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Los cinco discos que recordaré de este 2016

No soy un apasionado de la música excesivamente técnica y progresiva, pero es difícil no asombrarse ante la combinación de talento, frescura y furia que consiguen generar los estadounidenses Vektor con su Thrash de gran factura

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Los estadounidenses Vektor

Los estadounidenses Vektor

Antes de que digas o escribas lo que están pensando: 1- ni he escuchado todos los discos de 2016 ni podré hacerlo, a diferencia de ti, supongo; 2- podría hacer mención a otros 20 discos: a Anthrax, a Metallica, Testament, Gojira o a ese que quieres decirme para parecer el listo de la clase, pero antes tendrás que comprobar en Google si se ha publicado en 2016, pero no lo haré porque es una selección que va más allá de los propios discos; 3- si aún así quieres comentar, recuerda que esto es un blog personal, y que si tú tienes otra selección, la puedes aportar. Sobre lo que escribo, también admito críticas.

“Metal resistance” – Babymetal

Convertidas ya en un fenómeno planetario, las tres adolescentes japonesas siguen generando una controversia directamente proporcional a su insolencia musical. Tras haber hecho papilla los estándares del Metal tradicional y haberlo trasladado a un universo de dibujos animados, siguen adelante con una gira en la que continúan triturando marcas, además de ser una fuente inagotable de noticias. Desde la fulgurante velocidad de Road of resistance (con la inestimable y reconocible colaboración de Dragonforce) y Amore, pasando por el groove de Karate o los coqueteos con el Death de Sis. Anger, “Metal resistance” supone la consolidación de un fenómeno absolutamente trascendental para lograr que el género recomponga sus circuitos de conexión con las nuevas generaciones pero, sobre todo, para contribuir a rejuvenecer los cánones del Metal y ayudar al disfrute colectivo que, siendo de música de lo que hablamos, sigue siendo lo principal.

“The evil divide” - Death angel

Hay una corriente de opinión bastante extendida que defiende que, cuando una banda ha consumido ya dos décadas de existencia sin explotar del todo, deberían retirarse a disfrutar de su otoño vital y musical hasta desaparecer. Si esa teoría funcionase, habríamos perdido a Death angel hace tiempo. Los californianos nunca han llegado a la primera línea del foso: unas veces por sus propios errores, y otra por esa combinación de factores que llamamos suerte, y que también influye en la música. Este 2016 debería ser recordado también porque Death angel han dado de lleno en la diana con el disco más sólido de todos los que han publicado sus coetáneos este año. Moviéndose entre el Thrash con gusto que siempre han practicado, y el Heavy Metal más consistente, “The evil divide” merece por lo menos un par de escuchas con atención. 51 minutos de poderío y frescura entre los que es difícil destacar unas canciones por encima de otras dado su enérgica continuidad. Quizás citaría Lost por su rítmico juego de guitarras o Father of lies por esa letra tan puramente thrasher y combativa.

“Terminal redux” - Vektor

No soy un apasionado de la música excesivamente técnica y progresiva, pero es difícil no asombrarse ante la combinación de talento, frescura y furia que consiguen generar los estadounidenses Vektor con su Thrash de gran factura. ¿Es posible sostener un disco de visceralidad con canciones de 8, 9 o hasta 13 minutos? La respuesta está en un “Terminal redux” que supone una de las mayores bocanadas de aire fresco que ha recibido esta rama del Metal en los últimos años. La fórmula consiste en lo siguiente: si vas a hacer lo mismo que Kreator, déjalo, ya está hecho; si vas a hacer lo mismo que Testament, déjalo, ya está hecho; si vas a intentar emular a Slayer, también, déjalo. Pero si tu cerebro y tus dedos son capaces de propulsar al Thrash a una nueva dimensión, entonces sí, te harás con un hueco en mi negro corazoncito.

“Ghostlights” – Avantasia

Lo escribí hace algunos meses y no está de más reiterarlo: Tobias Sammet atesora un talento envidiable, y no es necesario que componga siempre obras maestras, porque no todas lo son: es suficiente con que ponga, como sólo él sabe hacerlo, cada cosa en su sitio: sin barroquismos, sin excederse, pero siempre sin subestimar al que paga por escuchar su música. Su último disco vuelve a ser un festival de estrellas y músicos de primera línea que marcan el camino a quien crea que a la gente se le puede dar gato por liebre. La hora y cuarto de Ghostights pasa y a uno le queda el regusto de que, dentro de diez años, cuando vuelva a ponerse este disco en el reproductor, sonará igual de brillante y actual. La limpieza de una orquesta, la elegancia de una boda; Avantasia es ese nivel superior que cuando algunos intentan ascenderlo, el resultado es un disco de mercadillo.

“The stage” – Avenged sevenfold

Hay momentos en los que se puede intuir que un grupo ha llegado al punto de maduración perfecto para eclosionar de manera imparable. The stage significa ese momento exacto en el que Avenged sevenfold han entrado en ebullición. En la eterna discusión sobre si a ti te gustan más o menos, suele haber un detalle que se pierde: el de apreciar calidad cuando la hay. Quizás no haya inspiración en todas las canciones, quizás no haya melodías cautivadoras en todos los riffs, quizás nos podamos despistar en algunos tramos de vacío creativo, pero no se puede negar que los estadounidenses son grandes músicos y tienen esa ambición por la que uno sabe que no dejarán escapar su oportunidad. Entre la potencia de God Damn y la delicadeza de Roman sky hay una gama tan variada de colores que su caudal creativo parece infinito. Y lo mejor es que su verdadero poderío lo muestran en directo. No es el disco del año, pero es el grupo del momento.

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