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Albor, el presidente de derechas que citó a Companys en el debate de su moción de censura, llega al siglo de vida

Feijóo conversa con frecuencia con el mandatario que echó a andar el autogobierno gallego, a quien reconoce como "una persona entrañable"

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El presidente que echó a andar el autogobierno en Galicia, Gerardo Fernández Albor, el único contra el que hasta ahora ha prosperado una moción de censura en el ámbito autonómico, celebrará el siglo de vida con el cariño y reconocimiento de su entorno y de su partido, el PPdeG, del que es uno de los militantes más longevos. Y lo hará en un escenario político marcado por el referéndum catalán del 1 de octubre.

Difícilmente podría Albor imaginar el actual panorama político cuando en enero de 1982 pronunció su primer discurso de investidura, en el que subrayó, entre otras cuestiones, la "fidelidad" al modelo autonómico y también a la Corona, como símbolo de "la unidad y permanencia del Estado Constitucional".

Tampoco cuando, algunos años después, en 1987, una moción de censura lo apartó del poder y se despidió citando al líder de Esquerra Republicana de Cataluña, que presidió la Generalitat durante la República y que fue fusilado en el franquismo, Lluís Companys.

Ligado a partidos de derechas --él se ha autodefinido públicamente como católico de derechas--, pero con perfil galleguista, las reivindicaciones autonomistas no faltaron en sus discursos parlamentarios, como refleja la obra editada recientemente por el Parlamento de Galicia que los recopila y cierra con la intervención de Albor del 23 de septiembre de 1987, durante el debate de la moción de censura que le apartó del poder.

Recién cumplidos los 70 años, dejó la Presidencia en manos del socialista Fernando González Laxe reivindicando "el deber cumplido" y, reacio a las etiquetas ideológicas, para animar a los suyos, no tuvo reparos en citar a Companys.

"En estos momentos de la lucha política, recuerdo que en unos momentos tristes de la historia de España decía un político catalán, en momentos bastante más graves y tristes que los de ahora incluso para mí. Decía 'tornarem a lluitar', 'tornarem a sofrir', 'tornarem a vencer'. Volveremos a luchar, volveremos a sufrir y volveremos a vencer. Eso es lo último que les digo yo a mis compañeros de Coalición Popular y al pueblo de Galicia", despidió Albor su cargo.

"ESTOY ABSOLUTAMENTE SEGURO DE QUE PRESIDIRÁS LA XUNTA"

Amigos y dirigentes que han trabajado al lado de Albor consultados por Europa Press reivindican su perfil "galleguista", su "mesura" y creen que Galicia "debe mucho" a este médico que nació en Santiago en 1917, fue instruido como piloto aéreo en Alemania tras estallar la Guerra Civil en 1936 y regresó para culminar sus estudios.

El líder del PP gallego y presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien habla a menudo con Albor y recientemente lo ha visitado en su casa, ha definido al veterano mandatario como "una persona entrañable".

De las vivencias compartidas, recuerda "con bastante nitidez" cuando, aún estando en la oposición, el expresidente le pidió una entrevista, de duración muy breve, en la que --afirma-- solo quería trasladarle que estaba seguro de que lograría recuperar la Xunta para el PPdeG.

"Estoy absolutamente seguro de que serás presidente de la Xunta. Pocos podían pensarlo entonces, yo mismo tenía dudas, pero lo dijo con tanta contundencia y determinación que recuerdo esa conversación y el efecto que produjo", ha destacado Feijóo.

El secretario general del PPdeG, Miguel Tellado, ha manifestado a Europa Press que la figura de Albor "trasciende la categoría de dirigente del PP" y las siglas, dado su papel en el desarrollo de la autonomía. "Es en Galicia lo que Adolfo Suárez en la Transición en España", ha remarcado.

Convencidos de que su labor "debe y será reconocida" por Galicia, la fecha del cien cumpleaños del expresidente no quedará en el olvido de los populares, que avanzan "algún gesto" con quien comparte con Mariano Rajoy la distinción de presidente de honor del PPdeG.

"EN LA LÍNEA CON RAMÓN PIÑEIRO"

El doctor Albor centró inicialmente su trayectoria en el ámbito médico y fundó el Policlínico La Rosaleda, un hospital privado ubicado en la capital gallega. Pero en paralelo, mantuvo proximidad con intelectuales y galleguistas de mediados del siglo XX.

"Sobre todo estaba en la línea de Ramón Piñeiro", ha rememorado el catedrático de la USC y presidente del Foro Galicia Milenio, Marcelino Agís, en declaraciones a Europa Press. Para Agís es "un placer" poder tomar un café con Albor y seguir "aprendiendo" de él.

Confirma que sigue interesado en la actualidad y lo define "como un hombre de concordia", una visión que comparte quien algunos definen como su 'hija política' y la que fue primera conselleira mujer en Galicia, María Jesús Sáinz, precisamente en la última fase de su Gobierno.

Sáinz destaca también la "impronta galleguista" de Albor, su "inteligencia" y su "mesura", así como el "sentido común" verbalizado en la expresión gallega del "sentidiño" que Feijóo ha hecho suya en más de un mitin.

"Era sensible y preocupado por los asuntos sociales", ha trasladado a Europa Press, antes de recordar que la Ley de Normalización Lingüística se aprobó bajo su mandato.

AÑOS DE GOBIERNO

La implicación cultural de Albor lo ligó al impulso de la Fundación Penzol y de otras entidades similares. También formó parte del grupo autonomista 'Realidade Galega', aunque el paso hacia delante lo dio de la mano de Manuel Fraga, con quien entró en política al concurrir a las primeras elecciones autonómicas de octubre de 1981 como candidato de Alianza Popular (AP).

Tras ganar los comicios, de los que salió un Parlamento en el que entraron seis organizaciones que fructificaron en cuatro grupos --AP, centristas, socialistas y grupo mixto--, fue investido presidente en enero de 1982 y echó a andar el autogobierno. Repitió a finales de 1985 como candidato de Coalición Popular, en la que junto a AP se integraron otras fuerzas como Centristas de Galicia, y de nuevo logró la victoria.

El nuevo éxito en las urnas, sin embargo, precedió a un año de inestabilidad política en su Gobierno, que culminó en octubre de 1986 con la dimisión de su vicepresidente, Xosé Luis Barreiro, y de otros cinco conselleiros.

Manuel Fraga le apoyó y él sumó a Rajoy como vicepresidente para intentar mantener el Ejecutivo, pero una moción de censura se cruzó en su camino, siendo la única que ha prosperado a nivel autonómico en Galicia hasta el momento, y situó en septiembre de 1987 a González Laxe como nuevo presidente.

SIN DEJAR LA POLÍTICA Y LA VIDA PÚBLICA

Pero la marcha de la Xunta no supuso para Fernández Albor el abandono de la política. De hecho, el mismo año en el que Fraga recuperaba el Ejecutivo autonómico para el PP, el primer presidente autonómico elegido en las urnas entró en la Eurocámara y presidió en la primera etapa la Comisión creada para la reunificación de Alemania.

Años más tarde, en 2007 fue el primer expresidente en pedir el ingreso en el Consello Consultivo, cargo que ocupó, además de acudir cada día a su despacho en el centro de Santiago, mientras que la salud se lo permitió.

El PPdeG, con Feijóo al frente, lo reconoce como "ejemplo" y siempre ha contado con él en sus actos públicos. De hecho, antes de las últimas elecciones autonómicas, el actual presidente de la Xunta decidió pasar su jornada de reflexión en compañía del veterano exmandatario en la capital gallega.

Albor será homenajeado en un simposio que analizará en Santiago su figura y su tiempo a mediados de mes. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tiene previsto, en el marco de la clausura del mismo, entregarle en persona la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

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