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EE.UU., reino del coche automático, ‘salva’ a los Porsche manuales

El fabricante alemán, que recientemente había anunciado su decisión de apostar por la trasmisión automática en detrimento de la manual, ha presentado en el Salón de Frankfurt una edición especial del 911 GT3 que incorpora un cambio convencional

Con esta decisión, Porche sacrifica la comodidad y la eficiencia en pos de la emoción pura

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El Porsche 911 GT3 Paquete Touring.

El Porsche 911 GT3 Paquete Touring.

Una de las novedades que ha presentado Porsche en el Salón de Frankfurt podría pasar por un acontecimiento menor, una edición especial de uno de sus deportivos icónicos, el 911 GT3, con la poco excitante denominación Paquete Touring. A simple vista, un GT3 RS sin alerón trasero y con una rareza: cambio manual de los de toda la vida.

Las prestaciones que se anuncian, cómo no, son de infarto: 500 caballos de potencia, 3,9 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y velocidad máxima de 316 km. Pero, en este caso, eso no es lo más relevante.

Para entender lo verdaderamente curioso de este Paquete Touring hay que remontarse al momento en que Porsche dio a conocer la última generación del 911 GT3 RS. Los más puristas pusieron entonces el grito en el cielo al saber que el coche de sus sueños iba a venderse únicamente con cambio automático de doble embrague, denominado PDK y conocido, dicho sea de paso, por un funcionamiento extraordinario.

Para más inri, aquello parecía extenderse como un virus dentro de la marca de Stuttgart. Durante la presentación de la tercera generación del Cayenne, un destacado representante de la firma confirmaba que sus modelos híbridos llevarán solo transmisión automática, y adujo razones de eficiencia ante el hecho sabido de que los cambios más sofisticados de este tipo, entre los que se encuentra el PDK, logran cifras de consumo inferiores a los de los manuales.

Pues bien, la salvación de la caja de cambios tradicional ha venido del lugar más inesperado, Estados Unidos, donde la inmensa mayoría de los conductores prefiere desde siempre el cambio automático. Pero lo bueno de un país tan grande es que cualquier minoría representa un buen puñado de gente, y los amantes de los Porsche de tres pedales suponen un target al que el fabricante no puede dar la espalda.

Pese a ser el reino de los coches automáticos, EE.UU. se ha erigido en el salvador de los Porsche automáticos.

Pese a ser el reino de las transmisiones manuales, EE.UU. se ha erigido en el salvador de los Porsche automáticos.

Los responsables de Porsche en EEUU se percataron de la alta demanda que presentaba en su momento el 911R, un deportivo radical con caja de cambios manual que, debido a su corta producción, dejó a muchos posibles compradores con la miel en los labios.

Así lo explicaba, con cierto exceso de énfasis, el vicepresidente ejecutivo de la marca para Norteamérica, Joe Lawrence: “Lo que aprendimos con el 911R es que en América llevamos la bandera de las transmisiones manuales. Todo el mundo sabe que la PDK es alucinante, pero hay una fuerte demanda purista que exige la existencia de cajas de cambios convencionales”.

Lawrence continuaba: “En Estados Unidos, con nuestro tamaño, nuestro volumen de mercado y una considerable población de fanáticos de la transmisión manual, era cuestión de tiempo que las quejas [por la disponibilidad del 911 GT3 RS únicamente con cambio PDK] llegasen a Porsche”. 

La respuesta a esas quejas, y al quebranto económico que se derivaría de no atenderlas, se ha traducido en la preparación de ese Paquete Touring recién desvelado en el Salón de Frankfurt y que sacrifica la comodidad, la eficiencia y hasta unas décimas en el crono para satisfacer la emoción pura.

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