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El CSIC cumple 75 años con el punto de mira en los recursos humanos

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Entrada del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). EFE/Javier Lizón

Entrada del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). EFE/Javier Lizón

La mayor institución científica del país, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), llega a su 75 cumpleaños con el punto de mira en la falta de recursos humanos y de flexibilidad para una óptima gestión, después de unos años difíciles por los recortes que comienzan a recuperarse.

"La situación empieza claramente a recuperarse. Hay problemas bien identificados que estamos abordando con ánimo infatigable y con un concepto muy claro de la misión del CSIC al servicio de la sociedad", señala a Efe su presidente, Emilio Lora-Tamayo.

Este centro estuvo en 2013 al borde de la "quiebra técnica", que se superó porque, entre otras medidas, se puso en marcha un plan de viabilidad con el apoyo del Ministerio de Economía y el Gobierno aprobó dos créditos extraordinarios por valor total de 95 millones de euros, recuerda.

¿Pero cuáles siguen siendo los principales problemas?. Los recursos humanos -sometidos a una sangría imparable, según CCOO- y la estructura jurídica del organismo.

El CSIC es desde 2007 una agencia, pero está "incompleta" porque no tiene contrato de gestión, lo que provoca esa falta de flexibilidad y evita, por ejemplo, la contratación directa de investigadores (vinculada ahora a la oferta pública de empleo).

Este problema presenta facetas distintas pero muy relacionadas, según Lora-Tamayo: la elevada edad media del personal, la relativa escasez de posiciones estables para atraer investigadores o la falta de posibilidades para incorporar personal técnico y administrativo.

Y es que este organismo cuenta en la actualidad con entre 1.500 y 2.000 personas menos en plantilla que en 2011, debido a que la tasa de reposición de empleo ha estado limitada estos años al 10 % y no se cubren las jubilaciones (unas 600 se han dejado de cubrir), y a que no se han renovado programas de contratación como el JAE.

El hecho de que en 2015 la tasa de reposición de empleo vaya a ser del 50 % (el Gobierno cree que para investigadores podría estar cerca del 100 %), es un paso para cambiar la situación, según el CSIC.

Este organismo, con una plantilla de 11.014 personas (5.554 son funcionarios) tiene repartidos por el país 123 institutos y centros, una red que, según su presidente, es de lo mejor que ha hecho el CSIC y que genera el 20 % de la producción científica nacional.

Desde Alicante, el director del Instituto de Neurociencias, Juan Lerma, afirma que el CSIC ha logrado consolidarse como "el modelo nacional de institución científica con altas cotas de excelencia".

"Sobre todo en los últimos años, ha sabido limitar grandemente la endogamia y acoger a grandes investigadores en todas las áreas del saber", declara a Efe Lerma, quien entre sus carencias ve la falta de flexibilidad y autonomía, lo que "limita seriamente su competitividad en un entorno cambiante y cada vez más difícil".

Para CCOO, ha crecido y evolucionado; "hoy es el principal centro de I+D del país aunque en franco retroceso, sometido a una sangría imparable de recursos humanos".

"Es necesario implementar de forma urgente un sistema que permita estabilizar al personal contratado temporal", subraya Alicia Durán (CCOO), quien apunta: en 2017, al final del Plan de Actuación, habremos vuelto al número de investigadores que había en 2007, cerrando una década perdida".

El precedente del CSIC fue la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigación Científicas (JAE), creada el 11 de enero de 1907 para terminar con el aislamiento español y conectar con la ciencia y cultura europeas.

Presidida desde sus inicios por Santiago Ramón y Cajal, la JAE creó laboratorios, centros de investigación y becas para estudiar en el extranjero, pero en plena Guerra Civil, el 19 de mayo de 1938, el gobierno franquista decretó el cese de sus actividades.

No obstante, la Junta mantuvo una delegación en Valencia, apoyada por el gobierno legítimo de la República, que posteriormente se trasladó a Barcelona, según la web creada por el 75 aniversario.

A lo largo de la guerra muchos de los científicos se vieron obligados a abandonar el país.

En 1939 el nuevo régimen creaba con los laboratorios, locales y centros de la JAE el CSIC: la ley de 24 de noviembre, por la que se creaba este organismo, establecía que todos los centros dependientes de la JAE, además de otros, pasarían a depender del CSIC.

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