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Benicàssim habla FIB sin miedo al Brexit

Muchos voluntarios del festival aprovechan para perfeccionar su nivel de conversación en inglés

La localidad cambia sus hábitos y bares y cafeterías se adaptan al horario británico para servir paella a la hora del almuerzo español

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Miles de extranjeros disfrutan estos días de los conciertos del FIB.

Miles de extranjeros disfrutan estos días de los conciertos del FIB.

Poner un pie estos días en Benicàssim supone una verdadera oportunidad para la inmersión lingüística. Allá donde uno va, ya sea en plena calle paseando o bien en cualquier cafetería o terraza, de forma mayoritaria escucha hablar en inglés. Una clara demostración de que, en realidad, la localidad costera habla FIB sin influencia alguna tras el sí al Brexit. Y es que, como relata Lorena Molina, una de las voluntarias de la taquilla de venta de entradas, el público procedente de las islas británicas representa más de la mitad de los asistentes al consolidado festival.

Lorena, que acaba de finalizar el Grado en Magisterio, quiere irse a trabajar unos meses a Londres y considera que ésta es una magnífica oportunidad para ir practicando el idioma. En cuatro días puede entablar conversación con muchísimos extranjeros de diferentes nacionalidades y con distintas pronunciaciones o acentos. Lucía, incondicional del FIB, comenta divertida que los fibers se le dirigen primero en inglés. Ayuda su aspecto: rubia, ojos azules, piel sonrosada.

Este es el motivo por el que la población benicense aprovecha para ofrecer lo mejor de estas tierras mediterráneas, aunque con “gusto” inglés. No se cena a las 10 de la noche sino a partir de las siete de la tarde, un horario más europeo y, por tanto, la paella (plato estrella para autóctonos y no oriundos) se sirve a la hora de almorzar.

Lejos de imponer el ‘typical spanish’ Benicàssim se adapta a los gustos de los fibers. Vale la pena para los más jóvenes y para los comercios. El turismo es uno de los principales motores económicos y la localidad se vende claramente para desestacionalizar este sector. Eso exige mejor formación y mayor calidad en los productos. Son 21 años ya de festivales y, con ellos, varias las generaciones que desde los 90 aterrizan, ahora literalmente, en Castellón.

Lorena Molina, la segunda por la izquierda, aprovecha como voluntaria para practicar el inglés.

Lorena Molina, la segunda por la izquierda, aprovecha como voluntaria para practicar el inglés.

A pesar de todo, este año la organización del festival ha hecho mucho por atraer al público español. Ya lo hizo la pasada edición volcándose con grupos nacionales. Por ello repite, pero sin bandas tan multitudinarias como Los Planetas o Vetusta Morla. A cambio, en la presente edición se apuesta por La Habitación Roja o Dorian. No obstante, la zona de acampada y los abonos de cuatro días vuelven a lucirse sobre pieles claras y del centro de Europa. Prueba inequívoca de que el FIB reina internacionalmente.

Benicàssim es una población que merece la pena los 365 días del año con una gran actividad y muchísima vida. Hay que reconocer que en esta semana uno tiene la sensación de haber viajado al extranjero sin moverse de casa. Eso sí, con su contrapartida: los supermercados repletos; largas colas en las carreteras de acceso al municipio, que gracias a un amplio despliegue de efectivos de seguridad discurren con absoluta normalidad y que se asumen con un poco de paciencia; o la playa hasta la bandera, especialmente a mediodía para descansar y prepararse con vistas a una frenética jornada de conciertos. Y es que por algo el FIB es el gran evento musical del verano, galardonado por el prestigioso Festival Award Británico.

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