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Entrevista | Lola López

"Permitirles la venta ambulante ilegal a los manteros sí sería una política racista"

Lola López es la comisionada de Inmigración, Interculturalidad y Diversidad de Barcelona, además de experta en estudios africanistas y diversidad

"Hay que combatir la normatividad, pero tenemos que ver con normalidad la diversidad religiosa", comenta López que, a su vez, quiere la laicidad en las instituciones

"La identidad catalana es profundamente mestiza. Todo el que la defienda, defiende la diferencia", dice López, en relación a las polémicas de raíz islamófoba 

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Lola López. Comissionada d'Immigració, Interculturalitat i Diversitat en Ajuntament de Barcelona

Lola López es la comisionada de Inmigración, Interculturalidad y Diversidad SANDRA LÁZARO

Un bosque inmenso arde. Todos los animales salen corriendo o volando. Uno de estos, un colibrí –pequeño como una moneda, aletea hacia un lago cercano: coge una gotita y la vierte sobre el fuego, ya descontrolado. Así una y otra vez. El resto de animales lo miran y se ríen. Le dicen: "¿Qué vas a hacer con eso, iluso?". "Yo estoy haciendo mi parte", les contesta el colibrí. "Vosotros sabréis".

Esta anécdota la cuenta la comisionada –desde hace un año– de Inmigración, Interculturalidad y Diversidad, Lola López (Galicia, 1957). Según la exdirectora del Centro de Estudios Africanos e Interculturales es la analogía que mejor define su labor en el Ayuntamiento. "Mi trabajo es como el de una gota malaya: cada día, cada día... Aunque a veces tengamos la sensación desde nuestra área de ser como el colibrí", comenta López, sin perder la sonrisa. Lola López ha trabajado también por la diversidad en el Consejo Audiovisual de Catalunya (CAC) y ha formado parte de la Red Antirumores, además de ser miembro del colectivo Stop a los Fenómenos Islamófobos.

La comisionada no rehuye en ningún momento ninguna polémica. Repasamos con ella el conflicto con los vendedores ambulantes, el papel del Ayuntamiento ante las discriminaciones de odio y los objetivos del consistorio en materia de diversidad religiosa.

¿Puede un Ayuntamiento combatir sólo la discriminación de odio?

Hay muchos frentes, pero la primera constatación es que políticos, medios... Y trabajadores del mismo Ayuntamiento, claro, como parte de la población, tienen tendencia al racismo. Si hay sentimientos racistas, ellos también los tienen. Y si hay actitudes discriminatorias, por poner un común, con el pueblo gitano, ellos también los tienen. Por tanto, el primer gran trabajo que se puede hacer ya es interno.

¿Y más allá?

El primero es el conocimiento, la cultura. Tanto interna como externa. Ofrecemos en nuestra área formación en interculturalidad, derechos de las minorías. Formación antirumores. Diversidad. También se pueden potenciar espacios de diálogo, de conversación, de ayuda a comunidades minoritarias para realizar actividades de reconocimiento comunitario. Cuando escuchas ciertos discursos islamófobos, si tienes un mínimo de cultura, sabes que es sólo cuestión de desconocimiento, y de ignorancia. Tenemos que garantizar el derecho de estas minorías.

El Ayuntamiento se ha personado contra los dos ultras que agredieron a una mujer que vestía con niqab.

Es nuestra obligación. Denunciar cuando estos derechos no son respetados. Como decía, defender a las minorías.

En los últimos meses los vendedores ambulantes han dicho, por ejemplo, que el Ayuntamiento impulsaba políticas "racistas".

No es cierto. Y además yo he estado más de 20 años en el Centro de Estudios Africanos. Conozco muy bien la discriminación hacia las personas negro-africanas; así les llamo porque ellos me lo han pedido. He seguido el tema de cerca, aunque no era responsabilidad directa mía. Y una de las cosas que he vigilado siempre es que no hubiera racismo. Toda la sociedad hemos sido socializados con racismo: yo y  García Albiol. Y todos los que están entre medio. Quizás de forma inconsciente hayamos hecho algo mal. Pero se nos acusa sin fundamento...

¿A qué se refiere?

Ningún colectivo, ni de negros ni de autóctonos, puede desarrollar la venta ambulante ilegal. Si les dejamos a ellos [vendedores ambulantes], para mí, sí que se estaría desarrollando una política racista: una política diferenciada, y sólo por el hecho de ser negros. Eso cuando, por ser negros, no son ni más ni menos y tienen que buscar alternativas como cualquier otra persona.

Este colectivo tiene muchos casos de vulnerabilidad por no tener papeles. Esto sí los diferencia. Su irregularidad administrativa. Y aquí sí que nos hemos puesto firmes. Nos dicen: 'Sólo habéis ofrecido 40 planes de ocupación'. Pero éstos suponen un gran cambio para estas personas: con este año de trabajo se les renueva hasta tres años el permiso. Se les da más tiempo.

40 planes de ocupación, ampliables a 75, parecen pocas plazas, ¿no?

Cuando nosotros entramos había 150-175 manteros, con un 30% de personas en situación regular. De estos, un tercio no eran vecinos de Barcelona, y por lo tanto no les podemos dar salida. No son vecinos. Si no los contamos, nos encontramos en un entorno de 100 unas personas. Si damos salida a 75...

El Ayuntamiento de Barcelona tiene más potencia que el de Salou para admitir personas, ¿no?

Tenemos mucha más capacidad pero también tenemos a mucha más gente con la misma o con más precariedad que estas personas. A mí me parece injusto estar dando salida a alguien que se dedica a la venta que viene de Tarragona y no a alguien con la misma precariedad que es de Barcelona. Yo quiero darle salida a todos. Pero llega mucha gente. Peor que los vendedores ambulantes están los gitanos rumanos, por ejemplo.

¿Por qué?

Son europeos, y no los quieren en sus países... Ni en Francia. Ni en ninguna parte. Y no podemos aplicarles la ayuda para personas migradas de la Unión Europea, porque no son migrados. Son europeos. Los tenemos que meter en programas del Ayuntamiento. Y como ellos hay más. No podemos acoger a todo un colectivo porque tenemos muchos colectivos con una precariedad equivalente.

Pero bueno, hemos mejorado el proceso de empadronamiento: un 95% de las personas pueden empadronarse ahora en Barcelona. La situación administrativa no importa para acceder a las ayudas, el padrón te da acceso a servicios sanitarios universales. También hemos hecho informes de arraigo positivos tengan o no multas, si no hay nada penal. Lamentablemente tenemos que poner límites porque las políticas no se pueden hacer para un colectivo solamente. Pero estos límites son así, así... Con la cooperativa de manteros, por ejemplo, se debía tener un cierto perfil, pero éste era muy flexible: si podías demostrar vinculación con Barcelona –con las multas también se podía, imagina si era elástico el criterio– se podía entrar en el proceso de selección igual.

Lola López. Comissionada d'Immigració, Interculturalitat i Diversitat en Ajuntament de Barcelona

La comisionada pone énfasis en el Plan contra la Islamofobia del Ayuntamiento SANDRA LÁZARO

El Sindicato de Vendedores Ambulantes denuncia que a Aziz Faye no se le ha permitido pasar la selección para ser portavoz del colectivo.

Hay otro portavoz que ha entrado. Y ocho personas del Sindicato. Al igual que por ser portavoz es injusto que no se entre, también lo es que se entre sólo por el hecho de estar vinculado a un Sindicato: ni suma ni resta ser el portavoz. Él no ha pasado la selección porque no cumplía los requisitos. Precisamente para no entrar en simpatías o antipatías se escogieron a técnicos y se elaboraron criterios muy claros. Se podía presentar todo el mundo, no era una convocatoria sólo para personas del Sindicato. Aziz conocía los criterios, son públicos, y si no le parecían correctos, lo tendría que haber dicho antes.

¿Cómo valora el papel del Sindicato?

Su imagen tiene muchas lecturas: no quiero desautorizar al Sindicato. Sólo la existencia de este Sindicato es muy potente, pero lo es como movimiento político, como símbolo. Si beneficia a las personas en situación de precariedad que se dedican a la venta ambulante... Yo diría que no. Porque los de más precariedad han quedado fuera del Sindicato: no tienen relación con ellos. El foco mediático ha hecho que las personas más precarias tengan miedo y se hayan dejado de la venta, incluso. Este es un Sindicato más político que de clase.

El Plan contra la Islamofobia tendrá menos recursos de los previstos. ¿Afectará eso al Plan?

Tendremos que hacer movimientos internos. Tenemos los medios que tenemos y para hacer algo nuevo hay que quitar cosas que ya se hacían. Y como no podemos hacerlo, al contrario tenemos que ampliar, lo que hacemos será hacer transversales los temas: más que tener equipos muy especializados es importante transmitir lo que queremos hacer a toda la administración, desde el que atiende al ciudadano y que debe hacer derivaciones hasta los cuerpos de seguridad, que deben tener una mirada concreta.

Se les generó un incendio con la posibilidad de la construcción de una gran mezquita en Barcelona. Lo descartaron deprisa.

Bueno no hemos dicho que lo descartemos. Si fuera un tema importante para las comunidades... Pero para ellos no es prioritario. Si no lo es para ellos, no lo es para nosotros.

En el hipotético caso que lo fuera. ¿Qué mano tiene el Ayuntamiento para hacer algo así?

Esto es un melón que no veo por donde se puede abrir. El Ayuntamiento no cede espacios de ningún tipo ni construye para las comunidades religiosas, pero les puede ayudar a buscar espacios que ellos se paguen o puede apoyarles en pequeñas adaptaciones si el espacio está en malas condiciones.

De hecho, hay una línea de subvención que ampliaremos para acondicionar locales. También podemos parar las calles para procesiones. Pero el Ayuntamiento no tiene la intención de construir centros de culto. Nos han venido ortodoxos rusos, judíos con afianzamiento internacional o el cónsul hindú. Pero no, de hacerse, en todo caso se haría algo para todas las religiones. Si las comunidades musulmanas tienen dinero para comprar esta manzana [señala la de enfrente] y cumplen la normativa municipal, no tenemos nada que decir. Tienen derecho.

Lola López. Comissionada d'Immigració, Interculturalitat i Diversitat en Ajuntament de Barcelona

López ha sido, entre otros, la directora del Centro de Estudios Africanos e Interculturales SANDRA LÁZARO

Su comisionado también incluye la diversidad religiosa.

Un gobierno laico debe garantizar el derecho a la libertad religiosa. Un gobierno laico debe garantizar dos cosas: la primera que las religiones no estén en las instituciones, secularizar. Y la segunda: al mismo tiempo debe garantizar que los ciudadanos puedan disfrutar de su derecho a la libertad religiosa.

Pero las comunidades también tienen apoyos diferentes: no es lo mismo la financiación judía internacional de la que hablaba que una mezquita precaria del Besòs. ¿Qué protocolo establecen?

Intentamos tenerlo en cuenta. Nuestro trabajo es dar respuesta de forma interseccional a las diferentes comunidades. Sobre todo a las más precarias, para dignificar. Esto sin poner nosotros el local. Se han dado ayudas, desde distritos, por ejemplo. Había una comunidad afectada por un plan urbanístico y si se daba solución a los vecinos, a la comunidad religiosa también. Es una entidad más del barrio.

Otros limbo. ¿Cómo se puede garantizar que cuando un grupo religioso pide un espacio para desarrollar una actividad se trata de una cultural y no de fe?

Simplemente se debe garantizar la normalidad del hecho religioso. Las personas de una confesión religiosa determinada deben ver a las otras con normalidad. Y las ateas y las laicas, también. Esta última parte es la más difícil. [Ríe] El hecho religioso no es un problema. El problema es cuando se nos viene a la mente la religión católica. No como forma de entender la vida sino como estructura normativa que interviene en nuestra vida. Esto es una determinada manera de aplicar la religión, de unas élites. Se debe combatir la normatividad, pero no la normalidad. Tenemos que ver con normalidad la diversidad. Porque la religión es mucho más: una forma de ver el amor, la muerte, el ser humano, el medio ambiente...

¿Cómo se garantiza esta normalidad?

Con las actividades en la calle se ve muy claro. ¿Cuál es el lugar con menos conflictos interreligiosos? El Raval, porque están acostumbrados a la diversidad. Tenemos que conseguir lo mismo con el resto de la ciudad. Ya se hacen actividades en la calle, y hay que poner orden. Solamente eso. Pero no evitarlo. El sentido común es lo que hace trabajar la discriminación y el racismo.

¿Tiene que pasar algo similar, por ejemplo, con el burkini?

Hasta que no tengamos una presentadora de los informativos con velo no conseguiremos evitar la discriminación.

Usted ha estado en el CAC: ¿Podremos verlo nunca esto, en los medios de comunicación?

Sí, en Catalunya sí. Porque la identidad catalana es fuerte, resiste la asimilación. Porque a la vez es profundamente mestiza. Por lo tanto, todo el que defienda la identidad catalana, defiende la diferencia. Catalunya es un lugar de paso. Aquí tenemos menos conflictos que en otros lugares.

Pero la polémica del burkini estalló, entre otros lugares, en Girona.

Aquello fue racismo puro, sí. Por desconocimiento. La palabra no favorece: el burkini es un bañador completo, y punto. Un burkini está hecho con la misma ropa que un traje de baño.

Hay muchas personas que se protegen del sol, y a estas no se les dice nada. ¿Cuál es el problema? Que lo hacen mujeres musulmanas. Es islamofobia. Me da mucha pena los discursos de personas supuestamente feministas que no defienden el derecho de si una mujer quiere llevarlo, puede. Yo defiendo el burkini, el nudismo o lo que sea, lo que elija la persona. Debemos defender la libertad de las personas a hacer lo que quieran. Se me ataca diciendo: 'Esto tiene una connotación religiosa'. Y yo que sé: será que nosotros no hacemos fiesta los domingos o no celebramos la Semana Santa... ¿De qué sociedad laica estamos hablando? Por el amor de Dios. [Ríe]

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