Baltasar Garzón lo tiene claro con el caso García Ortiz: si llega al comité de Derechos Humanos de la ONU, “dirá que es una condena parcial y un juicio arbitrario”. El paralelismo que traza con su expulsión como juez hará que España ignore el dictamen del órgano de Naciones Unidas, augura. “La respuesta del sistema judicial español es una alergia a las resoluciones de los comités de defensa de los Derechos Humanos”, ha dicho en un congreso en Sevilla a preguntas de elDiario.es Andalucía.
“El curso de solución al caso del fiscal general es donde está ahora, con el recurso de nulidad de la sentencia en el Tribunal Supremo”, refiere Garzón. “Y si no resuelve, al Constitucional, y si no, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos”, continúa. En este recorrido, precisa, “ojalá no tenga que llegar al comité de Derechos Humanos de la ONU porque le auguro el mismo éxito que yo he tenido”, es decir, que cuestionará el procedimiento y pedirá una “reparación efectiva” que el Poder Judicial no acatará. En octubre, el pleno decidió por mayoría inadmitir la solicitud del exjuez, que buscaba un regreso simbólico a la carrera judicial, por considerar que carece “de fundamento” y entender que la sentencia que lo condenó sigue siendo válida.
Baltasar Garzón se ha referido así al caso contra Álvaro García Ortiz o cómo una actuación de la Fiscalía acaba con el jefe de la Fiscalía juzgado y condenado. Un proceso que tiene su origen en las maniobras y los bulos de Miguel Ángel Rodríguez para intentar 'pinchar' la exclusiva de elDiario.es que desestabilizó la carrera política de su jefa, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso: su pareja, Alberto González Amador, había engañado dos veces a Hacienda.
El ex fiscal general ha denunciado siete motivos de nulidad de su sentencia y la Fiscalía acusa al Supremo de ignorar las pruebas que exoneraban a García Ortiz y pide anular la sentencia.
“Jueces de extrema derecha”
Sobre el caso, la Fiscalía de Memoria Democrática –unidad adscrita a la Fiscalía General del Estado– ha abierto un expediente gubernativo para estudiar un manifiesto contra la condena “sin pruebas” al ex fiscal general presentado por 49 asociaciones memorialistas, la mayoría de Andalucía, como adelantó este periódico. El texto critica con dureza la sentencia por la filtración de la confesión de fraude fiscal por parte del comisionista González Amador.
“El recorrido pre procesal que pueda tener la iniciativa no lo sé, pero aquí lo más importante es que al menos la institución que recepciona la denuncia –la Fiscalía de Memoria– lo hace y no la rechaza”, manifiesta Baltasar Garzón. “La mayoría de los jueces y fiscales en España son de extrema derecha”, subraya, un grave problema latente porque, a ojos del exmagistrado, “la justicia en España sigue bebiendo de la dictadura de Franco”.
En el país “se está instrumentalizando el derecho con fines políticos y es la antítesis de un servicio público”, señala. El exjuez de la Audiencia Nacional ha realizado estas declaraciones en la 16ª edición del Seminario Internacional de Teoría Crítica de los Derechos Humanos, que se celebra en Sevilla bajo el título ‘Democracia, Soberanía y Derechos Humanos: la humanidad en una encrucijada histórica’.
El congreso, organizado en Sevilla por la Universidad Pablo de Olavide (UPO), la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) y el Instituto Joaquín Herrera Flores, aborda una “reflexión crítica sobre los desafíos actuales” a escala global, como las “relaciones entre economía, capitalismo y patrimonialización de los derechos” y los “procesos de justicia transicional, memoria histórica y jurisdicción universal”.
“Estamos en una encrucijada, hoy democracia, soberanía y Derechos Humanos son términos opuestos”, asegura Baltasar Garzón. “Tenemos un auge generalizado de la extrema derecha, del puro fascismo”, resalta. “Y la anomia que nos invade está orquestada” por el poder económico “que controla el mundo” mientras, apunta, “los gobernantes tienen la obligación de hacer que la gente no se desconecte de las instituciones”.
“La historia nos indica dónde nos lleva la extrema derecha, cómo es posible que sigan subiendo como la espuma”, cuestiona el exmagistrado. La respuesta, dice, está a la vuelta de la esquina. “Vivimos en tiempos del miedo al futuro en los jóvenes, a aquello que teníamos conquistado… una encrucijada difícil”, continúa, “tenemos el análisis, las normas, el diagnóstico, ahora toca actuar y buscar la solución”.