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Urrusolo Sistiaga, acogido a la Vía Nanclares, declarará en el juicio contra un ex compañero de comando

La legislación penitenciaria obliga a los presos por terrorismo a colaborar con la Justicia para acceder a beneficios

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El histórico etarra José Luis Urrusolo Sistiaga, actualmente expulsado de la banda y acogido a la 'vía Nanclares' que agrupa en la cárcel de Zaballa (Álava) a los terroristas arrepentidos, tendrá que declarar este jueves como testigo en el juicio contra Juan Jesús Narváez Goñi, a quien se acusa de haber asesinado a dos policías cuando ambos integraban el 'comando Ekaitz' de ETA, han informado a Europa Press fuentes jurídicas. Urrusolo ya fue condenado por estos hechos.

La Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha aceptado esta petición para que testifique Urrusulo formulada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Desde este colectivo afirman que el objetivo principal es esclarecer el atentado que el 13 de diciembre de 1991 acabó con la vida de dos personas en Barcelona, pero no obvian que de forma indirecta también servirá para calibrar el grado de arrepentimiento de Urrusolo.

Este terrorista declarará como testigo en el juicio. A diferencia de los procesados, los testigos no pueden mentir en sus declaraciones, aunque en muchos casos los etarras se niegan a declarar o aseguran no recordar a sus compañeros. Narváez Goñi está acusado de haber compartido con Urrusolo militancia en el 'comando Ekaitz' al que se le atribuyen varias acciones a principios de los años noventa.

'LA TIGRESA' TAMBIÉN INTEGRÓ ESE COMANDO

En aquel comando también estaba Idoia López Riaño, alias 'La Tigresa', actualmente también expulsada de la banda y acogida a la 'Vía Nanclares'. Recientemente la Audiencia Nacional denegó a esta disidente etarra un permiso extraordinario de salida porque tan sólo asume dos de sus 23 asesinatos y los justifica diciendo que sus víctimas eran un narcotraficante y un miembro de los GAL, según el auto del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria al que tuvo acceso Europa Press.

Urrusolo Sistiaga cumpliría su condena el 7 de diciembre de 2042. De 55 años de edad, permanece preso desde 1997 por varios asesinatos y los secuestros de los empresarios Emiliano Revilla y Diego Prado de Colón. Fue responsable del 'Comando Madrid' de ETA en la década de los ochenta. Pese a esa trayectoria rompió con la banda hace años por lo que fue expulsado de la organización y ya ha disfrutado de permisos extraordinarios de salida de prisión.

En el mes de junio del año pasado, la Audiencia Nacional le concedió un permiso de salida de seis días y reconocía "la dificultad de la postura mantenida por el penado (haber roto con ETA), en un entorno hostil, lo que positiviza aún más su posición". El auto destacaba su "evolución positiva" en prisión, donde tiene un trabajo en la Biblioteca, participa en un taller de escritura y ha llegado a "impartir clases a sus compañeros sobre programas de ordenador".

LA LEY OBLIGA A COLABORAR CON LA JUSTICIA

Ha rechazado la violencia "de forma expresa y pública", ha sido expulsado de ETA y su Colectivo de Presos "de forma pública y notoria", ha reconocido el daño causado y ha participado en actividades de tratamiento (talleres y foros) llevados a cabo en la cárcel de Nanclares de la Oca "sobre la discusión del terrorismo". La legislación actual obliga a los presos de ETA a romper con la banda, pedir perdón a sus víctimas o colaborar con la Justicia para acceder a este tipo de permisos.

El etarra Juan Jesús Narváez Goñi se sentará el jueves en el banquillo de la Audiencia Nacional como acusado del asesinato a bocajarro de dos policías nacionales, uno de ellos funcionario en prácticas, que se encontraban en un comercio de Barcelona el 13 de diciembre de 1991, poco antes de la celebración de los Juegos Olímpicos.

La Fiscalía solicita para Narváez Goñi, que fue detenido en México tras permanecer 22 años huido, una pena de 60 años de cárcel por dos presuntos delitos de atentado terrorista y a indemnizar a los herederos de las víctimas con 300.000 euros por cada una de ellas.

En su escrito de conclusiones provisionales, el Ministerio Público explica que Narváez Goñi formaba parte en 1991 del comando 'Ekaitz', que tenía encomendada la perpetración de acciones terroristas en la ciudad condal ante la próxima celebración de los Juegos Olímpicos. A mediodía del 13 de diciembre de 1991, Narváez Goñi y José Luis Urrusolo Sistiaga --este último ya condenado por estos hechos-- observaron mientras transitaban por Barcelona cómo dos agentes uniformados se encontraban en el interior de un comercio de auto radios.

"DEMOSTRAR LA FACILIDAD"

Tras rebasar el comercio y pasar por delante de una oficina bancaria, cuyas cámaras de videovigilancia grabaron su imagen, los terroristas actuaron con el propósito de "demostrar la facilidad" con la que podían asesinar a miembros de las Fuerzas de Seguridad y descargaron sus armas sobre los policías, aprovechando que estaban "desprevenidos y hablando de forma despreocupada con los responsables del comercio".

Los disparos provocaron el fallecimiento en el acto de José Garrido, policía en prácticas, y heridas de gravedad a Francisco José Delgado, que murió poco después durante su traslado al Hospital. Los miembros del comando se dieron a la fuga y dejaron abandonado el vehículo, donde se encontraron 14 huellas digitales correspondientes a Narváez Goñi. Además, un etarra del mismo comando detenido en 1992, Fernando Diez Torre, le reconoció fotográficamente como la persona que cometió los asesinatos junto a Urrusolo Sistiaga.

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