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Viernes de Pasión: jornada de descanso

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En Cuenca se han pasado de precavidos esta vez. Los Viernes de Pasión no han estado hoy a la altura de su fama. El Consejo de Ministros no ha sacado la tijera ni aprobado una nueva reforma destinada a recortar el gasto público. El Gobierno ha levantado el pie del acelerador al menos por unos días.

Quizá la cita dramática de la semana no era esta, sino la que se celebró en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Con la excepción de Asturias, que tiene 15 días para que su nuevo Gobierno presente los planes, todas las demás CCAA vieron aprobadas sus propuestas de recorte. Aún no sabemos si Montoro otorgó un aprobado en bloque o si hubo notas diferentes, incluido algún 4,9 que dio el salto gracias al redondeo.

Sáenz de Santamaría se deshizo en elogios al clima de acuerdos en la reunión de ayer: "Un consenso de primer nivel", "un auténtico pacto de Estado con objetivo de nación", "un cambio de mentalidad"... nadie diría que todos temían un choque frontal entre Gobierno y CCAA. En la línea de lo que le decía Reagan a Gorbachov sobre las negociaciones sobre desarme nuclear ("confía, pero verifica"), el Gobierno hará un control mensual de las cuentas autonómicas. Ahí se verá si los aprobados están justificados.

Ya se sabe. Con las CCAA, siempre hay sorpresas. Y más de una.

  La vicepresidenta hizo balance del proceso de consulta pública del anteproyecto de la Ley de Transparencia: 3.669 emails enviados con aportaciones, más otras 14 presentadas en registro (es de suponer que por amantes del papel o con problemas en la conexión a Internet). Hay algunos cambios con respecto al proyecto original, pero mínimos (por ejemplo, la norma también afectará a los colegios profesionales y adjudicatarios de contratos público). La Ley de Transparencia continuará sin molestar a la Casa Real. La respuesta por silencio administrativo seguirá siendo negativa. Si no te responden, es un no. Incluso cuando no tiene la última palabra, la Administración tiene la última palabra.

 

Quien no ha tenido mucha suerte ha sido el grupo de expertos nombrado por un organismo dependiente del Ministerio de Presidencia. El Gobierno pone en marcha el anteproyecto sin molestarse en esperar a recibir el asesoramiento solicitado. Tendrá tiempo de subirse al tren, porque el proyecto tardará muchos meses en llegar al Parlamento.

Sin la dieta acostumbrada de los recortes, los periodistas preguntaron por Bankia. No sacaron mucho, salvo el acostumbrado llamamiento a la "tranquilidad" y "responsabilidad" que sólo sirve para los que están dispuestos a titular con cualquier cosa. El Gobierno está empeñado en hablar lo menos posible del cuarto mayor banco del país y de su gravísima crisis. Es la aplicación del viejo consejo de las madres: si no tienes nada bueno que decir de alguien, mejor no digas nada. Y así no hay que dar cuentas de los numerosos políticos del PP que llevaron a Caja Madrid y Bancaja a la situación que ahora ha explotado en Bankia.

Buen intento, pero frustrado. Santamaría no iba a picar ese anzuelo y no picó.

Un detalle singular y muy poco habitual en ruedas de prensa. La vicepresidenta no miraba en muchas ocasiones al periodista que le había hecho la pregunta (o las preguntas porque hay algunos que sueltan un listado interminable, se supone que tanto de su cosecha como encargado por sus jefes), sino a la cámara que retransmitía la señal para el Canal 24 Horas de TVE. Para algunos, puede ser una muestra de mala educación. Los más cínicos dirán que los periodistas son sólo los figurantes y los que importan son los espectadores.

Tras esta jornada de descanso, ¿se han acabado las balas en el cargador de las reformas del Gobierno? ¿Esperarán a que vayan surtiendo los efectos de las ya aprobadas? No cuenten con ello.

 

Hay más dolor en el horizonte. Habrá más Viernes de Pasión.

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