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Cómo nombrar los procesos participativos

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El proyecto de Pasarelas Verdes, en Santiago de Chile, donde diferentes colectivos sociales y vecinales han recuperado un espacio degradado. / Pasarelas Verdes

El proyecto de Pasarelas Verdes, en Santiago de Chile, donde diferentes colectivos sociales y vecinales han recuperado un espacio degradado. / Pasarelas Verdes

Aprovechar, discutir y desarrollar un concepto que en la práctica ya se está haciendo pero que es necesario concretar para seguir impulsándolo. Es lo que hacen desde el pasado septiembre 238 participantes del curso online  Diseño Cívico. Son arquitectos, urbanistas, sociólogos, antropólogos o miembros de administraciones públicas interesados por saber qué se puede hacer con este nuevo concepto de diseño que precisamente mezcla todo tipo de disciplinas para sacar adelante proyectos basados en la colaboración y participación de muchas personas que están en territorios específicos.

“Yo soy arquitecto y urbanista pero también mezclo en los proyectos antrolopología, economía o sociología y en Londres escuché cómo alguien se definía como civic designer y cuando contó qué era me sentí enseguida identificado con ello”, explica Domenico Di Siena, director del curso, promovido por el Instituto de Arquitectura del Colegio de Arquitectos de Madrid. El urbanista explica que el concepto no está del todo definido: en EEUU, por ejemplo, está más relacionado con la organización política y la gobernanza. En otros lugares el concepto surge para acotar el entorno urbano en qué se desarrolla.

“Nosotros decidimos juntar las dos definiciones y tomar otras más que surgen por ejemplo del 15M como es poner en el centro del discurso la ciudad”, subraya el arquitecto, quien añade: “ El Diseño Cívico es un contexto en el que las personas reflexionan para mejorar lo público y lo que les rodea”.

La continuación de los procesos

Cuenta que, a diferencia de la innovación social, que es la capacidad de transformar a mejor las cosas, el Diseño Cívico introduce la preocupación por la gobernanza. “Quién seguirá después desde el territorio para seguir llevando a cabo a los procesos, lo que hace imprescindible la existencia de agentes locales que lideren los procesos y que los profesionales pongamos nuestro conocimiento a su servicio”, afirma.

En este sentido, subraya cómo los expertos han vivido no solo una crisis económica, sino sobre todo ética, que ha dado lugar a nuevos procesos. “ Los profesionales no debemos crear dependencias si queremos que todo el conocimiento y los procesos circulen por sí solos”, indica. De ahí que también el Diseño Cívico tenga que ver con un aprendizaje donde todas las personas implicadas adquieren nuevos conocimientos.

Para Di Siena, los expertos implicados en el Diseño Cívico  a menudo se encuentran en dinámicas de trabajo en las que se mezcla lo profesional con el voluntariado y la militancia porque en todos estos procesos el profesional también forma parte del territorio. “En algunos casos esa implicación no existe ya previamente, sino que mientras está ocurriendo el cambio nos establecemos en el territorio y no simplemente, como venía ocurriendo hasta ahora, venimos desde fuera para mejorar algo”, matiza. Los profesionales, continua, deben favorecer procesos participativos que no se han generado de forma espontánea y “desde el territorio no debemos llegar con algo preconcebido, sino que a fuerza de vivir el espacio y reflexionar lo qué ocurre con la gente descubrimos entre todos cuál es el problema al que hay que dar solución”.

El objetivo final del curso, que finaliza en diciembre, es precisamente concretar ocho características para terminar de definir qué es el Diseño Cívico y que sirva para promover estos procesos tanto a nivel nacional como internacional. “ Debemos lograr ser aún más inclusivos, que no seamos siempre los mismos los que estamos en estos espacios, sino que permita abrir estos procesos a otras personas y que ellas lo vean y lo conozcan como otra manera de cambiar las cosas”, subraya.

El curso, en el que participan expertos procedentes de países de toda Iberoamérica, está organizado en torno a 30 sesiones grabadas que funcionan como contenido teórico y marco para empezar a hablar, dialogar y discutir en torno a un tema en concreto y partiendo del conocimiento de cada uno.

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