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"La isla mínima" arrasa con 10 Goya en una gala más festiva que nunca

Magdalena Tsanis.
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"La isla mínima" arrasa con 10 Goya en una gala más festiva que nunca

"La isla mínima" arrasa con 10 Goya en una gala más festiva que nunca

"La isla mínima", de Alberto Rodríguez, ha arrasado en los Premios Goya al llevarse diez estatuillas, entre ellas las de mejor director, película, guión y actor protagonista, en una edición en la que han predominado las ganas de celebrar la reconciliación del cine español con el público.

El "thriller" de Alberto Rodríguez ambientado en las marismas del Guadalquivir culmina así una temporada de éxitos, mientras que su principal rival, "El Niño", de Daniel Monzón, se tuvo que conformar con premios más técnicos, cuatro en total: dirección de producción, sonido, efectos especiales y canción, para India Martínez.

El productor José Antonio Félez ha sido el encargado de recoger el principal galardón de la Academia de Cine, que entregó Penélope Cruz, y dedicó unas palabras a uno de los grandes protagonistas de la noche: el espectador.

"Vamos a seguir intentando hacerlo bien, haciendo películas que os hagan sentir orgullosos de vuestro cine", dijo Félez al público que llenó las salas de cine el año pasado.

Javier Gutiérrez "al borde del colapso" y "afónico", cumplió los pronósticos con el premio al mejor actor protagonista por su oscuro inspector policial de "La isla mínima", después de haberse llevado la Concha de Plata en San Sebastián.

Y Nerea Barros, por el mismo filme, recibió como un verdadero impacto el anuncio del Goya a la mejor actriz revelación, que recogió bañada en lágrimas.

El Goya a la mejor actriz protagonista también estaba cantado. Fue para Bárbara Lennie por "Magical Girl". Pero resultó ser el único reconocimiento para la cinta de suspense de Carlos Vermut, que llegaba con siete candidaturas y el marchamo de San Sebastián, donde conquistó en septiembre una doble Concha al mejor director y mejor película.

Otra de las protagonistas de la 29 edición de los Goya fue "8 apellidos vascos", que unió al éxito en taquilla el reconocimiento de la Academia con tres de los cinco Goyas a los que optaba, entre ellos el de Dani Rovira, que hizo un aparte como presentador de la gala para recoger el de mejor actor revelación.

Karra Elejalde se coronó como mejor actor de reparto, precedido de una gran ovación del público y haciendo gala de su gran sentido del humor, y Carmen Machi, su pareja en la pantalla, se llevó el de mejor actriz de reparto, que dedicó a su gran amiga, recientemente fallecida, Amparo Baró.

Javier Fesser subió al escenario dos veces, para llevarse el premio al mejor guión adaptado y a mejor película de animación, y Carlos Marqués Marcet se alzó con el Goya al mejor director novel por "10.000 km", que ya triunfó en el pasado festival de Málaga y en los premios Gaudí del cine catalán.

La hispanoargentina "Relatos Salvajes", que tenía 9 nominaciones, se fue con el Goya a la mejor película iberoamericana. Su director, Damián Szifrón, que también estará en los Oscar, subió al escenario acompañado de los hermanos Almodóvar, coproductores españoles.

El talante festivo y las ganas de celebrar estaban más presentes que nunca en estos Goya, tras un año en el que el cine español logró una taquilla de 130 millones de euros y una cuota de pantalla del 25 %, tal y como recordó Rovira en su monólogo inicial.

Eso sí, muchos de los presentes, desde Daniel Monzón a Agustín Almodóvar, Carlos Vermut o Juan Antonio Bayona, coincidieron en señalar, a su llegada al auditorio del Centro de Congresos Príncipe Felipe, la paradoja del cine español, con una industria "precaria" y grandes dificultades para sacar adelante proyectos.

La ceremonia comenzó con un viaje musical al pasado en el que subieron al escenario Ana Belén, Lolita, Hugo Silva o Fran Perea, y un monólogo en el que el presentador de la gala, Dani Rovira, le pidió al ministro de Cultura, José Ignacio Wert, que pusiera "buena cara".

"Disfruta, pásatelo bien, siéntete querido y enamórate de nosotros, porque somos para comernos", dijo Rovira después de recordar que el cine español aportó el año pasado más de 27 millones de euros a las arcas del Estado, y creó miles de puestos de trabajo.

"Hemos contribuido no sólo a la mejora de la situación económica de nuestro país, sino a que 20 millones de espectadores hayan podido soñar", destacó.

El presidente de la Academia, Enrique González Macho, tradicionalmente reivindicativo, optó este año por la "elipsis", salvo para pedir, una vez más, la reducción "del maldito IVA" del 21 %.

Más combativo fue Pedro Almodóvar al excluir a Wert del club de "amigos" del cine y la cultura, justo antes de entregar el Goya de Honor a Antonio Banderas.

Sobre el malagueño, con quien ha compartido títulos como "Átame", "La ley del deseo" o "Matador", el manchego destacó que "se ha lanzado sin control y sin prejuicios a todos los abismos a los que le he empujado".

Banderas, en su momento de gloria, reivindicó la vida "como aventura y como juego" y aseguró que "el caos es el mejor aliado de cualquier artista", una profesión "siempre en crisis".

El premio se lo dedicó, muy emocionado, a su hija Stella del Carmen. "Es quien más ha sufrido mis ausencias", resaltó, antes de subrayar que, pese a sus aventuras hollywoodienses, su mente siempre está puesta en España. (foto)

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