Trump flexibiliza las sanciones al petróleo venezolano ante la crisis de precios desatada por la guerra en Irán
Donald Trump sigue tomando decisiones apresuradas ante las consecuencias de la guerra en Irán desatada por EEUU e Israel hace 18 días. Así, la Administración Trump ha aprobado este miércoles permitir a las empresas estadounidenses hacer negocios con la compañía estatal de petróleo y gas de Venezuela (PVDSA).
La decisión llega después de que el Departamento del Tesoro flexibilizara, con algunas limitaciones, las sanciones a Caracas, en un nuevo movimiento destinado a busca formas de aumentar el suministro mundial de petróleo durante la guerra con Irán.
Así, el Tesoro ha emitido este miércoles una autorización que permite a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) vender directamente petróleo venezolano a empresas estadounidenses y en los mercados globales; un cambio radical después de que Washington pasara años bloqueando en gran medida las transacciones con el Gobierno de Venezuela y su sector petrolero.
Por otra parte, la Casa Blanca anunció que Trump suspendería, por un plazo de 60 días, los requisitos de la Ley Jones que exigen que las mercancías transportadas entre puertos estadounidenses sean movilizadas en buques con bandera de EEUU. A esta ley de la década de 1920 —diseñada para proteger al sector estadounidense de construcción naval— se le suele culpar de encarecer la gasolina.
Estas medidas ponen de relieve la creciente presión que afronta Trump para mitigar el aumento de los precios del petróleo.
La licencia del Tesoro aprobada este miércoles está diseñada para incentivar nuevas inversiones en el sector energético de Venezuela y tiene como objetivo beneficiar también a Estados Unidos, al tiempo que aumenta el suministro mundial de petróleo, según declaró a The Associated Press un funcionario del Tesoro.
La licencia estadounidense ofrece un alivio frente a las sanciones, pero no levanta las penalizaciones por completo. La licencia permite a las empresas que ya existían antes del 29 de enero de 2025 comprar petróleo venezolano y realizar transacciones que, en circunstancias normales, estarían prohibidas bajo las sanciones estadounidenses; esto reabre el comercio de un importante productor de petróleo hacia los mercados globales.
Existen, no obstante, algunas limitaciones. Los pagos no pueden dirigirse directamente a entidades venezolanas sancionadas, como PDVSA; en su lugar, deben enviarse a una cuenta especial bajo control estadounidense. En otras palabras, Estados Unidos permitirá el comercio petrolero, pero controlará el flujo de efectivo.
Además, no se permitirán los acuerdos que involucren a Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba y algunas entidades chinas. Tampoco se autorizarán las transacciones relacionadas con la deuda o los bonos venezolanos.
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