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Integración social a través de la agricultura ecológica

El proyecto Karabeleko funciona a través de tres ejes la experimentación de la horticultura ecológica, su divulgación en el entorno y la rehabilitación de personas en riesgo de exclusión social.

El coordinador del proyecto apunta que es “importante” que las personas con enfermedad mental se motiven en su proceso del día a día saliendo de casa y “por medio de este proyecto consiguen integrarse un poco más en la sociedad”.

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Personas en exclusión social trabajando en el invernadero de Karabeleko. Foto: Karabeleko.

Personas en exclusión social trabajando en el invernadero de Karabeleko. Foto: Karabeleko.

En las instalaciones de la finca Karabeleko, situada en Hernani, se produce producimos una amplia selección de hortalizas y plantas culinarias, tanto autóctonas como exóticas, todas ellas en cultivo ecológico. Pero no esta no es una finca al uso, ya que además de contar con un modelo de agricultura ecológica adaptado al territorio, funciona como centro de rehabilitación psicosocial. Hace años que Agifes (Asociación Guipuzcoana de Familiares y Personas con Enfermedad Mental) utilizaba esa parcela para la rehabilitación de sus usuarios, pero llevaba dos años parado su proyecto porque no sabían cómo encauzarlo. Entonces recurrieron a Kimu Bat y Blasenea, y gestaron el proyecto de Karabeleko.

Una de las peculiaridades de Karabeleko es que funciona como centro de rehabilitación psicosocial para personas con problemas de salud mental y para otros colectivos en situación de exclusión. Entre los objetivos de Agifes se encuentra “lograr la normalización e inclusión en la comunidad de las personas con enfermedad mental, reivindicar servicios de calidad  y favorecer la calidad de vida tanto de las personas con problemas de salud mental como de sus familias”. Por ello, a través de su participación en Karabeleko, esta asociación también pretende sensibilizar a la sociedad en torno a las enfermedades mentales y contribuir a la superación de los prejuicios y mitos que rodean a este colectivo.

El coordinador del proyecto, Iker Goikoetxea, cuenta que se ve como estas personas pasan de acudir al centro “cabizbajas, a según van pasando los días la gente ya va más erguida”. A su juicio, el contacto con la naturaleza “siempre conlleva este proceso sanador” y en este caso, “se ve claramente, por el tipo de personas que son, que igual el primer día no se atreven a hablar, pero poco a poco se van soltando y hay mucho más feeling”. Goikoetexa asegura que aunque sólo llevan un mes y medio abiertos “el ambiente es fenomenal”.  Asimismo, explica que para que las personas con enfermedad mental se motiven en su proceso del día a día, es “bastante importante” que salgan de casa, se vistan, se preparen, porque “les suele costar”, pero “por medio de este proyecto consiguen integrarse un poco más en la sociedad”. Asimismo, ha manifestado que este proyecto está abierto a otros colectivos sociales en situación de exclusión, de hecho “hoy por hoy vienen de la cárcel de Martutene 10 reclusos que están con el tercer grado”.

Horticultura ecológica

Goikpetxea apunta que la parcela en cuanto a superficie no difiere mucho de una parcela hortícola normal, son 15.000 metros cuadrados, de los que 2.000 están en invernadero y el resto son tierras de cultivo al aire libre. Así, explica que por un lado su objetivo es experimentar en la horticultura ecológica. En este sentido, pretenden “reforzar un modelo de agricultura ecológica adaptado a nuestro territorio, para proteger nuestra biodiversidad, recuperar variedades nativas y estudiar el comportamiento de variedades extranjeras que permitan enriquecer nuestras huertas”. Este trabajo experimental tiene como fin contribuir a la ampliación de la gama varietal y la oferta hortícola de la que dispone la zona, en base a una producción 100% ecológica. Desde Karabeleko explican que por costumbre y demanda del mercado, determinadas variedades se producen en temporadas concretas, mientras que en otras zonas con clima similar plantean el calendario de cultivo de manera distinta. Por lo tanto, “este tipo de investigación nos permitiría disfrutar de diversas hortalizas en diferentes épocas del año”, destacan.

Otro de sus objetivos es de la divulgación de la horticultura ecológica, pero en un sentido más amplio, esto es, una horticultura que aparte de ser respetuosa con el medio ambiente y de que busque producir unos alimentos de alta calidad, que “aporte ese valor de lo humano, empezando por los trabajadores y pasando por los usuarios, pero también con el entorno social”. Así, añade que la comercialización es un punto importante, “porque el proyecto también tiene que responder de tal forma que sea sostenible”. Sin embargo, “es un proyecto joven y por ahora deficitario”, pero ya se han puesto pautas y existe un plan de viabilidad para que este proyecto se sustente por medio de la comercialización de hortalizas frescas, y también por medio la eco-tienda de la que disponen.

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