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Los ricos conservan Montmeló como cita para hacer ostentación de sus fortunas

Las principales marcas internacionales siguen utilizando el circuito de F1 para agasajar a invitados VIP que llegan en helicóptero o jet privado y se refugian en suites insonorizadas

Antes de la crisis, alrededor de un millar de espectadores llegaba por helicóptero al circuito. El número se ha reducido, pero Emilio Botín, Juan Luis Cebrián o Ecclestone son algunos de los asistentes que siguen optando por la llegada aérea.

El secreto de la prueba radica en que el 70% de la entrada está en manos de extranjeros. Por un vuelo en helicóptero de media hora hasta el circuito se puede cobrar hasta 900 euros por pasajero.

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El helipuerto de Montmeló es uno de los mejor preparados de España / Javier O. Figueiral

El helipuerto de Montmeló es uno de los mejor preparados de España / Javier O. Figueiral

Dos helicópteros sobrevolaron las playas de Barcelona el pasado fin de semana: uno, pintado con los colores de Banco Santander, llevaba colgando de su gancho baricéntrico un F138, el Ferrari que este año participa en el campeonato mundial de Fórmula 1. Le perseguía un eurocopter EC-120, filmando el vuelo, que finalizó al posar suavemente el bólido sobre un gran logotipo del banco, en el puerto Olímpico.

El mismo aparato que transportó el Ferrari participa este fin de semana en el circuito de Montmeló, aunque en esta ocasión, en lugar de coches se dedicará al transporte de algunos privilegiados espectadores. A pesar de que la situación dista de ser la de los años más felices del circuito, el viernes la carrera la carrera ya había vendido, según fuentes del circuito, cerca de 90.000 tickets que van desde los 120 a los 450 euros por persona, el 70% en manos extranjeras. Muchos de estos visitantes, eligen el aire, la vía más rápida pero también la más cara probablemente de llegar, para asistir al espectáculo.

Aviones y helicópteros

La celebración del Gran Premio de España de este año ha revitalizado la terminal de aviación corporativa del aeropuerto de Barcelona y también al aeropuerto de Girona, casi equidistantes del circuito. En estas dos instalaciones gestionadas por Aena aterrizan los aviones privados de la organización, algunos pilotos, patrocinadores y otros espectadores de alto poder adquisitivo. Aunque estos reactores ejecutivos llegan de todo el mundo, la mayor parte proceden de Francia, Reino Unido y Suiza. Así, se prevén cerca de un centenar de operaciones en Barcelona y alrededor de 70 en Girona, una cifra que puede variar a última hora.

La actividad aérea relacionada con el Gran Premio de Fórmula 1 no se queda únicamente en los aviones, sino que también beneficia al sector de los helicópteros que durante el fin de semana realiza un importante despliegue para transportar a cerca de dos centenares de personas desde los aeropuertos o helisuperficies de la ciudad hasta el helipuerto de Montmeló, evitando los enormes atascos de entrada y salida a las carreras, uniendo Barcelona con el circuito en tan solo un cuarto de hora.

Ecclestone opta por llegar en helicóptero a la F1 / Javier O. Figueiral

Ecclestone opta por llegar en helicóptero a la F1 / Javier O. Figueiral

En los años en que el dinero circulaba con alegría, los helicópteros llegaron a transportar a cerca de un millar de pasajeros saliendo y llegando de la Formula 1. En 2007, BMW llegó a sorprender a sus invitados llevándoles desde el circuito directamente a la cubierta de un megayate, el “Turama”, que les esperaba navegando frente a las playas de Barcelona. Ese fue el punto álgido de estos despliegues. A partir del año siguiente los grandes patrocinadores, a pesar de seguir realizando jugosas inversiones en estos eventos, quisieron dar una imagen algo más discreta, llevando al grueso de sus invitados por vía terrestre hasta la F1.

No obstante, aunque con más limites, el dinero sigue corriendo en este mundo, y algunas grandes corporaciones siguen interesadas en mantener su presencia. Los principales patrocinadores de este año son Red Bull y Marlboro. Cada una aporta 100 millones de euros a este circo. Les sigue Infiniti, la marca de coches de lujo de Nissan y la aerolínea Emirates, con 60 millones de euros. Tras ellos Vodafone aporta 50 y las petroleras Shell y Petronas, con 35 millones respectivamente. El Santander también tiene una importante presencia en el circuito del motor, con 40 millones, volcándose especialmente en Grandes Premios puntuales, como el de este fin de semana.

Botín llega por los aires

Desde que el banco español entró en la Formula 1, Emilio Botín es un habitual de la carrera celebrada en Montmeló. Llega en helicóptero, muchas veces con los coches ya en marcha. Si los resultados para el equipo que patrocina no se prevén positivos, suele despegar del circuito con un reducido grupo de acompañantes, antes de que se completen todas las vueltas. Otros personajes que frecuentan el helipuerto y que son caras reconocibles en los accesos de entrada y salida (e incluso desde el exterior del recinto) son Bernie Ecclestone, al que rara vez se le ve sonreír, siquiera cuando firma importantes contratos de patrocinio, Alfredo Sáenz, el ahora exCEO de Santander, el presidente de Prisa Juan Luis Cebrián y el expiloto de coches y piloto de aviones Nikki Lauda. También es frecuente ver a Carlos Sainz, que suele llegar pilotando su propio helicóptero o a jugadores de algunos equipos deportivos, a algunos propietarios de escuderías o incluso los propios corredores de F1, aunque en este caso solo de salida al finalizar su jornada de trabajo el domingo. 

El helipuerto para pasajeros del circuito es una de las instalaciones más grandes de España en su tipo, con capacidad para la operación de una decena de aeronaves, que en los días de mayor ocupación tiene incluso servicio de control aéreo coordinado con Aena y es por donde pasan buena parte delos VIP que llegan y salen de las carreras. Aunque las compañías operadoras que ofrecen los servicios llevan a rajatabla no proporcionar información sobre quien acude a ellos, en un mundo en el que las empresas y sus logotipos luchan por hacerse ver, es fácil deducir quien paga el transporte: personal de empresas como Santander, Movistar, Renault o Vodafone esperan a sus invitados a pie de la aeronave para acompañarles hasta sus localidades, que suelen ser terrazas o suites insonorizadas sobre la recta principal, frente a la tribuna más cara del circuito.

La principal operadora aérea guarda también silencio (sus clientes se lo exigen) sobre los precios que cobra por el traslado en helicóptero, aunque en un rápido vistazo a empresas intermediarias que ofrecen entradas y vuelos hasta las carreras revelan que un viaje de ida y vuelta, esto es, por unos 30-35 minutos de vuelo, los clientes pagan entre 800 y 900 euros por persona.   

La instalación y la coordinación de todo el operativo lleva semanas de trabajo e implica a decenas de profesionales y 18 helicópteros: dos sanitarios, dos dedicados a seguridad, uno a filmación y el resto a vuelos de pasajeros. Todo ello está gestionado por TAF helicopters, sociedad filial del Real Automóvil Club de Cataluña, RACC.  Fue el primer operador civil de helicópteros de España, hace medio siglo y es la segunda empresa aeronáutica más veterana del estado en activo, tan solo superada por Iberia. Para el sector aéreo en Cataluña, este fin de semana supone algo parecido a un espejismo muy bien remunerado para el que se vuelcan todos los medios.

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