¿Por qué María Jesús Montero tiene cuatro viviendas en Sevilla?
La pregunta que titula esta columna no dejó de rondarme el lunes pasado, mientras veía por televisión el debate electoral. En mi ingenuidad, creí que algún candidato se la iba a formular a la representante del PSOE, lo que no ocurrió en ningún momento. No me parece, ni mucho menos, una pregunta fuera de lugar, de carácter personal o que busque el morbo, el sensacionalismo ni un titular barato. Al contrario. Es una pregunta más que pertinente, justo cuando antes del debate supimos que en Andalucía el precio del alquiler de la vivienda ha subido un 3,8 %, una escalada que en Málaga, mi ciudad, se dispara hasta el 5,2 % (lo que significa, atención, un incremento del 32,7 % en la última década).
Así las cosas, no es de extrañar que la vivienda ocupe un lugar centralísimo en la campaña de todos los partidos y que, como corresponde, lancen promesas a diestro a siniestro, algunas con nula credibilidad, como todas las que vienen no solo y de forma evidente del PP, sino del PSOE. Su política estatal al respecto habla por sí sola, y su ministra de Vivienda, una multipropietaria obscena, es todo un ejemplo de lo que no se debe hacer.
María Jesús Montero, por su parte, candidata del PSOE en Andalucía es dueña en solitario de cinco inmuebles urbanos en Sevilla capital, cuatro de ellos viviendas. Por mucho menos de eso se montó un circo mediático y político a Irene Montero y Pablo Iglesias (al que, dicho sea de paso, ellos mismos contribuyeron) cuando adquirieron entre los dos su vivienda en un pueblo madrileño. ¿Por qué, entonces, tiene cuatro viviendas en Sevilla María Jesús Montero? ¿Las adquirió, no sé bien con qué dinero, para alquilarlas a turistas, para regalarlas a familiares, las tiene en alquiler continuo, a qué renta mensual? ¿Las compró para revenderlas más tarde a un precio superior o, en otras palabras, para especular? Dicho de manera diferente: ¿María Jesús Montero es parte activa del gravísimo problema que asegura que va a combatir? Como se ve, mi pregunta, por tanto, no atañe a su intimidad, sino a una cuestión política de primer orden que su partido, con ella a la cabeza, sitúa como eje de esta campaña.
Cuando se trata de garantizar un derecho primordial, la transparencia resulta más fundamental que nunca. Y con transparencia no me refiero a publicar la relación de bienes, sino a explicarla
Le podemos otorgar a Montero el beneficio de la duda. Podemos pensar que hay una explicación perfectamente legítima en esa acumulación, no muy distinta a los ocho inmuebles de Moreno Bonilla, para alguien que hace gala de izquierdismo. Podemos hacer todo eso, sí, pero tiene que ser ella misma quien nos proporcione los datos para algo así. Si no lo hace antes del domingo, estaremos autorizados a considerarla una tenedora de doble moral, del mismo estilo que la ministra Rodríguez.
En el PSOE llevan demasiado tiempo viviendo de manera opuesta a lo que predican, algo a lo que sus votantes les debe de dar igual. No obstante, estamos hablando de un techo, del mayor problema que atraviesa el país y Andalucía en décadas, y creo que en esta ocasión, cuando se trata de garantizar un derecho primordial, la transparencia resulta más fundamental que nunca. Y con transparencia no me refiero a publicar la relación de bienes, sino a explicarla.
Puede que entre los partidos de izquierdas que concurren a estas elecciones y el PSOE haya un pacto implícito de no agresión, y en términos de campaña tiene su sentido. No obstante, una campaña electoral dura quince días. ¿De verdad nadie le va a hacer esa pregunta a una candidata que aspira a gobernar durante los cuatro próximos años?