45 años guardadas en una caja de zapatos: salen a la luz imágenes inéditas del histórico día 4 de diciembre de Andalucía

Sara Rojas

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Era un cuatro de diciembre cuando millón y medio de andaluces repartidos por toda España se echaron a la calle para exigir “tierra y libertad”. El año 1977 llegaba a su recta final y buena parte de la ciudadanía ansiaba que arrastrara consigo al régimen franquista que agonizaba ya, dos años después de la muerte del dictador. Entre los manifestantes se encontraba José Luis Torres, un contable sevillano aficionado a la fotografía que se había “contagiado” del fervor palpitante de esos momentos de enorme carga reivindicativa previos a la constitución.

Andalucía, su bandera y el relato de la autonomía

Más

Como tantos otros, movido por un profundo sentimiento andaluz, José Luis defendió el autogobierno sin llegar a comprender del todo el significado del estatuto de autonomía. Aun así, sentía que la salida de aquel “pozo de miseria” en el que se encontraban inmersos todavía estaba entrelazada en la verde y blanca. Por eso, aquella mañana de domingo salió de casa con una bandera que había comprado para la ocasión en la mítica mercería Velasco, de la sevillana calle Francos, y que había rematado con cinta aislante formando la palabra “Andalucía”.

Padre de tres hijos, dos niñas y un niño, José Luis solo dejó que el varón lo acompañara a “la fiesta”, provocando el enfado de la mayor, Esperanza, quien por entonces tenía 14 años recién cumplidos y hoy lo rememora desde la emoción. Recuerda que su padre regresó “henchido de orgullo” y que la enseña que había agitado durante la manifestación siguió colgada del balcón de su casa durante “mucho tiempo”. Pero ni ella ni ningún miembro de la familia tenían constancia de que, además del niño y la bandera, se había llevado discretamente consigo la cámara tomavistas que portaba en eventos familiares y festividades como Feria o Semana Santa. Con ella, inmortalizó una escena de aquel episodio trascendental en la historia de Andalucía, que fue a parar directamente a su archivo personal, alejado de la vista de todos, hasta que Esperanza la rescató sin alcanzar a imaginar la importancia que entrañaba.

Escondidas en una caja de zapatos

Cerca de 45 años después, la hija de José Luis lleva a digitalizar las cintas de 8mm que hasta entonces seguían guardadas en una caja de zapatos. Al ver el resultado: “No me lo podía creer”, reconoce en conversación con este periódico Esperanza Torres, que es además periodista veterana de Canal Sur y conocedora de la relevancia de este documento histórico. Pensó que se reencontraría con recuerdos familiares, pero nunca que aquel rollo de celuloide contendría el momento en que se colgó la bandera original de Blas Infante desde el balcón del Ayuntamiento de Sevilla.

El hallazgo, de poco más de dos minutos de duración, arroja información muy valiosa desde el punto de vista histórico, pues testimonia un acontecimiento grabado en el imaginario de los andaluces, pero escasamente documentado a nivel audiovisual. De hecho, como apunta Esperanza, las únicas imágenes de las que disponían al respecto en el ámbito televisivo pertenecían al cineasta andaluz Nonio Parejo.

Ahora, esta cinta de corte doméstico, pero de buena calidad, se suma a los documentos que retratan la efeméride. Las imágenes íntegras se han emitido en la televisión pública autonómica en el marco del ya reconocido como Día de la Bandera andaluza y, a partir de ahora, se incorporarán al archivo de Canal Sur porque, explica la periodista, es parte de “la memoria” de todos los andaluces.

En concreto, la toma recoge el momento más esperado de la manifestación: tras recorrer la avenida de la Constitución (por entonces, de Primo de Rivera), pasadas las 12 del mediodía (como se puede ver en el reloj de la fachada del consistorio), la multitud verde y blanca alcanza la Plaza Nueva para presenciar con enorme entusiasmo el despliegue de la bandera original de Blas Infante que habían portado unos niños durante el acto reivindicativo. Desde entonces, la bandera andaluza se convierte en uno de las insignias del movimiento identitario andaluz y “en un símbolo de libertad y derechos”.

Además de acercarnos en pleno siglo XXI a una de las fechas determinantes en el proceso autonómico que culminó finalmente el 28F de 1980, la grabación demuestra que, junto a la bandera verde y blanca, ondea también la española. Imagen que se repitió en las sedes municipales de toda la región, a excepción de la Diputación Provincial de Málaga, cuyo presidente se negó a exhibir la enseña propiamente andaluza. Ante la negativa, un joven escaló la fachada para colgar junto a la nacional la bandera de Andalucía y, poco después, comenzaron las cargas represivas de la Policía Armada.

Germen del andalucismo

Así, un acto que arrancó con aires reivindicativos y festivos terminó derivando en tragedia cuando el joven Manuel José García Caparrós murió a causa de un disparo, convirtiéndose desde entonces en símbolo involuntario de la lucha por una “Andalucía libre”, y fue nombrado hijo predilecto de Andalucía a título póstumo.

Otro de los iconos del andalucismo es precisamente el 4 de diciembre, pues supuso un “momento bisagra” en la historia andaluza, como sostiene el periodista Juanmi Baquero. Un hito considerado como el germen del proceso autonómico que se alcanzaría definitivamente tres años después, además de catalizador de un movimiento que impulsó y despertó ya por entonces la conciencia del pueblo andaluz para luchar por la autonomía plena de su tierra, tal y como rememora la Fundación Blas Infante

Tal fue la energía que se gestó aquel día que, desde entonces, numerosos andaluces lo continúan reivindicando como Día Nacional de Andalucía, “porque es el día en que el pueblo andaluz se levantó para postularse como pueblo y fue reconocido políticamente como tal”, explica Antonio Manuel, profesor de Derecho, escritor y patrono de la citada fundación, para poner en valor un movimiento que desencadenó “un problema de estado”. “Impugnó el modelo que se estaba perpetrando para la transición desde una mesa camilla en Madrid en el que sí estaban invitados catalanes y vascos”, poniendo en el centro del debate la realidad andaluza, apostilla el historiador.

Día de la Bandera andaluza o el espíritu del 4D

Este año, aquella jornada reivindicativa se reconoce por primera vez como día oficial de la bandera andaluza, tal y como anunció hace unas semanas el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, y aprobó después el Consejo de Gobierno, que fue criticado por olvidar mencionar al joven malagueño que perdió la vida mientras defendía la autonomía.

En cualquier caso, y aunque celebren que se reconozca desde las instituciones, quienes conmemoran desde mucho antes este día, como Antonio Manuel, ponen el acento en que recordar esta efeméride “no es solo un ejercicio de nostalgia”. “Hoy nos toca a los andaluces seguir dotándolo de sentido y cargándolo de contenido”, defiende. Para ello, apuesta por seguir “reivindicando nuestros derechos y luchando para que se acaben las desigualdades” que echaron a la calle a miles de personas en 1977, abanderando de nuevo su mensaje de que “Andalucía quiere decidir por sí misma para resolver sus problemas estructurales que son consecuencia de problemas históricos”.

Y en ese camino, puede que vayan encontrándose “otras cajas de zapatos con recuerdos y tesoros guardados”, en palabras de Esperanza. Hallazgos que volverán a confrontarnos directamente con la historia de una tierra que necesita seguir recordando, celebrando pero, sobre todo, reivindicando “el espíritu de aquel cuatro de diciembre”.

Era un cuatro de diciembre cuando millón y medio de andaluces repartidos por toda España se echaron a la calle para exigir “tierra y libertad”. El año 1977 llegaba a su recta final y buena parte de la ciudadanía ansiaba que arrastrara consigo al régimen franquista que agonizaba ya, dos años después de la muerte del dictador. Entre los manifestantes se encontraba José Luis Torres, un contable sevillano aficionado a la fotografía que se había “contagiado” del fervor palpitante de esos momentos de enorme carga reivindicativa previos a la constitución.

Andalucía, su bandera y el relato de la autonomía

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Como tantos otros, movido por un profundo sentimiento andaluz, José Luis defendió el autogobierno sin llegar a comprender del todo el significado del estatuto de autonomía. Aun así, sentía que la salida de aquel “pozo de miseria” en el que se encontraban inmersos todavía estaba entrelazada en la verde y blanca. Por eso, aquella mañana de domingo salió de casa con una bandera que había comprado para la ocasión en la mítica mercería Velasco, de la sevillana calle Francos, y que había rematado con cinta aislante formando la palabra “Andalucía”.

Padre de tres hijos, dos niñas y un niño, José Luis solo dejó que el varón lo acompañara a “la fiesta”, provocando el enfado de la mayor, Esperanza, quien por entonces tenía 14 años recién cumplidos y hoy lo rememora desde la emoción. Recuerda que su padre regresó “henchido de orgullo” y que la enseña que había agitado durante la manifestación siguió colgada del balcón de su casa durante “mucho tiempo”. Pero ni ella ni ningún miembro de la familia tenían constancia de que, además del niño y la bandera, se había llevado discretamente consigo la cámara tomavistas que portaba en eventos familiares y festividades como Feria o Semana Santa. Con ella, inmortalizó una escena de aquel episodio trascendental en la historia de Andalucía, que fue a parar directamente a su archivo personal, alejado de la vista de todos, hasta que Esperanza la rescató sin alcanzar a imaginar la importancia que entrañaba.

Escondidas en una caja de zapatos

Cerca de 45 años después, la hija de José Luis lleva a digitalizar las cintas de 8mm que hasta entonces seguían guardadas en una caja de zapatos. Al ver el resultado: “No me lo podía creer”, reconoce en conversación con este periódico Esperanza Torres, que es además periodista veterana de Canal Sur y conocedora de la relevancia de este documento histórico. Pensó que se reencontraría con recuerdos familiares, pero nunca que aquel rollo de celuloide contendría el momento en que se colgó la bandera original de Blas Infante desde el balcón del Ayuntamiento de Sevilla.

El hallazgo, de poco más de dos minutos de duración, arroja información muy valiosa desde el punto de vista histórico, pues testimonia un acontecimiento grabado en el imaginario de los andaluces, pero escasamente documentado a nivel audiovisual. De hecho, como apunta Esperanza, las únicas imágenes de las que disponían al respecto en el ámbito televisivo pertenecían al cineasta andaluz Nonio Parejo.

Ahora, esta cinta de corte doméstico, pero de buena calidad, se suma a los documentos que retratan la efeméride. Las imágenes íntegras se han emitido en la televisión pública autonómica en el marco del ya reconocido como Día de la Bandera andaluza y, a partir de ahora, se incorporarán al archivo de Canal Sur porque, explica la periodista, es parte de “la memoria” de todos los andaluces.

En concreto, la toma recoge el momento más esperado de la manifestación: tras recorrer la avenida de la Constitución (por entonces, de Primo de Rivera), pasadas las 12 del mediodía (como se puede ver en el reloj de la fachada del consistorio), la multitud verde y blanca alcanza la Plaza Nueva para presenciar con enorme entusiasmo el despliegue de la bandera original de Blas Infante que habían portado unos niños durante el acto reivindicativo. Desde entonces, la bandera andaluza se convierte en uno de las insignias del movimiento identitario andaluz y “en un símbolo de libertad y derechos”.

Además de acercarnos en pleno siglo XXI a una de las fechas determinantes en el proceso autonómico que culminó finalmente el 28F de 1980, la grabación demuestra que, junto a la bandera verde y blanca, ondea también la española. Imagen que se repitió en las sedes municipales de toda la región, a excepción de la Diputación Provincial de Málaga, cuyo presidente se negó a exhibir la enseña propiamente andaluza. Ante la negativa, un joven escaló la fachada para colgar junto a la nacional la bandera de Andalucía y, poco después, comenzaron las cargas represivas de la Policía Armada.

Germen del andalucismo

Así, un acto que arrancó con aires reivindicativos y festivos terminó derivando en tragedia cuando el joven Manuel José García Caparrós murió a causa de un disparo, convirtiéndose desde entonces en símbolo involuntario de la lucha por una “Andalucía libre”, y fue nombrado hijo predilecto de Andalucía a título póstumo.

Otro de los iconos del andalucismo es precisamente el 4 de diciembre, pues supuso un “momento bisagra” en la historia andaluza, como sostiene el periodista Juanmi Baquero. Un hito considerado como el germen del proceso autonómico que se alcanzaría definitivamente tres años después, además de catalizador de un movimiento que impulsó y despertó ya por entonces la conciencia del pueblo andaluz para luchar por la autonomía plena de su tierra, tal y como rememora la Fundación Blas Infante

Tal fue la energía que se gestó aquel día que, desde entonces, numerosos andaluces lo continúan reivindicando como Día Nacional de Andalucía, “porque es el día en que el pueblo andaluz se levantó para postularse como pueblo y fue reconocido políticamente como tal”, explica Antonio Manuel, profesor de Derecho, escritor y patrono de la citada fundación, para poner en valor un movimiento que desencadenó “un problema de estado”. “Impugnó el modelo que se estaba perpetrando para la transición desde una mesa camilla en Madrid en el que sí estaban invitados catalanes y vascos”, poniendo en el centro del debate la realidad andaluza, apostilla el historiador.

Día de la Bandera andaluza o el espíritu del 4D

Este año, aquella jornada reivindicativa se reconoce por primera vez como día oficial de la bandera andaluza, tal y como anunció hace unas semanas el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, y aprobó después el Consejo de Gobierno, que fue criticado por olvidar mencionar al joven malagueño que perdió la vida mientras defendía la autonomía.

En cualquier caso, y aunque celebren que se reconozca desde las instituciones, quienes conmemoran desde mucho antes este día, como Antonio Manuel, ponen el acento en que recordar esta efeméride “no es solo un ejercicio de nostalgia”. “Hoy nos toca a los andaluces seguir dotándolo de sentido y cargándolo de contenido”, defiende. Para ello, apuesta por seguir “reivindicando nuestros derechos y luchando para que se acaben las desigualdades” que echaron a la calle a miles de personas en 1977, abanderando de nuevo su mensaje de que “Andalucía quiere decidir por sí misma para resolver sus problemas estructurales que son consecuencia de problemas históricos”.

Y en ese camino, puede que vayan encontrándose “otras cajas de zapatos con recuerdos y tesoros guardados”, en palabras de Esperanza. Hallazgos que volverán a confrontarnos directamente con la historia de una tierra que necesita seguir recordando, celebrando pero, sobre todo, reivindicando “el espíritu de aquel cuatro de diciembre”.

Era un cuatro de diciembre cuando millón y medio de andaluces repartidos por toda España se echaron a la calle para exigir “tierra y libertad”. El año 1977 llegaba a su recta final y buena parte de la ciudadanía ansiaba que arrastrara consigo al régimen franquista que agonizaba ya, dos años después de la muerte del dictador. Entre los manifestantes se encontraba José Luis Torres, un contable sevillano aficionado a la fotografía que se había “contagiado” del fervor palpitante de esos momentos de enorme carga reivindicativa previos a la constitución.

Andalucía, su bandera y el relato de la autonomía

Más

Como tantos otros, movido por un profundo sentimiento andaluz, José Luis defendió el autogobierno sin llegar a comprender del todo el significado del estatuto de autonomía. Aun así, sentía que la salida de aquel “pozo de miseria” en el que se encontraban inmersos todavía estaba entrelazada en la verde y blanca. Por eso, aquella mañana de domingo salió de casa con una bandera que había comprado para la ocasión en la mítica mercería Velasco, de la sevillana calle Francos, y que había rematado con cinta aislante formando la palabra “Andalucía”.

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