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"Nos pagamos todo para poder hacer lo que nos dé la gana"

El sexto disco de la banda, The Far Fields, incide en su tecnopop de melodías perfectas y textos descarnados, al borde de la autoinmolación

"Hay una tendencia a mostrarse invulnerable, a no exhibir nuestras debilidades"

"Se está avanzando en la dirección contraria a la que deberíamos"

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Future Islands

Future Islands

El vídeo en el que Future Islands interpretan Seasons en Late Show with David Letterman con un Samuel T. Herring totalmente desatado ya ha pasado a la Historia como uno de los momentos televisivo-musicales de la última década. Tres años después de aquella aparición y de la publicación de Singles -el álbum con el que el trío de Baltimore dio el salto a la primera división del pop-, Future Islands están de vuelta con The Far Fields, un sexto disco que incide en su tecnopop de melodías perfectas y textos descarnados, al borde de la autoinmolación.

Samuel y sus dos compañeros William Cashion (bajo) y Gerrit Welmers (sintetizadores) pasaron por las oficinas de su sello en Madrid un mes antes de la publicación de The Far Fields y con ellos tuvimos esta larga conversación sobre la influencia del rap sobre un chaval blanco de clase media, el amor romántico, Mecano o la abolición del Obamacare.

El disco arranca con un lento fundido en el primer tema, Alladdin. ¿Sugiere ese recurso técnico que en lo esencial nada ha cambiado y que The Far Field es una continuación natural de los discos anteriores?

Samuel T. Herring: Para nosotros las cosas han cambiado en términos de exposición y del número de gente que viene a vernos en los conciertos, pero el grupo ha crecido de forma natural y básicamente lo que hemos hecho es, más que reinventar nuestro sonido, madurar aquello que empezamos hace años.

Somos una banda emocional que trabaja sobre nuestras sensibilidades en vez de pensar demasiado las cosas. Y ese tema en concreto, Alladdin, nos parecía una forma perfecta de arrancar el disco porque viene a ser una invitación a introducirte en nuestro mundo de amor, pérdidas y corazones rotos, pero también de belleza y de comunión.

¿Han sentido presión a la hora de completar este disco después de alcanzar grandes cotas de popularidad con Singles?

Gerrit Welmers: Siempre nos hemos presionado con cada disco que hemos hecho. Pero eso no ha cambiado ninguna decisión ni ha influido para bien o para mal nuestra creatividad.

S.T.: En realidad, el estrés lo tenemos ahora, en las semanas previas a que el disco vea la luz, preguntándonos si las canciones van a gustar. Pero no mientras hacíamos el disco. Recuerdo que mientras escribía Through the roses imaginaba a diez mil personas vibrando frente a nosotros en directo con las manos en alto [risas], pero eso no afectó a la canción, en un sentido o en otro. En cierto modo, todo lo que ha ocurrido con el grupo ha servido para convencernos aún más de que teníamos razón.

¿Es The Far Field un disco de alto presupuesto? Al menos si lo comparamos con los anteriores.

W.C.: Es bastante más caro.

S.T.: En lo que respecta a los intérpretes y la producción es parecido a los discos anteriores, pero el estudio supuso un incremento de presupuesto. El estudio en el que grabamos Singles, Dreamland, era mucho más barato. Hemos pasado de los típicos estudios de New York que se han montado dentro de una antigua iglesia a otros muy famosos en California, Sunset Sound, donde grababan The Rolling Stones, The Doors, Prince o los Beach Boys. Pero en lo esencial el presupuesto tampoco ha cambiado mucho.

¿La compañía, 4AD, controla mucho los gastos?

S.T.: En realidad somos nosotros los que lo pagamos todo.

¿Es lo habitual en una banda profesional que trabaja con un sello importante como 4AD?

S.T: Adoramos 4AD y esto no va con ellos, pero tenemos la teoría de que si nosotros ponemos la pasta podemos hacer lo que nos dé la gana. Para nosotros es importante no permitir que un sello o quien sea tenga poder sobre el grupo. Antes pagábamos nuestros discos porque no nos quedaba más remedio y nos hemos acostumbrado a no hacer nada que no podamos permitirnos. Es como la economía familiar: no compres aquello que no puedes pagar. En realidad daba bastante más vértigo poner pasta para grabar un disco hace años, cuando el grupo era totalmente desconocido.

W.C.: En realidad las bandas siempre pagan la grabación. La diferencia está en si lo haces a priori como nosotros, o a posteriori, cuando el sello retiene el dinero de los royalties del disco.

Future Islands

Future Islands

¿Cuál es la historia de la colaboración de Debbie Harry en Shadows? De hecho, Future Islands nunca ha sido un grupo muy dado a invitar músicos externos.

S.T.: Es cierto, en más de diez años esta es la tercera vez que invitamos a alguien a cantar, y las tres fueron mujeres. En realidad su aparición en el disco tiene que ver con la elección de John Congleton como productor. Él venía de trabajar con Blondie en lo que será su siguiente disco y planteó su nombre. Lo hizo cuando llevábamos bastante tiempo discutiendo sobre quién podría cantar en ese tema, que ya se había caído de Singles precisamente porque no encontramos quien lo hiciera. Cuando comentó que podía preguntarle a ella todos nos quedamos en plan: "¿Qué coño estás diciendo?". No nos lo podíamos creer. De todas formas no llegamos a conocerla, su pista de voz la grabó en unos estudios en Nueva York y lo máximo que he llegado es a intercambiar unos mensajes por email.

Sam, le he visto en un  vídeo promocional de la mítica cadena de tiendas de discos californiana Amoeba, seleccionando algunos de sus álbumes favoritos. Me sorprendió comprobar que todos eran de rap, un tipo de música que a priori no tiene mucho que ver con la de Future Islands.

S.T.: Era la música que escuchaba cuando con 18 o 19 años hacía skate. Gerrit y yo somos amigos desde que tenemos 14 años y él también pasó un poco por esa misma etapa. El rap fue una suerte de revelación, era la primera vez que la música decía tanto para mí, y tuve esa sensación de que había encontrado "mi música".

El hip-hop me influyó mucho cuando empecé a escribir poemas, y de hecho creo que dejó una huella profunda en mi forma de cantar y escribir canciones, aunque de buenas a primeras pueda resultar complicado detectarlo. Los MC de verdad hablan de forma muy directa en primera persona, y eso es difícil de encontrar en el terreno del pop.

¿Está de acuerdo si afirmo que el concepto del "amor romántico" y sus consecuencias es el tema principal en sus letras?

S.T.: Hmmm, sí, puede que sea el tema principal.

¿Y cree que la idea del amor romántico todavía describe la manera en la que nos relacionamos socialmente?

S.T.: Precisamente muchas canciones de este disco tratan sobre la forma en que las relaciones cambian en el mundo moderno, cómo los social media nos han transformado. En nuestros conciertos intentamos derribar las barreras que la gente construye a su alrededor, porque a día de hoy para las personas es complicado abrirse y compartir sus sentimientos. Nunca ha sido fácil, pero especialmente en estos tiempos hay una tendencia a mostrarse invulnerable, a no exhibir nuestras debilidades. Eso se ha perdido. Y en ese sentido creo que nuestras canciones tienen que ver con desnudar el alma.

No nos interesa tanto hablar de las vidas de los integrantes del grupo como dirigirnos a quienes nos escuchan e invitarles a romperse y luego abrirse para sentirse libres. Sentirse libres para bailar, para llorar, para reír...

¿Y qué opinan William y Gerrit sobre sus letras?

S.T.: Oh, ellos no me escuchan [risas].

W.C.: Yo creo que son... muy buenas  [más  risas] .

G.W.: A mí me parece que Samuel es muy bueno explorando sentimientos y sensaciones universales, y en ese sentido es como si cantara para nosotros. Porque William y yo estamos demasiado concentrados en crear un sonido como para entrar en ese terreno.

S.T.: Cuando canto sobre la carretera, sobre estar ahí fuera, en realidad me refiero a nosotros, al grupo. Es una sensación que tenemos los tres, aunque soy yo quien derrama las lágrimas [ risas].

W.C.: De todas formas Samuel suele tener momentos de inseguridad en que nos plantea "¿Esto es bueno? ¿Es una mierda?".

¿Alguna vez le han planteado abiertamente "OK, Samuel, has llegado demasiado lejos. No vamos a hacer esta canción"?

S.T.: ¡Eso ha ocurrido en el pasado! [ risas].

¿Hay alguna canción en este disco con la que sientan una conexión especial?

S.T.: Hay varias...  Beauty of the Road, por ejemplo, me golpea duro. Through The Roses es una canción especialmente profunda... Y me encanta Day Glow Fire. No sé, me gustan todas.

Me refiero a alguna que sienta más próxima desde un punto de vista personal.

S.T.: Puede que Beauty of the Road. Es una canción que siento muy cercana a lo que es mi vida, una historia real que representa un momento de mi vida. Trata del reencuentro con una persona a la que he querido mucho, que no había visto en cuatro años y creía que nunca volvería a ver. En ese momento concreto no sabía lo fugaz que iba a ser ese reencuentro. Y, efectivamente, terminó siéndolo.

Ese momento fue uno de los más potentes y locos de mi vida. De alguna forma he capturado todo eso en la canción y lo he compartido con el mundo. Es una experiencia extremadamente personal que, una vez más, se convierte en mi desesperado intento por entregar un trocito de mi alma con la esperanza de que quienes me escuchen hagan otro tanto conmigo.

En España tenemos la percepción de que el R'n'B, el soul y el rap han ocupado en EEUU -y por extensión en el resto del mundo- la atención que antes recibían otros géneros musicales como el pop y el rock, también los de corte independiente. ¿Comparten Future Islands esa visión?

S.T.: No estoy de acuerdo. Si te soy sincero creo que el rock de guitarras ha dominado el espacio de la música popular desde hace mucho tiempo. Pero yo soy aficionado al hip-hop, así que tal vez eso influya en mi visión, no lo sé... Lo que sí es evidente es que desde hace cuatro o cinco años estamos viviendo un renacimiento del rap. Y eso es muy excitante, porque en los primeros años del cambio de siglo se hicieron discos de rap realmente malos. En cualquier caso creo que es positivo que la atención de los medios se centre en la cultura juvenil, algo que no siempre ha ocurrido.

W.C.: Yo no estoy metido en el rap, como Samuel. Y sí, creo que tienes razón en lo que dices. En EEUU han dejado de surgir esas bandas de rock realmente grandes que definieron la música de su tiempo. Tampoco sé exactamente a qué se debe este cambio, pero estoy de acuerdo en que ese espacio en el mainstream lo ha ocupado el R'n'B.

G.W.: Está claro que suena en todas partes...

S.T.: Pero al mismo tiempo el country sigue siendo enorme en EEUU, eso es algo que tal vez no percibís desde fuera. De hecho creo que ahora mismo los géneros mas importantes en EEUU son el country y el rap. Curiosamente, el country está siendo influido por el hip-hop y viceversa: hay muchos temas de rap que utilizan sampleos de temas country.

W.C.: Yo tengo la sensación de que hay un pequeño grupo de compositores que son los que firman todas las canciones de éxito.

S.T.: Sí, es cierto. Pero para mí los jóvenes músicos de rap son una suerte de nueva generación punk, ellos son punk-rock y caminan en el filo de todos esos géneros musicales de éxito.

Esa visión de que en EEUU casi todo es o rap o country conecta con mi siguiente pregunta sobre los dos EEUU y la Administración Trump. Leía hace unos días  una entrevista con Mark Eitzel en la que explicaba que la abolición del Obama Care supondría para él su sentencia de muerte en caso de volver a tener un ataque al corazón como el que había sufrido hace cinco años. ¿Tiene Future Islands una posición o un punto de vista como grupo sobre estos temas?

S.T.: Es una mierda... Mucha gente, incluidos amigos nuestros, están realmente asustados con lo que está ocurriendo en el país. El desembarco de Trump en el gobierno es surrealista y extraño. Musicalmente, nosotros intentamos mantenernos al margen de cuestiones políticas; como te explicábamos antes, nos sentimos más cerca como grupo del corazón que de la cabeza, pero al mismo tiempo intentamos hablar en nuestros conciertos sobre estas cuestiones.

Creo que la música y el arte son muy importantes ahora mismo en América en un momento en que se está recortando en Educación. De hecho, en el primer sitio donde se recorta es precisamente en las escuelas artísticas. Hay un miedo enorme por lo que viene y el arte juega un papel importante en tiempos de terror, guerra y miedo.

En ese sentido creo que es nuestra responsabilidad hacer que la gente se sienta unida. También creo que hay un aspecto positivo respecto a lo que está ocurriendo, y es que le ha abierto los ojos y ha empujado a mucha gente a ser crítica con cosas que funcionan mal desde hace décadas y habían pasado inadvertidas, problemas de nuestro país que han sido sistémicos. No sé, no sé lo que va a pasar... Da miedo. Yo estoy aterrorizado si te soy sincero.

G.W.: Creo que se está avanzando en la dirección contraria a la que deberíamos.

La última pregunta es una simple curiosidad. Hace un par de años recomendaron Me colé en una fiesta de Mecano en el Facebook del grupo. Fue un gran éxito en España en los 80, pero supongo que es totalmente desconocida en EEUU. ¿Cómo llegaron hasta ella?

W.C.: Eso es cosa mía. Para serte sincero la escuché un día en un restaurante y me pareció maravillosa. Investigué lo que era, me hice con el disco, que es igualmente fantástico... Hace un tiempo le pregunté a un amigo español si conocía a Mecano y pensó que le estaba tomando el pelo. Él fue quien me explicó que era la banda más grande en España durante los 80.

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