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Los sondeos a pie de urna otorgan una victoria ajustada a Syriza

El partido de Alexis Tsipras conseguiría entre el 30% y el 34% de los votos, mientras que el conservador Nueva Democracia alcanzaría entre el 28,5% y el 32,5%

De acuerdo con las encuestas, el derechista Anel, sostén de Syriza tras las pasadas elecciones, y Unidad Popular, escisión de Syriza, superarían por poco el 3% para entrar en el Parlamento

Si la proyección de las encuestas se confirma, es probable que Syriza necesite más de un socio para gobernar

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Tsipras: el pueblo votará a un Gobierno que dará la batalla en Europa

Alexis Tsipras, primer ministro griego y candidato de Syriza, sale de una cabina electoral para depositar su voto. / EFE

Los sondeos a pie de urna difundidos por los medios griegos al cierre de los colegios a las 19.00 hora local (18.00 hora peninsular española) otorgan una victoria ajustada a Syriza. El partido de Alexis Tsipras se convertiría así en el primer partido griego, con entre el 30% y el 34% de los votos. El conservador Nueva Democracia alcanzaría entre el 28,5% y el 32,5%. En enero de 2015, Syriza logró el 36,34% (se tradujo en 149 escaños) y Nueva Democracia, 27,81% (76 escaños).

De acuerdo con las encuestas, el derechista Anel, sostén de Syriza tras las pasadas elecciones, y Unidad Popular, escisión de Syriza, superarían por poco el 3% para entrar en el Parlamento. El tercer puesto se lo disputarían el neonazi Amanecer Dorado (6,5%-8%), KKE (5,5%-7%) y PASOK (5,5%-7%). El centrista To Potami lograría entre en el 4% y 5,5%.

Si el escrutinio confirma los sondeos –a eso de las 20.00 hora peninsular se anuncian datos fiables–, Tsipras habrá recibido una segunda oportunidad de los griegos. En este caso, para gestionar el memorándum –recortes a cambio de financiación de la troika– aceptado en julio y que desembocó en una convocatoria anticipada de elecciones. La ilusión de votar un modelo alternativo para Europa y Grecia se desvaneció tras el trágala de la troika a Tsipras.

Syriza, en todo caso, necesitaría el apoyo de al menos dos partidos para la mayoría absoluta. Los porcentajes anunciados por las encuestas indican que el partido de Tsipras podría quedar con 132 escaños –el partido más votado es primado con 50 escaños–, lejos de los 151 de la mayoría absoluta. Nueva Democracia estaría en torno a los 78. Así, a Syriza no le bastaría con Anel, su anterior socio: necesitaría el apoyo del PASOK o To Potami.

Sea como fuere, lo cierto es que las instituciones europeas fueron implacables y han estrechado tanto el campo de juego que corren el riesgo de que comience a resquebrajarse: si no hay alternativa dentro del sistema, comienzan a crecer los discursos para salirse del sistema.

Unidad Popular, escisión de Syriza, reclama la salida del euro en estas elecciones. "El problema de Tsipras es que no tenía la intención de ir hasta el final, de romper con la eurozona", explicaba la dirigente de Unidad Popular Katerina Sergidou en eldiario.es.

Durante la campaña del referéndum, los principales agitadores del Grexit fueron los dirigentes europeos; Tsipras nunca lo defendió. Pero ahora, además del KKE (Partido Comunista de Grecia) y los neonazis de Amanecer Dorado, Unidad Popular, –apoyada por dirigentes de Podemos integrantes de la corriente Anticapitalista– pide la salida de la eurozona para Grecia.

Y el debate crece: esta semana, el GUE (Grupo de la Izquierda Unitaria, en el que están Podemos, IU, Bildu, Syriza y Unidad Popular, entre otros) ha presentado una enmienda firmada por el Partido Comunista de Portugal (PCP) y Akel (Comunistas de Chipre) que reclama "la creación de un programa de apoyo a aquellos países que consideren que su permanencia en el euro se ha convertido insostenible e insoportable, previendo la compensación adecuada por las pérdidas causadas, en el marco de una salida negociada de la moneda única para aquellos países que lo deseen". Es decir, que exista un mecanismo para salir del euro, cosa que ahora no está regulada: existe reglamento para entrar y para estar en el euro, pero no para salir.

Semanas antes, el líder del Front de Gauche francés, Jean-Luc Mélenchon, había firmado junto al exministro de Finanzas griego Yanis Varufakis y la expresidenta del parlamento heleno Zoe Konstantopoulou –candidata ahora de Unidad Popular–, el alemán Oskar Lafontaine –Die Linke–, y el italiano Stefano Fassina –Partido Democrático, exviceministro de Economía– un manifiesto que pide "un plan B para Europa". ¿Cuál?: "Un gran número de ideas están ya sobre la mesa: la introducción de sistemas paralelos de pago, monedas paralelas, la digitalización de las transacciones en euros para solucionar la falta de liquidez, sistemas de intercambio complementarios alrededor de una comunidad, la salida del euro y la transformación del euro en una moneda común".

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