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El embajador de España en China expone su obra pictórica reciente en Shanghái

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CHINA ESPAÑA PINTURA

CHINA ESPAÑA PINTURA

El actual embajador de España en China, Manuel Valencia, que dedica también parte de su tiempo a las artes plásticas desde hace un cuarto de siglo, inauguró hoy una exposición, a título particular, con parte de su obra pictórica reciente en una céntrica galería de arte de Shanghái.

Se trata de 36 "Poemas marinos", título de la muestra, que acoge la galería comercial Mao Space, ubicada en un barrio de negocios del céntrico distrito shanghainés de Jingan, en los que Valencia refleja su visión del mundo, con una fuerte influencia de la estética y la filosofía de Oriente, que conoce bien, dijo a Efe hoy.

"Llevo pintando 25 años y desde hace 15 he estado interesado en el arte oriental, primero de forma filosófica, porque leí mucha poesía japonesa y china, y de ahí empecé a meterme en el tema de la pintura", que le ha llevado ya a exponer tanto en España como en ciudades internacionales como Belgrado, La Habana o Pekín.

En la capital china, en 2008, fue la primera muestra de Valencia en el gigante asiático. Ahora, explica, unos amigos le propusieron hacerlo en Shanghái, de manera que salió adelante la idea de preparar una exposición con obras pintadas tanto en Madrid como en Pekín, donde es el embajador español desde el año pasado.

"A veces me preguntan cómo puedo ser diplomático, o antes hombre de negocios (fue vicepresidente ejecutivo de Técnicas Reunidas), y también pintor. Es una parte de mi vida, no puedo separar una cosa de la otra; si no, me quedo cojo", explicó.

"En ocasiones, cuando me enfado con la pintura, porque a veces también es algo duro, mi mujer me dice: 'Mañana volverás a pintar, porque lo tienes en la sangre...'. Es una cosa más fuerte que yo", aseguró.

La exposición que presenta ahora en Shanghái muestra toda la carga plástica del universo simbólico de Valencia, muy influido por la concepción asiática de la inmersión del hombre en la naturaleza y de su comprensión a través de ella, y por sus representaciones de paisajes imaginarios, en este caso en expresivos blancos y negros.

Siempre en pintura sobre papel de arroz hecho a mano, y con una "técnica mixta, que no usan los chinos", los paisajes marinos de Valencia, que ve en el negro la suma de todos los colores y en el blanco "el color del tiempo", recogen emociones y pensamientos, en ocasiones con palabras sumadas a la pintura, como si fueran poemas.

De cierta manera, las imágenes de Valencia parecen una relectura de la misma filosofía plástica por la que la tradición china aunó durante siglos poesía, caligrafía y pintura del paisaje.

"En China se comprende muy bien. En Europa, o pintas o haces otra cosa, pero en China la gente entiende muy bien que puedas hacer varias cosas a la vez, porque los propios emperadores chinos, entre los que se podría incluir a Mao Zedong, pintaron y escribieron poemas: el arte y otras actividades son perfectamente compatibles", declaró.

"Creo que el hombre debe ser así, porque, si no, el hombre se queda muy unidireccional, se queda muy corto", advierte.

Sobre su lenguaje, los visitantes chinos, que hoy se contaban por decenas en la apertura de la muestra, "lo entienden incluso mejor que los españoles", sostuvo.

"Además, parte del trabajo de un embajador es enganchar con el país donde estás y, si el arte es un buen camino, sea bienvenido", concluyó.

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