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"La familia de Juan Carlos I", el retrato de una familia española

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El retrato de la familia real ha sido una experiencia extraordinaria

El retrato de la familia real ha sido una experiencia extraordinaria

Desde que en 1993 Patrimonio Nacional le encargara a Antonio López un cuadro de la familia real, la pintura que el artista comenzó un año más tarde se convirtió en un enigma de actualidad permanente, ya que durante los veinte años transcurridos han sido continuos los anuncios de su finalización.

Ese momento ya ha llegado, y la obra podrá contemplarse en la exposición "El retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López", que se inaugurará el próximo miércoles en el Palacio Real en presencia de los reyes don Juan Carlos y doña Sofía.

Horas antes de esta inauguración, "La familia de Juan Carlos I" podrá ser fotografiada públicamente por primera vez después de su finalización y de que el artista firmara y datara la pintura con las fechas de 1994-2014.

Desde entonces Patrimonio Nacional ha guardado celosamente el cuadro para su presentación solemne en una exposición llamada a convertirse en una de las más visitadas de la temporada.

Dividida en doce salas, en las que se expondrán 114 obras, el recorrido finalizará con el apartado dedicado a Juan Carlos I y en él se mostrará la obra de Antonio López junto a la pintura de Dalí titulada "El Príncipe de ensueño", fechada en 1979 y que el propio artista entregó al rey Juan Carlos.

Con unas dimensiones de 3 por 3,39 metros, la pintura más grande realizada por Antonio López, lo que en principio iba a ser un retrato de la familia real ha pasado a ser un lienzo sobre la familia del anterior rey.

Y es que don Juan Carlos ya no es el monarca, y Felipe VI aparece en la obra como príncipe de Asturias, no como jefe del Estado, acompañado de sus hermanas, las infantas Elena y Cristina.

El primer anuncio de que la finalización de la obra estaba próximo fue en septiembre de 1996, cuando el artista afirmaba que la pintura estaría acabada a finales de ese mismo año y precisaba que sus pinceles trabajaban en los retratos del rey y de la reina, junto al entonces príncipe de Asturias y las infantas Elena y Cristina de pie.

Iban vestidos con ropa de calle, con la que ellos mismos habían elegido y la misma con la que habían acudido a su estudio a una sesión fotográfica.

Antonio López ha trabajado en la pintura a partir de las fotografías realizadas en dos sesiones, una en el Palacio de La Zarzuela, que por problemas de luz no acabaron de gustar al artista, y la otra en su estudio madrileño.

El atuendo elegido da a los protagonistas de la obra, según afirmaba entonces el artista nacido en Tomelloso (Ciudad Real), "una gran dignidad" y refleja a una familia española bien vestida. Sin ningún alarde, despojados de todo elemento de realeza "que no es necesario, ya que los personajes por si solos reflejan lo que son y su aspecto humano", opinaba el artista.

Desde el principio, la intención de Antonio López ha sido mostrar una imagen de la familia de Juan Carlos I tal y como la veía el pueblo español, resaltando el aspecto humano de cada uno de los personajes.

De pie y a tamaño natural, don Juan Carlos aparece centrado con doña Sofía a su izquierda y formando un poco de curva el hoy rey Felipe junto a ella y en los extremos, las infantas Elena y Cristina.

En 1997, López reiteraba que tenía como objetivo finalizar la pintura antes de que terminara ese año. "Trabajo en la obra con tranquilidad, pero no hay motivo para retrasarla", señalaba el artista, que en 2012 comunicó que, tras las modificaciones que estaba realizando en las figuras de las infantas, entregaría el cuadro coincidiendo con el día de San Juan, el 23 de junio.

Posteriormente, anunció que la entrega sería en enero de 2013, coincidiendo con el cumpleaños de don Juan Carlos, y meses más tarde aseguró que sería con motivo de esta onomástica, pero no en el año 2013. Fue el pasado mes de septiembre cuando desde Patrimonio Nacional se informó de que el cuadro estaba acabado.

Cuando el rey Juan Carlos comunicó su decisión de abdicar, Antonio López pasó el día pintando en el Palacio Real, como venía haciendo de forma habitual varios días a la semana desde que el cuadro fue trasladado a ese lugar. El pintor trabajó hasta los últimos momentos, "hasta el límite", en la obra sobre la que afirma está contento "a ratos".

A pesar de los años, López hubiera continuado con gusto trabajando en esta experiencia enorme que ha significado una rareza en su vida, "una buena rareza", ya que, si no hubiera sido por el encargo de Patrimonio Nacional, a él no se le hubiera pasado por la cabeza hacer un cuadro semejante.

Juan de Flandes, Moro, Sánchez Coello, Pantoja de la Cruz, Leoni, Mengs, Velázquez, Ribera, Rubens, Carreño de Miranda, Maella, Goya, Madrazo, Sorolla o Benlliure son algunos de los nombres que acompañarán al de Antonio López en esta esperada exposición.

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