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GALICIA

Lo que el procomún tiene que aprender de los montes gallegos

Un proyecto en el que colaboran colectivos artísticos, relacionados con las nuevas tecnologías de la información o del software libre, trabaja en colaboración con comunidades de montes: una forma de propiedad comunitaria vigente desde hace siglos en Galicia

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Cartel del encuentro de Sachando Procomún

Cartel del encuentro de Sachando Procomún

El  procomún es un concepto relativamente nuevo (y que se explica muy bien  en este video de MediaLab Prado) pero en realidad hace referencia a una idea que viene de viejo: que algunos bienes pertenecen a todos y todas, y que por lo tanto deben ser activamente protegidos y gestionados por el bien común. Y Galicia posee una realidad viva única en el mundo -los montes comunales- en la que estos mecanismos y estructuras de propiedad funcionan a la perfección, ordenando el territorio de forma sostenible y beneficiando a las comunidades que en él viven. Un grupo de investigadores y activistas ligados a MediaLab Prado  visitó de hecho la comunidad de montes de San Antón de Irixoa este verano. La red se echaba al monte para aprender de una práctica de gestión comunitaria con siglos de historia.

Y es que los montes vecinales en mancomún tienen como característica que la propiedad es comunitaria, ni depende del Estado ni está en manos privadas: depende de la colectividad que reside de forma habitual en un determinado territorio. Galicia cuenta con aproximadamente 3000 comunidades de montes en mancomún, que gestionan cerca de 700.000 hectáreas de territorio, lo que representa el 29,85 % de la superficie forestal. La titularidad comunitaria implica en la gestión del territorio a una parte considerable de la población, alrededor de 150.000 comuneros y comuneras. Sin embargo, son bien sabidas las amenazas que hacen peligrar la continuidad de esta forma de propiedad, acosada por la agroindustria y por intereses políticos de las administraciones públicas.

O Monte é noso_Sachando procomún es un proyecto colaborativo y horizontal que busca facilitar la visibilidad de los montes comunales y de las comunidades que las gestionan, así como la reapropiación de estos montes por parte de los vecinos y vecinas por ser estos garantes de la sostenibilidad de los territorios. Otros de los objetivos del grupo O Monte é noso es motivar a los comuneros a que sean partícipes de la multifuncionalidad de los montes y de su revalorización. En este proceso de ida y vuelta los colectivos que forman parte del proyecto quieren aprender de sus mecanismos de génesis y gestión para aplicarlos a otros campos. También se busca revalorizar estos mecanismos, insertándolos en la lógica del procomún.

El proyecto fue premiado en el Concurso 10×10 convocado por la Fundación Contemporánea y el Ayuntamiento de A Coruña sobre Emprendimento Cultural. En él participan la comunidad de artistas  Alg-a, el colectivo de acción social  Rural Contemporánea, la  Asociación Artesanos de innovación, el colectivo de arquitectos Tecnoloxías Apropiadas o el colectivo de creación audiovisual  Constelaciones. También colaboran el Centro Vecinal y Cultural de Valadares, la Comunidad Vecinal del Monte de San Antón de Irixoa o el  Grupo de Investigación Socio Territorial IDEGA de la USC.

Como explica  Fran Quiroga: “nuestra intención es buscar desde la cultura, desde las artes y desde las tecnologías de la información la forma de visibilizar este fenómeno, estudiarlo desde el campo de la cultura libre y del software libre y ver si este sistema podría ser replicable a otros ámbitos". Añade que "lo que nos interesa más es conocer los modelos de gobernanza: analizar como en estos lugares se establecen redes de apoyo mutuo diferentes a las que se crean en los lugares en los que no hay montes comunales".
 
Encuentro en Valadares

Este fin de semana los grupos que participan en el proyecto celebraron en el espacio Alg-a lab en Valadares (Vigo) la primera  Malla O Monte é noso para compartir visiones y experiencias sobre el caso concreto de los montes comunitarios y sobre todas las modalidades de propiedad alternativa al binomio público y personal. Hubo  workshops, reuniones de subgrupos y una  Open Noite en la que se proyectaron documentales como  O Monte é noso de Llorenç Soler. Asi mismo se desarrollaron rutas de conocimiento en los montes comunales con el objetivo de grabar y documentar los uso que se hacen de los montes.

El proyecto busca apoyar las comunidades de montes existentes y ponerlas en valor pero también procura aprender de su experiencia para aplicarla a otros ámbitos fisicos o virtuales: "aspiramos a entender nuevos modelos de gobernanza a partir de estudiar, (re)situar y trabajar activamente en los montes en mancomún como ejemplo de procomún". Los contenidos de esta propuesta entran en relación con lo que denominan patrimonio inmaterial de los montes. Afirman que "esta dimensión inmaterial o intangible en la que estamos acostumbradas a trabajar las personas y colectivos que proponemos esta iniciativa, nos parecen especialmente interesante como complemento a la normalmente más habitual o conocida dimensión material del monte".

Entre las acciones concretas que está llevando a cabo este grupos encontramos un mapa interactivo de los montes comunales gallegos y un dispositivo de conocimiento colectivo en una web abierta, colaborativa y libre. Dará lugar a una herramienta de geovisibilización de contenidos (mapa interactivo) para que, de una manera muy sencilla y lúdica, todos (comuneros o interesados) puedan utilizarla y contribuir en la construcción participativa del conocimiento colectivo que rodea a los montes, organizando la información en un mapa en diferentes capas o temáticas según el interés de las propias personas usuarias que lo utilicen. El objetivo es que ya en el mes de abril estén disponibles las primeras aplicaciones, centradas en un comienzo en los montes comunales de Vigo y en los de la comunidad de San Antón de Irixoa.

También se van a llevar a cabo residencias temporales de investigación, intervención o acción creativa en los montes. En ellas diferentes personas desarrollarán in situ intervenciones en los montes, a través de la interacción con su entorno físico y humano. En estas residencias, además de la realización de proyectos específicos para los montes, se desarrollarán otras acciones paralelas, como pequeños talleres, acciones puntuales, presentaciones a los medios, exposiciones, eventos, y encuentros con los comuneros y tejido asociativo local. La primera se pondrá en marcha en Valadares, precisamente, y está previsto hacer una convocatoria abierta de carácter internacional.

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