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Déjate fichar por los Derechos Humanos: basta de represión

"Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha" (Miguel de Unamuno)

Déjate fichar por los Derechos Humanos. Basta de represión

Desde la APDHA en Sevilla ponemos punto y aparte a la campaña “Por la Defensa de los Derechos y Libertades” que hemos llevado a cabo este curso 2018/2019.  La hemos hecho  en el marco de una estrategia transversal, y a medio/largo plazo, de denuncia de la represión de la protesta, sirviendo el presente escrito como cierre de la colección de artículos que hemos ido publicando: en primer lugar queremos dar las gracias a todas las personas que han participado en ellos. Gracias por haber colaborado con la campaña, gracias por haber compartido su opinión, experiencia o punto de vista; pero por encima de todo, gracias por ser lo que son, y por hacer lo que hacen: personas que de manera altruista luchan por una sociedad mejor y más justa, a pesar de la represión que, precisamente, pretende denunciar esta campaña.

A partir del compendio de relatos que hemos presentado podemos hacernos una idea bastante fidedigna de la complejidad del fenómeno represivo; de cómo a través de acciones puntuales e individuales y de limitado alcance se genera una onda expansiva intimidatoria que nos alcanza a toda la población; de cómo ese es el fin de la represión, tenernos con la boca cerrada, dóciles y serviles. De las vivencias narradas en los artículos extraemos importantes enseñanzas, como la dureza y crudeza de muchas etapas de este camino; pero también lo valioso y necesario que es el apoyo mutuo, la organización colectiva y la creación de redes que permitan afrontar el choque.

El fenómeno de la represión del Estado no es algo ni mucho menos novedoso; pero es evidente que vivimos un período de la historia de retroceso de derechos y libertades, que intensifica la acción represiva del Estado para poder llevar a cabo dichos recortes. Por ello, más que nunca, es necesario alzar la voz y no permitir que el intento de imposición del pensamiento único que nos gobierna se encuentre sin respuesta.

Para que el Estado pueda llegar a su objetivo, utiliza distintos medios. En este tipo de sociedad impostada, absolutamente desconcertada por una sobrecarga informativa, el relato de la realidad ofrecido por los medios de comunicación de masas (controlados por una minoría movida por puro interés económico) hace que el primer paso en este proceso represivo sea el de la demonización y criminalización del activismo (y de las personas que lo desarrollan). Multitud de mantras vaciados de contenido e instrumentalizados para criminalizar (terrorismo yihadista, comunismo, ETA, parasitismo social, etc.) se usan para desacreditar y deslegitimar a quien se aparte del reducido espacio de ficticia libertad que nos han cedido. A partir de aquí, el Estado tiene el camino allanado para acometer su plan: la aprobación de leyes restrictivas de derechos amparadas en la “seguridad”.

Un "sistema perverso"

La Ley Mordaza tiene un papel protagonista en la campaña, así como en la capacidad de represión del Estado; estos meses hemos lanzado multitud de datos estadísticos que nos dan una visión de la magnitud de la violación de derechos que supone esta normativa que, hasta la fecha, los partidos políticos responsables no han derogado, exigencia esta que no puede demorarse ni un solo minuto.

Pero la ley mordaza, como hemos visto, es sólo una parte del engranaje, sistema perverso y complejo que abarca desde la visión sesgada del telediario vespertino hasta el uso que la fiscalía hace de los delitos de odio recogidos en el Código Penal. El castigo de la disidencia es tal que llega a niveles surrealistas e inimaginables. Así pasa, por ejemplo, con las ONG de rescate de migrantes en el Mediterráneo: Europa ha decidido dejar morir a miles de personas en el mar, y quien no esté de acuerdo con ello y decida salir a su rescate se le imputará un procedimiento penal con graves consecuencias. ¿Cómo justificar esto ante la opinión pública? La maquinaria mediática se encargará de tergiversar la realidad hasta hacer creer que son “traficantes de personas”. Y todo ello para el objetivo final de este proceso: intimidar y desincentivar la disidencia de cualquier tipo.

Dice el refrán que cualquier tiempo pasado fue mejor, y que ello no es más que el reflejo cansado y nostálgico que tiene todo aquel que cumple años; sin embargo, y por desgracia, vivimos tiempos particularmente oscuros en la defensa de los derechos y libertades. La mezcla que supone la preponderancia de la visión ideológica actual (que paradójicamente se basa en la negación de las ideologías, tomando el “desarrollo” económico y tecnológico, tal y como está establecido, como un hecho cierto e inevitable) con “crisis” económicas recurrentes, hace que los poderes gubernamentales (y fácticos) tengan preparado el camino para un paulatino desmantelamiento de los derechos que un día fueron conseguidos. Por ello, más que nunca, hay que resistir el envite y no cejar en el empeño de conservar lo que tanto costó lograr.

Nuestra asociación no es excepción a esto; conocemos los efectos de la represión de la protesta, del castigo a quien lucha por los derechos que nos son arrebatados (y por los que aún no han sido conseguidos). Sabemos cómo el Estado, de la manera más chapucera y torticera pero con la mayor de las facilidades, puede intentar amedrentar a las personas más nobles y pretender acallar la justicia que emana de sus bocas. Pues bien, esta es nuestra respuesta, nuestra voz sigue firme y entonada, con la compañía de todas las personas que saben y entienden que los derechos y libertades, lo que realmente nos convierte en una democracia, son un bien preciado y escaso que hay que cuidar. Y es que, como muy acertadamente se expresa en uno de los artículos de la campaña, la responsabilidad ciudadana no solo es cumplir con normas y leyes, sino que también es rebelarse contra las manifiestamente injustas”.

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