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CRÍTICA

El amor nos hará pedazos, ahora y siempre

Las complejas 13 razones de una adolescente para acabar con su vida protagonizan la serie de la temporada

Invoca a los grandes iconos de la tragedia adolescente, desde Romeo y Julieta a Rebelde sin causa, Esplendor en la hierba y, sobre todo, My so called life

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13 razones

'Por 13 razones', la primera heredera de 'My so called life'

El protagonista de Por 13 razones, un joven introvertido llamado  Clay Jensen, recibe una caja con casetes de Hannah Baker, una compañera del instituto que se suicidó la semana anterior. Cuando la narración sigue su punto de vista, recuerda a  The Virgin Suicides, el muchacho que se enamora de una chica fuera de su alcance y es testigo de su caída.

Cuando narra ella, se acerca a la insuperable  My so called life. Hay siete cintas y 13 caras numeradas, cada una de ellas con una razón y un nombre. Como un fantasma victoriano, Hannah vuelve de entre los muertos para atormentar a todos aquellos que la hicieron sufrir. 

La primera cinta establece las reglas del juego: la primera es que Clay tiene que escuchar; la segunda, que cuando acabe de hacerlo tiene que rebobinar las cintas y pasárselas a otra persona. Estamos a medio camino entre las cuatro leyes del software libre y el RT Please. "Espero que la primera no sea fácil", le dice Hannah, el fantasma. "Si hubiera querido que fuera fácil, te habría mandado un mp3".

Aquí está el gran truco de magia de esta extraordinaria serie: la tecnología es una máquina del tiempo que nos conduce por distintas eras de angustia adolescente, un viaje por el Sturm und Drang que se materializa a través de sus códigos culturales. Si esto fuera un thriller y hubiera un misterio que resolver, el detective sería John Savage. Pero no lo hay: esto va de suicidio. También es una historia de amor. 

Los protagonistas son star-crossed lovers, referencia incontestable a la madre de todas las tragedias adolescentes, pero este Shakespeare es el de Baz Luhrmann, y todos sus fantasmas vienen de la modernidad. Poco antes de recibir las cintas, Clay vuelve a casa con su amigo Tony, cuyo parentesco físico con "Platón" Crawford no puede ser casualidad. Este doppelgänger de aquel suicida adolescente lleva aquella chaqueta de cuero y conduce aquel coche, otra máquina del tiempo en la que, cuando entras, se escucha  Love will tear us apart

La caja contiene también un mapa ("nada de Google Maps, ni de Interwebs que siempre lo estropean todo"). Y una advertencia: si Clay no cumple las dos reglas, un aliado del fantasma se ocupará de filtrar el contenido de las cintas para escarnio público de su receptor. Aquí ya estamos a medio camino entre Las amistades peligrosas/Crueles intenciones y WikiLeaks. "Haz lo que te digo, ni más ni menos" –termina la primera entrega–. "Estás siendo vigilado". No sabemos si por el fantasma o por la NSA. 

13 razones- cintas

Siete cintas, trece caras

Un fenómeno teen que cumple 10 años

La serie, estrenada por Netflix el 31 de marzo, está basada en la novela  TH1RTEEN R3ASONS WHY, un bombazo adolescente publicado por Jay Asher en 2007 que se colocó rápidamente entre los más leídos del año. En entrevistas, Asher ha contado que una familiar sobrevivió a un intento de suicidio adolescente y que sus conversaciones con ella sobre su alienación temporal han sido el conductor de la obra. También sobre "cómo no estaba viendo las cosas como realmente eran". 

De hecho, en una primera versión de la novela, Hannah también sobrevivía, pero Asher decidió dejarla morir para profundizar en las consecuencias. "Cuando alguien consuma el suicidio - declaró en una entrevista- no hay segundas oportunidades para ninguno de los que estaban a su alrededor".

La otra referencia evidente es My so called life, de la que Asher se declara fanático. "Era tan honesta. Es casi blasfemia decirlo pero esa serie me ha influido más que ningún libro. Los personajes eran tan reales. Ninguno era perfecto, y todos sus defectos tenían sentido. Mientras escribía Por 13 razones estuve escuchando la banda sonora de MYCL sin parar."

La verdad no es siempre la versión más popular

Los dos primeros episodios están dirigidos por Tom McCarthy. No el autor de Remainder y Satin Island, sino el director de Spotlight, la oscarizada historia de cómo el equipo de investigación del Boston Globe destapó un escándalo de abusos sexuales dentro de la iglesia católica. "La verdad no es siempre la versión más popular de una historia", dice Hannah. "Ni la más entretenida, ni la mejor". La serie también reflexiona sobre el efecto radiactivo de la falsedad sobre todo el ecosistema al que intoxica. "Al final, todo tiene consecuencias", dice Hannah. Una frase que resume la nueva era dominada por Donald Trump.

My so called life

El actor protagonista, Dylan Minnette, parece una versión dulcificada de nuestro ceñudo pero irresistible Álex Monner. Su compañera de reparto parece un gran acierto teniendo en cuenta que la primera opción era Selena Gómez, sensatamente convertida en productora. El proyecto es ambicioso y se comporta con algo más que dignidad.

Como los primeros discos de Tame Impala, que parecen resucitar el sonido de los 60 y 70 sin dejar de ser un grupo del siglo XXI, Por 13 razones consigue conectar con el espíritu de otras eras sin convertirse en un pastiche nostálgico, como la encantadora pero inofensiva Stranger Things.

Como el fenómeno Serial, mantiene la tensión sin rozar nunca la telenovela. Su parentesco más notable con My so called life es que tiene el valor de tratar los temas que de verdad importan: el alcoholismo, el acoso escolar, el efecto multiplicador de las redes sociales, el nefasto poder del grupo sobre la personalidad individual. Por eso podría ser la primera serie adolescente en 20 años que merece nuestra atención. Porque no se burla ni romantiza la eterna angustia adolescente sino que "escucha". Y te obliga a escuchar. 

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