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La bajada de temperaturas trae al "asesino silencioso"

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La bajada de temperaturas trae al "asesino silencioso"

La bajada de temperaturas trae al "asesino silencioso"

Se mezcla bien con el aire y ni se ve ni se huele, de ahí que el monóxido de carbono sea una especie de "asesino silencioso" cuando, como estos días, bajan las temperaturas y en muchos hogares se encienden a tope calefactores, estufas de gas, calderas, braseros o chimeneas y se cierran puertas y ventanas para que no se escape el calor.

Por eso, el presidente de la Asociación Profesional de Técnicos Bomberos (APTB) y jefe de bomberos de Alcorcón, Carlos Novillo, da una serie de consejos para evitar estos peligros, como instalar "detectores", revisar y vigilar "aparatos susceptibles de producir este gas" y "las rejillas de ventilación de las viviendas".

Novillo recuerda que, además de consultarse en la propia en la web (www.aptb.org), también se puede acudir a los parques de bomberos.

En opinión de Novillo, se debe "prevenir y evitar accidentes derivados de malas combustiones, usos inadecuados o instalaciones defectuosas, que pueden terminar en graves accidentes, e incluso en muertes a causa de incendios o emanaciones de gases como el monóxido de carbono".

El último episodio ha ocurrido el miércoles en Villamalea (Albacete), donde una anciana de 83 años falleció -pese a activar el botón de emergencia de teleasistencia- en su casa por la inhalación de humo a causa del fuego provocado por un brasero eléctrico.

Cada año mueren en España alrededor de una docena de personas por inhalación de este gas, se cuentan por cientos los casos de intoxicados que requieren ingreso hospitalario y siempre en los periodos invernales.

En este sentido, uno de los casos más trágicos en los últimos años fue el fallecimiento de 18 personas en una casa rural en la localidad de Todolella (Castellón), en el año 2005.

El monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta de gas natural u otros productos que contengan carbono, como por ejemplo carbón de leña, butano, propano o carbón mineral.

Entre los aparatos potencialmente más peligrosos están las estufas de gas, que tienen llama y funcionan con butano en su gran mayoría.

Si se da este caso, "es fundamental", advierten desde la APTB, "comprobar que los tubos de conducción del gas no estén caducados", que la válvula "esté en perfectas condiciones", que "la combustión del aparato sea correcta" y que esté colocado "lejos de materiales inflamables y en habitaciones bien ventiladas".

Sin embargo, los más peligros son los braseros, "auténticas máquinas de producir CO por la combustión de carbón o derivados".

"Mejor evitarlo", opina Novillo, y de hacerlo, debe ser en "habitaciones muy bien ventiladas", teniendo siempre la precaución de sacarlo de la vivienda, o extinguirlo por completo "en el momento de terminar su uso".

Las chimeneas sí tienen menor riesgo que en el caso de los braseros, pero, no obstante, son "foco de emisiones de humos que, en el caso de malas ventilaciones o exceso de uso, pueden generar problemas por asfixia".

Otra cuestión son los elementos que, a menudo, se asocian a los braseros, como son los faldones de mesas, cortinas o las mantas.

"Es muy peligroso", avisa Novillo, si están muy cerca también de las estufas eléctricas, más seguras que las chimeneas o los braseros en cuanto a la emisión de humo, pero "muy peligrosas" si no se alejan de estos complementos tan tradicionales de las llamadas 'mesas camilla'.

Javier Hernández Martín

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