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Díaz-Caneja, un artista que extrajo el alma del paisaje castellano

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Díaz-Caneja, un artista que extrajo el alma del paisaje castellano

Díaz-Caneja, un artista que extrajo el alma del paisaje castellano

Veintidós óleos forman la exposición "El paisaje de Castilla y León" de Juan Manuel Díaz-Caneja (1905-1988), un pintor que "miró al paisaje castellano de una manera muy distinta a la de los escritores del 98, más ocupados en la búsqueda de una redención y regeneracionismo del país".

"Díaz-Caneja extrae el alma del mismo y se aferra a ella", ha explicado Rafael del Valle, secretario de la Fundación Díaz-Caneja, con sede en Palencia, y comisario de la exposición inaugurada hoy en la sede de las Cortes de Castilla y León.

Militante del PCE desde 1937, combatiente del lado republicano en la Guerra Civil, miembro de la CNT y preso del franquismo entre 1948 y 1951, la vida de Díaz-Caneja quedó reflejada en ese esquematismo geométrico, ausente de figuras humanas y sin alardes cromáticos que caracterizó su obra, parte de la cual se exhibe en Valladolid.

Entre 1948 y 1951 estuvo en los penales de Carabanchel y de Ocaña, su desierto particular, que también refleja en uno de los cuadros de la exposición, titulado "Iban a comunicar" y que protagonizan una madre y dos niños camino del locutorio de una prisión para visitar al padre y marido, como él preso político durante la posguerra.

El cuadro fue pintado en la cárcel, en 1948, y es de los pocos que toman como referencia a las personas.

"No estaba muy claro si quería ser pintor o poeta. Esto es algo muy importante para entender la materia poética de sus cuadros", ha explicado el comisario en la presentación.

La exposición se divide en cinco etapas: los bodegones -donde los objetos forman parte del paisaje-, el cubismo -que tanto le condicionó desde sus inicios-, el paisaje -desnudo y doliente-, los pueblos -miseria y desolación- y el final -donde Díaz-Caneja se permite en algo las alegrías del color-.

La presidenta de las Cortes castellanoleonesas y de la Fundación Villalar-Castilla y León, María Josefa García-Cirac, ha considerado, por su parte, que Díaz-Caneja no sólo manifiesta su visión de la tierra que le vio nacer (Palencia, 1905) sino también su amor por ella.

Y ello pese a que expuso por vez primera en su ciudad natal en 1981, cuando tenía 76 años, y siete antes de morir en Madrid, la ciudad en la que se estableció desde los años veinte del siglo XX.

En 1923 estudió pintura con Vázquez Díaz, tomó contacto con la Escuela de Vallecas, se inició en el cubismo y colgó su primera exposición individual en 1934, en el Museo de Arte Moderno de Madrid.

En 1980 recibió el Premio Nacional de las Artes Plásticas y en 1984 el Premio Castilla y León de las Artes en su primera edición.

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