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60 días de vértigo

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Llevo algunos días transmitiendo a quien me quiera oír que vamos camino de una solución a nuestros problemas financieros. Quizá mis percepciones sean solo puros deseos de que esto se encamine hacia la estabilidad para retomar impulso y crecer, a pesar que estemos tocando fondo cada día, cada hora, cada minuto. Percibo que los medios de comunicación y sus articulistas comienzan a alinearse con mis percepciones.

Posiblemente este Gobierno errático y poco comunicador que tenemos ha empezado a utilizar las técnicas del cara a cara con los directores y opinadores de la prensa para buscar un consenso en lo que podría ser un estado de opinión de concentración nacional.

Soy de los que pienso que España no será intervenida y que tendremos la ayuda necesaria del Fondo Monetario Internacional y de la Comunidad Europea para garantizar la solvencia de nuestra banca. Soy de los que cree que no saldremos del euro para volver a la peseta. Creo que muchos bancos españoles están tan mal o tan bien como muchos de los europeos de primer nivel. Entiendo que si nos rescatan, Europa se tambalea y EEUU también. Todos formamos parte del mismo juego aunque juguemos con diferentes camisetas y defendamos distintos colores. 

¿Qué está pasando pues para que se produzca este cambio de percepción? Pues sencillamente que hay que llegar hasta el límite para que se tomen las decisiones que hay que tomar. Estamos hablando de políticos, de poder, de intereses personales y de falta de rigor entre otras cosas. Todo ello solo se supera cuando el agua nos llega al cuello, cuando estemos al final de la prórroga, cuando las miserias de España sean los problemas de Merkel o de Obama. Ahí estamos.

Nadie es independiente de nadie. Todo está conectado como en una gran matriz de algoritmos interrelacionados. Mi deuda es tu deuda, mi problema es tu problema. Mi solución es la de todos.

Seremos más pobres durante una larga temporada, pero lo seremos todos los europeos en mayor o menor medida. Es una especie de solidaridad obligada.

Tenemos poco menos de dos meses para arreglarlo. Hay que hacerlo por orden, siguiendo los pasos de una receta culinaria en la que es fundamental incorporar cada ingrediente en el momento adecuado. Elecciones griegas, nuevo papel del BCE y del FMI... todo ha de venir de cara en las próximas cumbres económicas europeas en este próximo mes.

En medio de nuestras miserias afloran los inmorales, los corruptos y los aprovechados. Estaría bien que éstos acabaran pagando por sus desmanes para que los españoles nos sintiéramos más reconfortados a la hora de sacrificarnos. No vale que nuestro presidente del Tribunal Supremo siga un día más al frente del máximo tribunal de justicia. No vale que los Urdangarin, Matas y los pensionistas millonarios de la banca salgan de rositas si todos vamos a sufrir recortes fundamentales.

Estoy de acuerdo, por una vez, en que tengamos un país de concentración mediática y política para salir de ésta unidos, pero pactemos que todos estos impresentables sean excluidos y castigados.

Barrunto que pueden haber más disensiones entre los afines que entre los contrarios. Casos como los de Rato criticando la postura del Gobierno con Bankia van a producirse más en el seno del PP que las críticas de la oposición. Ahí tenemos a un Rubalcaba entregado.

Tenemos poco menos de 60 días, pero éstos van a ser de vértigo.

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