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INTERNACIONAL

Esta es la historia de un grupo de pandas que se prepara para vivir en libertad

La mayoría de los pandas que nacen en cautividad en China pasan sus vidas de este modo. Pero unos cuantos están siendo preparados para mudarse a las montañas

Estas fotografías de Ami Vitale que compiten en los Sony World Photography Awards muestran el trabajo de los trabajadores que cuidan tanto a los que se quedarán en zoos como los que recuperarán la libertad

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Una cría de panda en una báscula, fotografía candidata al 2017 Sony World Photography Awards // Ami Vitale

Una cría de panda en una báscula, fotografía candidata al 2017 Sony World Photography Awards // Ami Vitale

Los pandas son una monada pero también son ineptos sexualmente hablado y se desorientan por sus propias necesidades alimenticias... ¿o acaso no es así? De hecho, es la vida en cautividad la que interrumpe el complejo ritmo de conducta del apareamiento de los pandas, con sus marcas territoriales mediante el olor, sus llamadas de apareamiento y complejas interacciones sociales.

La mayoría de los pandas nacidos en cautividad pasan el resto de sus vidas de esa manera, puede ser en China o en zoos en el extranjero. Pero en el centro de pandas de Hetaoping, dentro de la reserva de Wolongo, a través de un cuidadoso y lento proceso, algunos pandas están siendo preparados para un futuro libre en la naturaleza. Los ejemplares son minuciosamente seleccionados. Por naturaleza deben desconfiar de los seres humanos.

Las crías de panda son diminutas, no tienen pelo y son increíblemente vulnerables. A las crías nacidas en cautividad se les traslada a incubadoras para incrementar sus opciones de sobrevivir. Allí, los cuidadores les dan biberón, los mecen, les hacen eructar y los vigilan sin descanso, como a niños pequeños. Los especialistas llevan a cabo todas las tareas de un padre o una madre, incluido pasar noches sin dormir.

Humano disfrazado de panda, las crías no deben acostumbrarse a nosotros para poder ser liberadas // Ami Vitale

Las crías no deben acostumbrarse a los humanos, así que para poder ser liberadas los cuidadores se visten con trajes de panda impregnados en orín de estos animales. // Ami Vitale

Pero las crías seleccionadas para ser liberadas permanecen con sus madres antes de ser trasladadas a hábitats cerrados integrados en las montañas. Desde el año 2006, seis ejemplares han sido liberados (siempre con collares de seguimiento) y tres de ellos siguen vivos. Ahora otros tantos son candidatos a ser liberados.

Los pandas necesitan grandes extensiones de territorio: comen entre 9 y 18 kilogramos de bambú cada día. De hecho, huesos hallados en China indican que los pandas tal y como los conocemos han existido durante alrededor de dos millones de años y durante todo ese tiempo prosperaron y proliferaron en el sur y el este de China, en el norte de Myanmar y en Vietnam. Después vino el boom de población humana, y el comportamiento milenario de los pandas se vio alterado en muy pocos años.

Con la mayor parte de su hábitat destruido, los supervivientes han quedado aislados. Se estima que su hábitat montañoso actual en China es solo un 1% del espacio original de esta especie. Los años 70 fue su peor época, se calculaba que tan solo quedaban unos 800 o 1.000 pandas en libertad. En 1980 se fundó en Wolong el China Conservation and Research Centre para el panda gigante.

Gracias a la protección que el gobierno ha realizado en torno a sus hábitats, las cifras han aumentado hasta llegar a los 1.800 en 2014. Sin embargo, modelos científicos sugieren que el calentamiento global podría reducir su hábitat restante en un 60% en los próximos 70 años. Su supervivencia a largo plazo no está ni de lejos asegurada.

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