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Los ataques de Erdogan reavivan la crisis en las relaciones germano-turcas

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Los ataques de Erdogan reavivan la crisis en las relaciones germano-turcas

Los ataques de Erdogan reavivan la crisis en las relaciones germano-turcas

La tensión entre Ankara y Berlín se reavivó hoy después de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acusara a Alemania de recurrir a "prácticas nazis", una recriminación que el Gobierno de Angela Merkel tachó de "inadmisible".

"Toda comparación con el nacionalsocialismo es inadmisible, está fuera de lugar y sólo sirve para minimizar los crímenes de los nazis", manifestó el portavoz del Ejecutivo germano, Stefen Seibert.

"Se trata de algo inaceptable y así se lo haremos saber al Gobierno turco", afirmó el ministro de la Cancillería, Peter Altmaierm en declaraciones a televisión pública, donde recalcó que Alemania es "un ejemplo" de respeto al estado de derecho y no tiene por qué permitir esos ataques.

Erdogan criticó duramente a Berlín el fin de semana después de que autoridades municipales, alegando razones de seguridad, impidieran la celebración de varios actos en los que debían hablar ministros turcos para pedir el "sí" en el referendo constitucional organizado por Ankara, en el que pueden votar 1,4 millones de ciudadanos de origen turco residente en Alemania.

Su ataque tuvo lugar justo cuando parecía que Ankara realizaba esfuerzos por relajar la tensión, después de una conversación telefónica de una hora entre Merkel y el primer ministro turco, Binali Yildirim.

Mientras, en Alemania continuaron las críticas a la reforma constitucional turca, destinada a dar al jefe del estado todo el poder ejecutivo y que algunos sectores temen que sea un paso hacia un sistema autoritario.

"Si el "sí" gana en el referendo, Turquía se convertirá en un califato de opereta", dijo hoy, por el ejemplo, el líder de Los Verdes, Cem Özdemir, de origen turco.

También desde la oposición, la copresidenta del partido La Izquierda, Katja Kipling, calificó a Erdogan de "dictador" y se quejó de que el Ejecutivo de Merkel no muestre una actitud lo suficientemente firme para, a su juicio, no poner en riesgo el acuerdo entre Turquía y la UE sobre los refugiados.

La situación de la libertad de prensa en Turquía es otro de los factores que ha contribuido a ensombrecer las relaciones entre Ankara y Berlín, tras la reciente detención en Estambul del corresponsal del periódico alemán "Die Welt".

El periodista germano-turco Deniz Yücel ha sido calificado por Erdogan de "agente alemán" y cómplice de la guerrilla kurda del PKK y hoy el portavoz de la Cancillería reiteró su solidaridad con él.

Seibert admitió las diferencias que se han presentado entre Ankara y Berlín en los últimos meses pero, a la vez, apeló a mantener los canales de diálogo con interés compartidos.

"Ese diálogo lo tenemos que mantener con base en nuestros valores y la defensa de la libertad de prensa, la libertad de opinión y el derecho de reunión", precisó.

Seibert dejó claro que esos derechos también son válidos para los turcos que viven en Alemania, por lo que la presencia de representantes del Gobierno turco en actos públicos en principio está permitida, siempre y cuando sean anunciados debidamente y se realicen dentro del marco legal.

De hecho, el ministro de Economía, Nihat Zeybekcy, participó finalmente este domingo en dos actos, en Leverkusen y en Colonia.

En Leverkusen fue el invitado de honor en un concierto y en Colonia pronunció un discurso ante cerca de 100 personas en un hotel, después de que no se le permitiera protagonizar un acto en otro recinto que no tenía permiso para acoger actividades de carácter político.

Zeybekcy, que había señalado que si no podía asistir a eventos públicos iría de bar en bar pidiéndole a los turcos residentes en Alemania el voto por el "sí", agradeció con cierta ironía al país los esfuerzos por permitirle hablar ante sus compatriotas.

El propio Erdogan ha dicho en Turquía que tiene intención de viajar a Alemania a hacer campaña y que si no lo dejan entrar al país organizará un escándalo, pero ni la Cancillería ni el Ministerio de Exteriores han sido notificados de una posible visita.

El portavoz de Exteriores, Martin Schäfer, descartó hoy la posibilidad de que haya una "visita sorpresa".

"A un jefe de Estado no le resulta fácil venir por sorpresa a Alemania. No puede viajar como un ciudadano cualquiera y necesita pedir permiso de aterrizaje para su avión, además es normal que haya una coordinación entre las fuerzas de seguridad", señaló.

En Alemania viven cerca de 3 millones de personas de origen turco y aproximadamente la mitad tienen derecho a voto en el referendo, con lo que forman la cuarta circunscripción electoral más grande de Turquía.

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