eldiario.es

Menú

‘Felices 140’, de Gracia Querejeta: los amigos de Elia

El cine siempre amable y realista de Gracia Querejeta se tuerce hacia caminos más oscuros en su última película.

La amistad y la ambición se dan la mano en esta tragicomedia protagonizada por Maribel Verdú, Nora Navas, Marian Álvarez, Eduard Fernández y Álex O´Dogherty.

- PUBLICIDAD -
Cartel de 'Felices 140'

Cartel de 'Felices 140'

Nada bueno puede salir de cumplir 40 años y juntar a todos tus amigos y a tu ex novio en una casa para celebrarlo durante un fin de semana. Eso queda claro desde el inicio del planteamiento de ' Felices 140', cuando observamos a una ilusionada Elia (Maribel Verdú) convocando a sus amistades para tal efeméride. No se trata solo de volver a verles, de ponerse al día con sus vidas, de compartir recuerdos. La anfitriona tiene una sorpresa: le han tocado 140 millones de euros en el Euromillón. Cuando se lo comunica a sus amigos, las reacciones son del todo uniformes, como también es de esperar: debe compartirlo, ayudar a la gente que quiere. Y es por eso por lo que la película es tremendamente previsible hasta que un giro dramático la convierte en algo más.

El cine siempre amable y realista de Gracia Querejeta se tuerce hacia caminos más oscuros en su última película. Hay detrás un magnífico guion, realizado en tándem con Santos Mercero, y un brillante reparto, que terminan por ponérselo difícil incluso a la propia directora. Salva los obstáculos (sus propias trampas) con un rodaje sencillo y naturalista, pero por el camino se le quedan algunos personajes innecesarios como el interpretado por Alex O`Dogherty (que siempre parece estar presentando una especie de circo) o la argentina Paula Cancio (demasiado poco natural).

En principio, fallar con algunos roles en una película que se sustenta básicamente en las personalidades, sería razón suficiente para el suspenso. Pero pasa que Querejeta consigue relanzar la narración en el ecuador de la cinta dejando que este grupo de amigos baile espontáneamente entre el drama, la comedia negra y el surrealismo. Ahí es donde comienza a crecer su complejidad y donde el retrato de sus miserias se hace más transparente, y por tanto más interesante. Que para contemplar evidencias, normalidades y rutinas ya tenemos la vida real.

Con el golpe de guion, despiertan también sus soberbios actores. Nuestra idolatrada  Maribel Verdú es la maestra de ceremonias sin ninguna duda, a la que dan estupenda réplica Nora Navas, Marian Álvarez (un placer volver a verla en un registro tan diferente al de ' La herida'), Antonio de la Torre (el soberbio comodín el cine español, Eduard Fernández (uno de los mejores actores españoles de su generación como no nos cansamos de repetir) o el televisivo Ginés García Millán.

Llegados a ese punto de confluencia, la historia al final gusta porque resulta imposible no verse en una situación así y preguntarse  ¿qué haría yo? Se aleja de los conceptos ingenuos y edulcorados de la amistad para asestarnos un duro golpe. Que la envidia, la ambición y la vanidad muchas veces se refuerzan con la edad. Que no sabemos hasta qué punto nuestros amigos son nuestros amigos. O si lo son solo en la normalidad o en las desgracias. O si simplemente nunca lo han sido. Obviamente se trata de una historia generacional. Todos ellos, los integrantes del grupo de Elia, recuerdan a aquellos amigos de Peter que Kenneth Branagh también encerró en una casa hace más de 20 años o a los protagonistas, unos nostálgicos, otros perdedores, de Marta y alrededores y de ' En la ciudad'. Símbolos del final de una etapa, letras de una página pasada.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha