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La participación de la infancia, clave para la defensa de sus derechos

Se cumplen 27 años de la Convención de los Derechos del Niño que reconoce a los menores como sujetos sociales de derecho

El incremento de las muertes neonatales, la calidad de la educación o el derecho a la participación son aún graves incumplimientos de derechos de la infancia

El modelo de trabajo de Ayuda en Acción se basa en la centralidad de la niñez, porque situamos a la infancia en el centro de nuestros proyectos de desarrollo

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La participación de la niñez debe valorarse esencialmente como un derecho implícito al hecho de ser persona.

La participación de la niñez debe valorarse esencialmente como un derecho implícito al hecho de ser persona. María Ceniga / Ayuda en Acción

Este noviembre se cumplen 27 años de la entrada en vigor de la Convención de los Derechos del Niño, tratado internacional aprobado en 1989 por la Asamblea de Naciones Unidas y que significó para el mundo un cambio de paradigmas en la visión social de los niños y niñas.

La Convención de los Derechos del Niño (CDN) es en esencia un llamado a toda la humanidad, pero en particular a las personas adultas, para dar un giro radical en la histórica visión hacia la niñez, planteando uno de los cuestionamientos más profundos en la doctrina de los derechos humanos y de la niñez como es el hecho de reconocer a los niños y las niñas como sujetos sociales de derecho y no como objetos de protección y control.

Tras estos 27 años, si bien se han experimentado algunos avances como la reducción mundial de la mortalidad de menores de 5 años en más de la mitad desde 1990 o la cobertura y retención de la educación primaria en América Latina –la tasa neta de matrícula es del 94% de promedio–, todavía hoy los niños y niñas son uno de los grupos sociales más vulnerables en el mundo, con serias dificultades para ver cumplidos los derechos enunciados en la convención. Ejemplo de esto son el derecho a la supervivencia (las muertes neonatales han experimentado un aumento proporcional del 5% desde 2000), la calidad de la educación que reciben (cerca del 40% terminan primaria sin aprender a leer y escribir) o su derecho a la participación ciudadana, entre otros. Todos ellos siguen siendo hoy graves incumplimientos de los derechos de los menores que debemos abordar entre todos.

En Ayuda en Acción, desde hace 35 años, promovemos y acompañamos procesos que buscan el desarrollo, el respeto y la vigencia de los derechos de la niñez y de sus familias, particularmente, de las comunidades rurales que viven en condiciones de pobreza, exclusión y desigualdad, con limitados recursos y afectadas en el acceso a servicios básicos.

Tomando en consideración los contenidos de la CDN y la Política de Niñez y Adolescencia de Ayuda en Acción hemos desarrollado herramientas, metodologías y estrategias que han permitido a niñas y niños el conocimiento y apropiación de sus derechos, su participación activa en los procesos de desarrollo de sus comunidades y el goce efectivo de sus derechos.

Tras nuestra experiencia de trabajo en contextos rurales en situación de especial vulnerabilidad para la niñez y adolescencia, podemos destacar la importancia vital que tiene el juego en el desarrollo psicosocial de toda niña y niño, sin olvidar que se trata de uno de sus derechos fundamentales. Por ello, hemos puesto grandes esfuerzos en desarrollar procesos de formación para niños, niñas y adolescentes pero también para los adultos, para que profundicen en el conocimiento de estos derechos a partir de técnicas lúdicas participativas, un recurso pedagógico idóneo para la facilitación de los derechos de la niñez.

Partimos del principio " aprender jugando" desde el que hemos desarrollado una serie de materiales educativos propios. Su uso ha supuesto para Ayuda en Acción un avance significativo en nuestra misión por lograr sistemas comunitarios de protección de la infancia. Gracias a estas dinámicas, conseguimos que los niños y las niñas estén formados sobre sus derechos de forma eficaz y que tengan un espacio de participación y recreo en sus comunidades, de manera que se visibilicen como actores capaces de promover el desarrollo comunitario. Es lo que en Ayuda en Acción llamamos la centralidad de la niñez, puesto que los situamos en el centro de nuestros proyectos de desarrollo.

Así, en nuestros programas de cooperación, se realizan acciones en las que niñas y niños ejercen su derecho a la participación y expresan libremente sus opiniones, como foros nacionales, gobiernos municipales abiertos a la infancia, intercambio de experiencias entre niñas y niños del programa de Vínculos Solidarios de Ayuda en Acción, etc.

La recreación y la práctica del deporte es uno de los derechos claves para el desarrollo integral y de la personalidad de todo niño y niña, reconocido por la CDN, lamentablemente éste es uno de los derechos que se le cumple a la niñez rural en muy pocas ocasiones. En el ámbito comunitario existen muy pocos espacios para que los niños y niñas puedan jugar libremente y practicar su deporte favorito y los que existen en las comunidades se encuentran en condiciones poco adecuadas y suelen ser utilizados principalmente por hombres jóvenes y adultos.

Un ejemplo de metodología lúdica de éxito en Ayuda en Acción, para que niñas y niños puedan gozar de su derecho a la recreación, son los festivales deportivos intercomunitarios. Son espacios en el que los menores pueden gozar de forma plena de sus derechos a la recreación en condiciones dignas, permitiendo la práctica de valores indispensables para la convivencia humana como la solidaridad, el trabajo en equipo, el respeto mutuo, la tolerancia, la participación y la no discriminación, entre otros.

Uno de los elementos diferenciadores de estos festivales deportivos intercomunitarios lo constituye la calificación de puntos por la práctica de valores durante los encuentros deportivos, no sólo por el equipo que anota más goles. Se califica una tabla de criterios como: participación (tienen que participar del juego todos los niños y niñas del equipo sin importar sus habilidades para el fútbol), respeto (a sus compañeros de equipo y a los otros equipos), juego limpio (evitando agresiones físicas o verbales a otros niños niñas) y  trabajo en equipo.

Desde nuestra experiencia, la promoción de la participación de la niñez no debe percibirse únicamente como un factor protector frente a posibles abusos o maltratos o como un proceso que promueve el desarrollo humano, más aún, la participación de la niñez debe valorarse esencialmente como un derecho implícito al hecho de ser persona.

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