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Los palestinos festejan el Aid al Adha entre tensiones y dificultades

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Los palestinos festejan el Aid al Adha entre tensiones y dificultades

Los palestinos festejan el Aid al Adha entre tensiones y dificultades

Los palestinos musulmanes se preparan para celebrar el Aid al Adha o Fiesta del Sacrificio tras los enfrentamientos de los últimos días con fuerzas israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este y las dificultades económicas en Gaza.

Con esta festividad conocida también como "Gran Bairam", los musulmanes en todo el mundo marcan la ocasión en la que Alá se apareció al profeta Ibrahim en un sueño y le pidió que sacrificara a su hijo Ismail para demostrar su devoción por el Todopoderoso, relato similar al pasaje bíblico descrito en el Génesis sobre el sacrificio de Isaac, hijo de Abraham.

En la jornada de hoy es costumbre entre los creyentes mahometanos seguir el ayuno del "Día del Arafe", que tiene lugar aproximadamente 70 días después del final del Ramadán, y es la segunda jornada del peregrinaje a La Meca, en la que los fieles acuden en masa al Monte Arafat, víspera de la fiesta grande del "Aid".

La festividad propiamente se inicia el jueves y se prolonga hasta el domingo, y días antes los cabeza de familia suelen comprar ropa, calzado, alimentos e ingredientes para preparar los tradicionales dulces del Aid, hechos a base de sésamo y dátiles prensados.

En Gaza, la recesión económica así como las altas tasas de pobreza y paro han impedido que numerosas familias pudieran preparar el Aid al Adha al no poder permitirse comprar todo lo que necesitan para su celebración, especialmente el cordero que suele sacrificarse.

Nawaf Jalil, 38 años y propietario de una tienda de ropa de niños, lleva días encendiendo al atardecer su pequeño generador eléctrico para iluminar su tienda repleta de ropa importada de Israel, China o Turquía, con la esperanza de ver a algún cliente.

"Nunca imaginé que la situación en Gaza fuera peor este año que el anterior. La pobreza y la falta de ingresos impiden que la gente venga a comprar", señala.

Según un informe del Banco Mundial del mes de mayo, el desempleo en Gaza alcanzó el 50 por ciento y la pobreza el 60 por ciento, mientras que el 80 por ciento vive por debajo del umbral de la pobreza.

La principal razón, según analistas, es el bloqueo israelí impuesto a la Franja desde que Hamás se hiciera con su control en 2007 e Israel considerara el territorio entidad hostil.

La división política interna también ha influido en que las donaciones internacionales tarden o no lleguen a Gaza, a lo que se suma el retraso en la reconstrucción tras el conflicto bélico con Israel en 2014, que podría dar empleo a miles de personas.

Ante esta situación, Said Rajab, profesor de 39 años de la capital, no ha podido permitirse este año comprar un ternero o cordero para la festividad.

"Pensaba comprar un ternero de tres meses para sacrificarlo por el Aid , pero los precios son prohibitivos", afirma.

Entre las familias palestinas, al igual que en el mundo árabe e islámico en general, se acostumbra comprar un cordero o un ternero de corta edad y tras sacrificarlo se entrega un tercio de la carne a los más desfavorecidos, otro a familiares y un tercio para consumo propio. También pueden adquirir la res entre varias familias.

Abdel Rahmán Azu Zur, carnicero de Gaza, dice poco antes de la fiesta que apenas ha vendido un tercio del género, un 90 por ciento del cual es israelí y entra a través de Israel.

"Los clientes sólo vienen a echar un vistazo y cuando escuchan el precio se van", rezonga al revelar que la carestía se debe a la alta tasación con que graban el producto cárnico.

En Cisjordania y Jerusalén Este, la festividad se ha visto marcada por los violentos enfrentamientos de la última semana entre palestinos y fuerzas de seguridad israelíes, con su epicentro en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén.

El jeque Azam Tamimi, responsable religioso de los santuarios musulmanes en la explanada, señala que los últimos acontecimientos no responden a una lucha religiosa entre judíos y musulmanes.

"No tienen nada que ver con el judaísmo sino con la acción de extremistas judíos colonos en nuestros lugares santos, que despiertan la ira de los musulmanes".

Israel asegura que entró en varias ocasiones la semana pasada en el complejo que alberga la mezquita de Al Aqsa, tercera en la jerarquía islámica, para impedir que atrincherados provocaran desórdenes a fin de impedir visitas de judíos y turistas al lugar.

El erudito islamista Abu Ali El Haj, de Nablus, arguye que "el islam es símbolo de tolerancia, pero luchamos para defender Palestina contra el comportamiento un extremista cuyo propósito es político".

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