Tumbar al Gobierno cubano: el nuevo objetivo de Trump después de haber secuestrado a Maduro
Después de Nicolás Maduro llega Cuba. O quizá, Cuba siempre fue la última estación, y el secuestro del presidente venezolano tras atacar militarmente el país era un paso fundamental en esa estrategia. La revolución cubana ha sido un objetivo declarado de Washington desde 1959, hasta el punto de intentar la invasión de Playa Girón –o Bahía de Cochinos– de 1961, repelida por el ejército cubano. Desde entonces, se han sucedido embargos, bloqueos, política de puertas abiertas para las personas que salieran de la isla, financiación de la oposición, boicoteos en organismos internacionales y uno de los episodios más tensos de la Guerra Fría con la crisis de los misiles de 1962, en la que parecía que EEUU y la URSS chocarían militarmente de forma directa, cosa que al final no ocurrió.
Y este año, cuando se cumplen 67 de la revolución cubana, la Administración Trump se ha marcado el objetivo de hacer caer al Gobierno castrista, un símbolo de las revoluciones latinoamericanas de la segunda mitad del siglo XX que desafiaron la injerencia estadounidense en lo que la Casa Blanca denomina “patio trasero”.
Para tumbar al Gobierno cubano, el secuestro de Nicolás Maduro supone una fase imprescindible: Venezuela y México han sido los grandes suministradores de petróleo para Cuba desde la caída de la URSS. Si bien la alianza con Moscú continúa, nada ha sido igual desde 1991. Y la revolución chavista supuso un impulso para Cuba por el acceso a petróleo barato, igual que para otros gobiernos afines de la región.
Pero eso se ha acabado. El ataque de EEUU a Venezuela ha supuesto una toma de control sobre decisiones del Gobierno de Delcy Rodríguez, desde la política de presos a la liberalización del sector petrolero y el cierre del grifo a Cuba.
Además, la Administración Trump ha dado este viernes una vuelta de tuerca en el estrangulamiento de la economía cubana, con el decreto firmado por el presidente de EEUU, que declara una “emergencia nacional”, al afirmar que el gobierno cubano representa “una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos” y amenaza con la imposición de aranceles secundarios, en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), a los productos provenientes de países que venden o suministran petróleo a Cuba.
“Cuba caerá muy pronto. Cuba es una nación que está muy cerca del colapso”, ha declarado Trump a los periodistas el martes pasado: “Obtenían su dinero de Venezuela. Obtenían el petróleo de Venezuela, pero ya no”. Según el decreto de Trump, además, toda ayuda a la isla “constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EEUU.”
Este mensaje es una clara advertencia para México, que ha proporcionado en torno al 20% del crudo que necesita la isla, en medio de las negociaciones entre Trump y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, para el acuerdo de libre comercio, así como la política de fronteras y de lucha contra el narcotráfico con la guerra arancelaria siempre como amenaza.
Distintos cálculos independientes citados por Efe estiman que Cuba precisa de unos 110.000 barriles de petróleo al día. De ellos, algo más de 40.000 diarios se obtienen de pozos en la costa norte de la isla. Cuba debe importar los restantes 70.000, aunque la falta de divisas hace que esa cifra no se alcance, lo que provoca apagones y escasez de combustible.
Hay expertos que expresan dudas legales sobre el uso de la IEEPA para promover un cambio de Gobierno en Cuba. Es el mismo recurso que usó Trump para imponer aranceles a todo el planeta, un caso que está ahora en la mesa del Tribunal Supremo de EEUU.
Según The Financial Times, Cuba actualmente solo cuenta con combustible para 15 a 20 días al ritmo de consumo actual, lo que pone a la población en riesgo inminente de una grave crisis humanitaria.
En los últimos meses, Cuba ha sufrido de apagones debido a sus problemas para satisfacer sus necesidades de combustible, en parte a causa del embargo decretado por Washington.
Venezuela suministraba alrededor del 30%-35% del petróleo que necesita Cuba, pero desde el secuestro de Maduro no han llegado envíos y no se espera que se reanuden.
México era otro importante proveedor, pero recientemente Sheinbaum ha anunciado que su gobierno ha suspendido algunos envíos de petróleo a Cuba; y la amenaza de aranceles por parte de Trump deja en una posición difícil a la presidenta mexicana, así como al presidente brasileño, Lula da Silva, quien antes del decreto de Trump se había ofrecido a ayudar a Cuba.
La presidenta mexicana dijo el viernes, después del decreto de Trump: “México buscará distintas alternativas, evidentemente en la defensa también de México, obviamente, para ayudar de manera humanitaria al pueblo cubano que atraviesa un momento difícil”. Y advirtió, además, que los nuevos aranceles anunciados por Trump podrían “desencadenar una crisis humanitaria de gran alcance, afectando directamente a hospitales, alimentación y otros servicios básicos del pueblo cubano”.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó por su parte durante una reunión del PCC: “La agresión (a Venezuela) fue precedida de una intensa campaña de presión económica, política y propagandística que se intensificó a partir de septiembre de 2025 y el mayor despliegue militar de Estados Unidos en el área del Caribe en más de 20 años. Son los mismos pretextos que ya están construyendo contra nosotros para justificar una agresión a Cuba, para justificar las medidas coercitivas, para seguir incrementando la presión. En la manera en que se estructuró la agresión a Venezuela están también los elementos de la guerra que nosotros estamos enfrentando, porque esta es también una guerra ideológica, es una guerra cultural y es una guerra mediática, comunicacional”.
Crisis humanitaria
Venezuela envió en 2025 unos 27.000 barriles diarios a Cuba, según el servicio especializado de Reuters; mientras que Rusia aportó cerca de 6.000 diarios y México, entre 6.000 y 12.000, dependiendo de las estimaciones, informa Efe.
Según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba consultadas por el Instituto de Energía de la Universidad de Texas, el 65% del combustible que necesita el país es para alimentar a las termoeléctricas, obsoletas con más de cuatro décadas de explotación.
De acuerdo con un estudio facilitado a Efe por el economista cubano Miguel Alejandro Hayes, una caída en seco del 30% de la disponibilidad de combustible en la isla (que representa el vacío que ha dejado Caracas) se reflejaría en una caída del 27% del producto interno bruto (PIB), un repunte del 60% en los precios de los alimentos y del 75% en los del transporte y una caída del 30% del consumo de los hogares.
“Buscaremos la manera, sin poner en riesgo a México, de buscar la solidaridad con el pueblo cubano”, dijo Sheinbaum el viernes por la tarde: “La aplicación de aranceles podría desencadenar una crisis de gran alcance, afectando hospitales, alimentación, situación que debe evitarse con respeto al derecho internacional”.
Según la consultora Kpler, citada por FT, Cuba ha recibido este año solo 84.900 barriles procedentes de un único envío mexicano el 9 de enero. Esto equivale a poco más de 3.000 barriles diarios, una cifra muy inferior al promedio de 37.000 provenientes de todos los proveedores en 2025.
“Podemos afirmar que Cuba tiene reservas para entre 15 y 20 días” si se suma el envío de enero a los aproximadamente 460.000 barriles que se estimaba que había en inventario a principios de año, ha sentenciado Victoria Grabenwöger, analista de investigación de crudo en Kpler.
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