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Una Alianza para cambiarlo todo, una Huelga para vivir

Manifestación por el clima en Málaga

Manifestación por el clima en Málaga

La Semana Global por el Clima, el Futuro y la Vida ha comenzado. Millones de personas hemos tomado las calles. Y este viernes, en el acto final -la Huelga- seremos muchos millones más. Seremos la mayor movilización de la sociedad civil global de la historia.

En mis 12 años como parte activa del movimiento, tanto a nivel profesional como ciudadano, nunca había sido testigo de un levantamiento semejante. En el último año tanto los estudios científicos, como las crecientes catástrofes ecológicas y sus devastadoras consecuencias sociales, han pintado un panorama realmente preocupante. Personalmente estoy asustado.

Al mismo tiempo, han emergido unos movimientos sociales extraordinariamente diversos y transversales que han transformado por completo la conversación. Jóvenes, madres, científicos, pueblos indígenas, rebeldes contra la extinción estamos convergiendo como nunca por el derecho a existir, por un futuro digno en un planeta vivo. Sí, los océanos se están elevando. Pero nosotras también. La gran Greta Thunberg lo expresa como nadie: "La esperanza ha terminado, es hora de la acción".

Dicen las veteranas de las luchas que nunca habían visto semejante confluencia por lo común aquí en Málaga. En pocos meses, cientos de personas y decenas de entidades y colectivos hemos creado una unión tan plural como bella. Movimientos sociales, ecologistas, feministas, vecinales, sindicales, por el derecho a la vivienda y la ciudad, formamos la Alianza Malagueña por la Emergencia Climática y Ecológica con un objetivo muy claro: declarar colectivamente la emergencia climática y ecológica, diseñar entre todos un plan de acción a la altura desde la ciencia, la justicia social y la cooperación, y ponerlo en práctica con urgencia y amplia participación, bajo la supervisión de una Asamblea Ciudadana. 

La solución en la política

Porque las soluciones son políticas. Pequeños gestos individuales, como se nos quiere hacer creer, nunca serán suficientes. El problema de raíz es el modelo de economía, de civilización, de país y de ciudad que tenemos. Donde se fomenta lo grande y global, frente a lo pequeño y cercano. Donde se empuja a consumir impulsivamente, se generan residuos masivamente, y luego se nos dice que reciclando estamos salvados. Donde se concentra el capital y el poder, y se puentea la democracia popular real, único garante del bien común (clima, derechos humanos). Alternativas a escala humana, generadoras de empleo local de calidad, de justicia, equidad, resiliencia climática y solidaridad interterritorial, son posibles y necesarias, pero hacer falta facilitar su acceso y expansión. Y eso se hace desde las políticas públicas: dotándonos de unas prioridades como sociedad primero, e incentivando lo que contribuya en dicha dirección (y penalizando la contraria) desde las herramientas administrativas, fiscales y económicas disponibles, así como otras nuevas que se creen en adecuación a lo urgente e inaudito del proyecto entre manos.

Si preguntas a los técnicos municipales de cualquier ayuntamiento te lo dirán sin vacilación (en privado claro): las ciudades se construyen a golpe de intereses económicos y no de planificación y participación ciudadana informada y vinculante. Y cuanto mayor sea la escala peor: los lobbies aplastan sin miramientos los derechos sociales (regulaciones o límites al "libre" mercado) que amenazan sus estrechos intereses cortoplacistas, en los parlamentos nacionales, supra-nacionales, y no digamos ya en las instituciones globales fuera de cualquier soberanía democrática y a golpe de tratados de "libre" comercio.

Por esto se levanta Greta. Por esto nos levantamos en masa. Porque ya basta. Porque queremos democracia real, decidir nuestro futuro compartido. Sólo la acción colectiva, desde la sociedad civil organizada, podrá erigir un poder popular mayor que el poder del capital. Sólo así nos salvaremos, alzando juntos la voz en las calles, pensando y co-creando las alternativas en espacios públicos de gestión ciudadana como la Casa Invisible de Málaga, o la Ingobernable en Madrid. Si algo he aprendido en estos 12 años, es que no hay nadie más. Que ningún Gobierno, ejército o "líder mundial" nos va sacar las castañas del fuego. Si queremos que suceda, tenemos que ser lo que sucede.

Aquí en nuestra ciudad, estamos montando algo enorme. Comenzamos el viernes pasado (20S) con la emergencia feminista, siguiendo el sábado con el Día Mundial de la Limpieza del Planeta, y el domingo con Unidos por el Mar. Como platos fuertes de los próximos días destacar este miércoles 25 la jornada formativa “Realidad climática y emergencia social en Málaga” en la Universidad de Málaga; el jueves 26 la asamblea 15-mayesca en la Plaza de la Constitución, nuestra plaza; y el viernes 27 a las 19h en el mismo lugar ... la gran "mani" que lo cambió todo.

Nuestras hijas nos preguntarán que dónde estuvimos el 27 de septiembre de 2019. Estuvimos en las calles.

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