Para ver correctamente los gráficos de esta noticia, haz clic aquí para recargar la página.
Nueve listas distintas competirán por los 67 escaños que se repartirán en las próximas elecciones autonómicas del 8F en Aragón. En el bloque progresista, a la izquierda del PSOE competirán hasta tres listas: Izquierda Unida-Sumar, la Chunta Aragonesista (CHA) y Podemos. En la derecha, PP, Vox y el partido de Alvise Pérez (Se Acabó la Fiesta - SALF). Una batalla en la que se unen las formaciones regionalistas del Partido Aragonés (PAR) y la coalición de Teruel Existe con Aragón Existe.
En la provincia de Teruel, estas nueve listas electorales se intentarán repartir los 14 escaños que reparte la circunscripción. En Huesca serán 18 escaños y en Zaragoza, 35. Aunque esta situación no es nueva, la fragmentación electoral se ha disparado desde 2015: si antes había 5 partidos por encima del 3% de los votos, desde entonces hay 7-8 partidos por encima de ese umbral.
Para medir a qué partidos ha perjudicado y beneficiado el sistema electoral, hemos calculado las diferencias entre el porcentaje de escaños y el porcentaje de votos obtenido por los partidos que se presentaron en todas las elecciones autonómicas a las Cortes desde 1983. En el gráfico siguiente, el cero representa el equilibrio entre votos y escaños. Los partidos que se sitúan por encima son aquellos beneficiados por el sistema.
Como puedes ver, PP, PSOE y el Partido Aragonés han sido los partidos con mayor prima de escaños en las autonómicas aragonesas. ¿Y por qué sucede esta distorsión entre votos y escaños? Primero, por cómo se reparten los escaños entre las 3 provincias. La ley electoral de Aragón fija que cada provincia tiene asignado un mínimo de 14 diputados y el resto se reparten según su población (hasta 2023 se hacía según el censo electoral).
Si las provincias reciben un número de escaños en función de sus habitantes, ¿significa que el voto vale igual en todas? No exactamente. Precisamente, ese mínimo de diputados, que se reparten por igual sin importar el número de residentes, es lo que distorsiona el reparto.
¿A qué territorios beneficia? En las próximas elecciones del 8 de febrero, Zaragoza elige al 52% de las Cortes cuando representa al 73% de la población. Una distorsión que va a favor de las otras dos provincias (Huesca y Teruel) que escogen un 48% de los diputados agrupando a un 27% de la población.
Este problema no es nuevo. Ya en el primer texto de la Ley electoral de Aragón de 1987 se establecía un mínimo de 13 diputados a cada provincia y el resto se repartían en función del censo electoral. Es decir, sin contabilizar a la gente que no tiene derecho a voto en las autonómicas. La última reforma de 2022 subió el mínimo a 14 (aunque aplicando un coeficiente corrector). El resultado final sería el mismo reparto: 35 para Zaragoza -la provincia más poblada-, 18 para Huesca y 14 para Teruel.
El siguiente gráfico muestra la evolución de la diferencia entre el porcentaje de población de cada provincia y el porcentaje de escaños que elige. En rojo, las provincias que reparten menos escaños que los que les corresponden por número de habitantes, en azul, las que tienen más escaños que su porcentaje de población.
Esta distorsión a favor de las regiones menos pobladas es una constante en la mayoría de procesos electorales en España. En las elecciones generales o en las autonómicas de Canarias, por ejemplo, las zonas con menos habitantes también están sobrerrepresentadas para evitar que sean olvidadas en los presupuestos o en las políticas públicas.
¿En qué influye este reparto? Hace que aumente el valor del voto en las provincias donde el electorado suele ser históricamente más conservador: las zonas interiores lejos de las grandes ciudades.
Un sesgo a favor de las zonas menos pobladas que se une a la presencia de varias provincias que reparten pocos escaños y donde se presentan ahora muchos partidos.
¿Por qué es clave? En primer lugar, porque es mucho más difícil que los partidos con menos votos consigan escaño en los territorios con pocos diputados como Huesca y Teruel. Y en segundo lugar, porque la fórmula d'Hondt suele favorecer ligeramente a los partidos más votados frente a otros sistemas similares como Sainte-Lague.
En el caso de Aragón, aunque la barrera electoral oficial para entrar en el reparto está en el 3%, en Teruel y Huesca el porcentaje de votos necesario para entrar en el reparto de escaños suele subir hasta el 5-6%. Por ejemplo, en Zaragoza ninguna lista electoral se ha quedado fuera del reparto por encima del 3% de los votos. En 2023, Podemos se quedó por fuera en Huesca con el 3,9% y en 2019, Vox se quedó sin diputado en Teruel con el 4,9% de las papeletas.
Con estas reglas, en cada cita electoral hay miles de votos que se quedan sin representación en las Cortes de Aragón. Un número que se disparó en los últimos comicios de 2023, cuando hasta 7 candidaturas distintas consiguieron más del 3% de los votos.
En los últimos comicios de 2023, el 8,7% de los votos no consiguió representación, récord en la historia de las elecciones autonómicas en Aragón. Entre ellos, los 14.270 votos de Aragón Existe en Zaragoza, que se quedó a unas décimas del umbral del 3%.
Cuatro candidaturas de 2023 figuran entre los partidos con más votos perdidos de la historia de Aragón: PAR, Cs, Existe y Podemos. Una lista en la que suelen estar las candidaturas de la izquierda como IU o CHA.
A pesar de estas cifras hay que tener en cuenta que el sistema electoral aragonés no es de los que más distorsionan la relación que existe entre el número de votos y la composición del parlamento autonómico.
Según un análisis de más de 200 elecciones autonómicas celebradas en democracia realizado por elDiario.es, Aragón no está entre las comunidades con mayor diferencia media entre el porcentaje de escaños y de votos de cada candidatura. Entre 1983 y 2023, el sistema aragonés distorsionó de media 2,2 puntos la conversión entre escaños y votos.
Gran parte se explica por el tamaño de las Cortes de Aragón –con 67 escaños–, que permite tener circunscripciones grandes como Zaragoza en el que cualquier partido que esté por encima del 3% entra automáticamente en el reparto de escaños.