como en un organismo oficial de la Junta de Andalucía, los trabajadores iban a trabajar enfermos con gripe porque no se podían permitir estar una semana o diez días de baja: les bajaban el sueldo y no llegaban a fin de mes. Así contagiaban a otros que entraban en el mismo juego. Muy extraño todo. Y se trata de funcionarios, o personal laboral fijo de una administración pública, que en nuestra cosmología de las cosas son lo mismo y gozan de la máxima protección en cuanto a sus derechos laborales. La crisis del ébola ha pasado. Se ha llevado por delante a la ya anteriormente polémica (Jaguars, Confettis, Eurodisneys y otros ‘Gürteles’ varios) Ministra de Sanidad, señora doña Ana Mato, y posteriormente al Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid de verbo fácil (también denominado ‘bocachancla’), señor don Javier Rodríguez. Parece que ha acabado todo. Una vez pasado el torbellino nos hemos quedado con el sabor en la boca de ciertas grandes cuestiones: la –no– gestión de la crisis con su desaparición de la Ministra y todo, el ataque mediático a la técnico sanitaria Teresa, el fatal destino del perro Excálibur en comparación con su primo yanqui, toda la movilización social en torno al caso… Y finalmente la milagrosa y feliz recuperación de la enferma. Pero hay pequeños detalles que conviene no olvidar. En realidad son cosas que ya sabíamos pero que de alguna forma hemos archivado ya en alguna parte de la cabeza que atropelladas por nueva actualidad, informaciones, otros recortes, distracciones y/o nuestras legítimas preocupaciones personales, perdieron su importancia.  Las olvidamos. Me quedo con dos detallitos, pero que sí son importantes y enseñan muy bien el tipo de sociedad que estamos construyendo. O abandonando. 1 – El tema con el que inicio el post: te juegas la vida haciendo tu trabajo, alguien decide que tienes que quedarte en cuarentena por cuestiones de seguridad para los demás. Estás de baja o un equivalente y claro, -eso- "no es trabajar…" Pues te recortan la paga de este mes.

De hecho creo recordar que la propia enferma Teresa recibió una minoración de su nómina al haber estado tantos días ingresada en el hospital, pero no he encontrado ninguna referencia en prensa. Esto, está pasando y muchos de nuestros conciudadanos van a trabajar enfermos cada día por no ver reducidos sus ingresos por estas injustas y quasifacciosas reglamentaciones y además a esto habría que sumarle el terror laboral insaturado en el sector privado: "te echo cuando quiera, hay 1000 que quieren tu trabajo. Tú verás…" pero eso es otro tema. Aquí tienes la noticia de la SER, leedla, que vale la pena. 2 – La precariedad laboral de los médicos que se jugaron la vida para salvársela a la técnico Teresa, que enfermó al habérsela jugado a su vez para intentar salvar la vida de un ciudadano.

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Ada Colau: "No es suficiente delegar en un proceso electoral"

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La izquierda, Pablo Iglesias y el banner de Bankia

El rito de cada domingo por la noche. Sofá y smartphone. Todos viendo y comentando en redes sociales los programas de reality/política de laSexta ( “esto ya se ha convertido como en ir a una de las manis de la semana”, me decía un amigo político de la izquierda)

Hace ya una semana pero la pregunta fue algo parecido a:

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Debate entre Gregorio Morán y Juan Carlos Monedero

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Algunos hombres... ¿malos?

Existe una valla y al otro lado de ella se encuentra el caos la amenaza y el peligro para nuestra democracia y el Estado del bienestar.

El coronel del cuerpo de Marines Nathan R. Jessup es el encargado de mantener el orden y la libertad en este caótico entorno.

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Dos fotos, dos formas de gobernar, dos realidades ¿distintas?

Esta pasada semana dos fotografías volaban por las redes sociales (y no solo por ellas) inflamando todo a su paso. Dejaban decenas de miles de comentarios, reacciones, enfados y de todo. Son a priori dos fotos que muestran dos situaciones o realidades o comportamientos dispares.

Yo veo en ellas dos formas de gobernar y enfrentar realidades muy distintas. Dos formas de entender el liderazgo y transmitir lo que es la confianza. También dos formas de cómo se transmite la imagen de tu país en el mundo.

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Cuarenta sirios llevan cerca de 6 meses atrapados en Ceuta

 

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Así intentó Pierre saltar la valla de Melilla: "Nos faltaba algo para trepar"

Ya estaba, ya estaba casi. Pierre -nombre ficticio- nunca había llegado tan cerca. Su mano tocó la valla de Melilla. "Estamos en España, hermano”. Sus pies, descalzos para trepar mejor, se posaron sobre el embrollo de alambre de cuchillas que nunca se retiró de la base de la alambrada. “No me importaba, pensé que las heridas se podrían curar. Yo veía España”.

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Informar en tiempos revueltos…

Pilar Velasco lo sabe bien.

Ya ha sido atacada en alguna ocasión. La última por informar sobre los oscuros paseos con bolsas de plástico del Molt Honorable Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid. Aquí tenéis más información sobre este caso, que fue a los tribunales, y que acabó bien para la periodista.

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SINVERGÜENZAS, MENTIROSOS, ¿y ahora COBARDES?

Desde poco después del día 6 de febrero llevo calificando gravemente de forma regular al Ministro del Interior, al señor Delegado del Gobierno en Ceuta y al Director General de la Guardia Civil con unos feos adjetivos, impropios de personas de su posición en el ejercicio público, y que cualquiera que me conozca o me lea un poco sabrá que son bastante extraños en mi boca o en mi pluma (en mi twitter, quiero decir). Como es tristemente conocido, y bien ha cubierto Desalambre, la sección de derechos humanos de este medio, el pasado 6 de febrero hubo un intento de entrada de docenas de inmigrantes por la frontera de El Tarajal en la ciudad de Ceuta. El resultado fue el de 15 (o hasta 18) muertos y multitud de heridos habiendo sido repelida la entrada con medios antidisturbios por miembros de la Guardia Civil. A partir de ese instante, cualquier cuestionamiento de: la versión oficial, el papel de las fuerzas de seguridad, el funcionamiento de la frontera, la legislación vigente, la política de comunicación oficial, los medios empleados, etc, etc, etc ha sido tildaba de ser exclusivamente: “UN ATAQUE A LA GUARDIA CIVIL”, aunque se tratara de cuestionar el papel de mandos o de responsables políticos. Sin peros. Sin paliativos. El oscurantismo, la mentira y la falta de transparencia ha sido absoluta. Desde entonces, y no estoy orgulloso de ello, califico a algunos de estos responsables políticos (que no a miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado destinados en la frontera, OJO) de ‘sinvergüenzas’ y ‘mentirosos’. Ahora ando pensando añadir un nuevo calificativo a esa triste lista que nada me gusta: ‘cobardes’. Es más, pocos días después, Arsenio Fernández de Mesa, el Director General de la Guardia Civil, anunció " querellas criminales contra todas aquellas personas que han injuriado, calumniado y hasta presentado denuncias falsas contra la Guardia Civil” en lo relativo a los sucesos del 6 de febrero. Refiriéndose a ONGs y activistas que cuestionaban el desarrollo de los acontecimientos. Por cierto, que la "denuncia falsa" esa a la que se refiere el señor Director General es la que sigue su curso en el Juzgado de instrucción número 6 de Ceuta, y avanza poco a poco gracias a que las peticiones de las distintas acusaciones son atendidas, generalmente en los recursos ante la Audiencia Provincial de Cádiz. Tal ataque mediático e institucional ha seguido semana tras semana, siempre con el mismo argumento: Poner en cuestión cualquier cosa en torno a estos sucesos es equivalente a atacar el buen nombre de la Guardia Civil y la tarea de estos profesionales. Punto. Fin. No hay matiz.    Recientemente ha habido otro avance en una cuestión relacionada. Que desde luego tiene mucho que ver con el papel de estos responsables políticos y el 'desamparo' en el que quedan muchos de sus subordinados en uniforme. Hemos visto como  un juzgado de Melilla ha imputado al Coronel Jefe de la Guardia Civil de Melilla por el delito de prevaricación al ordenar o permitir unas prácticas conocidas por “devoluciones en caliente”, que no son otra cosa que la deportación de personas sin respetar las leyes, tratados y derechos que les asisten ya que han entrado en territorio nacional. Estas mismas prácticas, por cierto, se dieron en los sucesos del 6 de febrero en Ceuta como muestran claramente imágenes públicamente accesibles. El Coronel Jefe es el redactor del vigente "protocolo operativo de vigilancia de fronteras”, la orden que regula el comportamiento de sus subordinados, y que según el auto de admisión de la querella, como curiosidad, tampoco se cumple en las actuaciones de la Guardia Civil, por cierto. Más información sobre esto en esta entrevista a José Palazón, activista de Melilla que documenta en vídeo estas inmorales y parece que ilegales prácticas de forma incansable. Inmediatamente hemos vuelto a ver al Delegado del Gobierno en Ceuta y al Ministro (entre otros) volver a ese eterno discurso del ataque al buen nombre del centenario cuerpo benemérito que bla bla bla Enésimo ejemplo o enésimo ejemplo +1. Y he aquí la cuestión. En los sucesos del día 6 de febrero con la muerte de 15 (o hasta 18) personas ya pudimos comprobar la mentira (esto es así, es empírico) y la sinvergonzonería (esto es una apreciación personal) de estos responsables políticos, por ejemplo, con las diferentes y rápidamente cambiantes versiones oficiales en torno al suceso o la negación de la existencia de las deportaciones ilegales (“devoluciones en caliente”) que podemos ver regularmente en decenas de vídeos en internet. Mirad, este es un resumen de mentiras dichas por el Delegado del Gobierno en Ceuta o el Director General de la Guardia Civil, entre otros.

En cualquier país normal, estas personas, como poco, no seguirían en su puesto. Me atrevo a decir que no seguirían en la función púbica. En nuestra querida España, a día de hoy todos siguen en sus puestos. Y con la misma actitud y soberbia. La cosa sigue igual. Ejemplo de esto nos lo volvemos a encontrar ahora, que con la apertura del proceso judicial en Melilla contra el mando de la Guardia Civil, aparece esta declaración en el Faro de Ceuta el 20 de septiembre, en este caso del señor Secretario de Estado de Seguridad, don Francisco Martínez:  

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