¿Cómo y a quién beneficia el sistema electoral en Andalucía? Así influyó en la victoria de Moreno Bonilla
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La desigualdad territorial y el sistema electoral tienden a beneficiar a los partidos más votados históricamente. En Andalucía, si en el pasado las provincias menos pobladas, pero cuyo voto vale más (como en Huelva o Jaén) ayudaron al Partido Socialista, ahora el giro a la derecha que se ha producido en estas regiones impulsa el voto del Partido Popular.
Este 17M en Andalucía 13 partidos intentarán conseguir alguno de los 109 escaños que se repartirán en los comicios autonómicos. Además de los dos grandes partidos (PP y PSOE), en la derecha se presentarán también Vox y el partido de Alvise Pérez (Se Acabó la Fiesta - SALF) y otras candidaturas regionales de izquierda se unirán a los comicios como Por Andalucía y Adelante Andalucía.
En la provincia de Huelva, estas listas electorales se intentarán repartir los 11 escaños que entrega la circunscripción. La misma cifra corresponde a Jaén, mientras que Almería y Córdoba distribuyen 12 escaños cada una. Para Granada son 13; Cádiz, 15, Málaga; 17 y Sevilla, la circunscripción más poblada, 18. Para alcanzar alguno de esos escaños, los partidos deben superar el 3% de los votos, pero con la fragmentación electoral, los partidos más grandes tienden a ser beneficiados por el sistema.
Para medir a qué partidos ha perjudicado y beneficiado el sistema electoral hemos calculado las diferencias entre el porcentaje de escaños y el porcentaje de votos obtenido por los partidos que se presentaron en todas las elecciones autonómicas de la Junta de Andalucía desde 1983. En el siguiente gráfico, el cero representa el equilibrio entre votos y escaños. Los partidos que se sitúan por encima son aquellos beneficiados por el sistema electoral.
Como puedes ver, PP y PSOE han sido los partidos con mayor prima de escaños en las autonómicas de la comunidad. La victoria de Moreno Bonilla en las elecciones autonómicas de Andalucía en 2022 se recuerda por la mayoría absoluta de los populares que les permitió gobernar en solitario.
En 2022 el PP logró un 53% de los escaños (58 escaños de los 109 a repartir) mientras que el PSOE consiguió un 27,5% (30 escaños de los 109). Sin embargo, estos porcentajes de escaños no corresponden al mismo porcentaje de votos conseguidos. Es decir, los populares, con el 53% de los escaños obtuvieron el 43% de votos. Una diferencia de casi 10 puntos a su favor. Por su parte, el PSOE obtuvo el 27,5% de los escaños con el 23% de los votos; una diferencia de 3,4 puntos a su favor.
¿Y por qué sucede esta distorsión entre votos y escaños? Primero, por cómo se reparten los escaños entre las siete provincias. La ley electoral de Andalucía fija que cada provincia tiene asignado un mínimo de ocho diputados y los 45 restantes se reparten según su población.
Si las provincias reciben un número de escaños en función de sus habitantes, ¿significa que el voto vale igual en todas? No exactamente. Precisamente, ese mínimo de diputados, que se reparten por igual sin importar el número de residentes, es lo que distorsiona el reparto.
¿Cómo afecta en cada territorio? En las próximas elecciones del 17 de mayo, Sevilla y Málaga elegirán el 32% de las Cortes cuando representan al 43% de la población. La menos perjudicada sería Cádiz, que apenas tiene 0,8 puntos de diferencia entre la población y los escaños que representa. ¿Y las más favorecidas? Sobre todo Jaén y Huelva: el 13% de la población que agrupan entre las dos elegirá al 20% de los diputados.
¿Ha sido siempre así? La ley electoral de Andalucía no ha modificado el reparto de escaños, así que no es un problema nuevo. El siguiente gráfico muestra la evolución de la diferencia entre el porcentaje de población de cada provincia y el porcentaje de escaños que elige. En rojo , las provincias que reparten menos escaños que los que les corresponden por número de habitantes, en azul , las que tienen más escaños que su porcentaje de población.
Se puede apreciar que, en general, se mantiene la misma dinámica: las tres provincias más pobladas están infrarrepresentadas mientras que las más pequeñas se benefician.
Esta distorsión a favor de las regiones menos pobladas es una constante en la mayoría de procesos electorales en España. En las elecciones generales o en las autonómicas de Aragón, por ejemplo, las zonas con menos habitantes también están sobrerrepresentadas para evitar que sean olvidadas en los presupuestos o en las políticas públicas.
¿En qué influye este reparto? Hace que aumente el valor del voto en las provincias donde el electorado decide un mayor número de escaños con menos votos: las zonas interiores y rurales lejos de las grandes ciudades. Durante décadas, este sesgo benefició al PSOE, que históricamente arrasaba en provincias como Jaén, Huelva o Córdoba. Sin embargo, en las dos últimas elecciones autonómicas (2018 y, sobre todo, 2022) la tendencia se ha invertido: el PP ha ganado en las ocho provincias andaluzas, y el sesgo rural ha empezado a jugar a su favor, al ser ahora los populares quienes obtienen sus mejores resultados en territorios como Jaén o Almería.
Un sesgo a favor de las zonas menos pobladas que se une a la presencia de varias provincias que reparten pocos escaños y donde se presentan ahora muchos partidos.
¿Por qué es clave? En primer lugar, porque es mucho más difícil que los partidos con menos votos consigan escaño en los territorios con pocos diputados: en Andalucía, todas las provincias salvo Sevilla y Málaga reparten 15 o menos escaños, y en seis de ellas el umbral real para entrar en el reparto se dispara muy por encima del 3% legal. Y en segundo lugar, porque la fórmula d'Hondt suele favorecer ligeramente a los partidos más votados frente a otros sistemas similares como Sainte-Laguë.
El caso más claro lo dejaron las elecciones de 2022: Por Andalucía se quedó sin representación en Huelva pese a lograr un 6,5% de los votos, y tampoco consiguió escaño en Jaén con un 5,6%. En cambio, en Sevilla Adelante Andalucía sí entró en el reparto con un porcentaje del 6,3%.
Con estas reglas, en cada cita electoral hay más de cien mil votos que se quedan sin representación en el Parlamento de Andalucía. Un número que se redujo en 2018 para volver a dispararse en las últimas elecciones de 2022, con un 9,2% de los votos perdidos.
Esta cifra solo se había alcanzado en 1986, con un 9,1% de papeletas sin representación. Entre ellas, el que más perdió fue Ciudadanos, con 121.567 votos se quedó a las puertas de obtener un diputado con un 3,29% de los votos.
Cuatro candidaturas de 2022 figuran entre los partidos con más votos perdidos de la historia de Andalucía: Ciudadanos, Adelante Andalucía, Por Andalucía y PACMA. Una lista en la que aparecen también Izquierda Unida y el mayor perjudicado sería el Partido Andalucista (PA), que perdió al menos 50.000 votos en cada una de las elecciones a las que se presentó.
Si lo comparamos con los sistemas electorales de cada autonomía, el andaluz es el sexto que más distorsiona la relación que existe entre el número de votos y la composición del parlamento autonómico. Según un análisis de más de 200 elecciones autonómicas celebradas en democracia realizado por elDiario.es, entre 1983 y 2023, Andalucía distorsionó de media 2,9 puntos la conversión entre escaños y votos.
Gran parte se explica por el número de circunscripciones (cada una de las divisiones territoriales que elige diputados) y su tamaño. Al ser una comunidad que reparte diputados entre muchas provincias tiende a ser menos proporcional que otras como Aragón donde se reparten muchos diputados en una única circunscripción.