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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta con 24 institutos o centros de investigación -propios o mixtos con otras instituciones- tres centros nacionales adscritos al organismo (IEO, INIA e IGME) y un centro de divulgación, el Museo Casa de la Ciencia de Sevilla. En este espacio divulgativo, las opiniones de los/as autores/as son de exclusiva responsabilidad suya.

¿Qué hacer si te encuentras un animal herido este verano?

Hembra de cernícalo (Falco tinnunculus), recogida por un veterinario.
2 de julio de 2026 21:37 h

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Un pollo de vencejo en mitad de la acera, una tortuga cruzando la carretera o un erizo aturdido junto a la piscina: en verano se multiplican los encuentros con fauna silvestre en apuros. No es casualidad: si sumamos que estos meses coinciden con la época de cría de incontables especies (sobre todo aves que intentan sus primeros vuelos) y que las vacaciones hacen que pasemos mucho más tiempo en la calle (y en entornos naturales), las posibilidades de encontrarnos frente a un animal que parece necesitar nuestra ayuda se multiplican

Según los datos de la Red Andaluza de Centros de Recuperación de Especies Amenazadas (CREAs), el 51,94% de todos los animales que atienden ingresan en los meses de julio y agosto. La mayoría de estos ingresos se producen a raíz de causas naturales (caídas del nido, agotamiento por el calor, enfermedades…), aunque otro porcentaje importante es a causa de colisiones (con vehículos, tendidos eléctricos, alambradas…) y del agotamiento y la desnutrición. Quien avisa, en la mayoría de las ocasiones, es un ciudadano de a pie: los particulares protagonizan el 69,23% de los avisos y entregas de animales heridos a estos centros.

La buena noticia es que la intervención funciona: en 2025 se logró recuperar y devolver al medio natural al 53,92% de los animales ingresados vivos en los CREAs andaluces, una cifra ligeramente superior a la media nacional, que ronda el 50%. Ese margen de éxito depende en buena medida de que quien encuentra al animal actúe con la calma y el criterio adecuados desde el primer momento.

Antes de tocar, observa bien

Lo primero, aunque parezca obvio, es confirmar que el animal realmente necesita ayuda. Si hay sangrado, una fractura visible o si el animal muestra un estado de debilidad extrema que le impide moverse, la necesidad de actuación es obvia. Pero cuando se trata de un presunto abandono, sobre todo en el caso de polluelos (pero también con algunos mamíferos como cervatillos), conviene pararse a pensar: es muy habitual que los progenitores estén cerca, vigilándolos desde una distancia prudente mientras comienzan a descubrir el mundo por sí mismos y bajando a alimentarlos regularmente. En este caso, nuestra “ayuda” puede convertirse en un secuestro innecesario que casi siempre terminará en tragedia, dado lo extremadamente complejo que resulta criar a un ave silvestre en cautividad sin conocimientos especializados.

Hay una excepción clara a tener en cuenta: especies como el vencejo o el murciélago no pueden levantar el vuelo desde el suelo, así que si encontramos un ejemplar en esa situación sí necesita nuestra intervención (que en algunos caso será solo colocarlos en un árbol cercano). En el resto de casos de posible abandono, lo más sensato es comprobar si los padres siguen cerca y, si es así, trasladar al polluelo a un lugar seguro próximo, algo elevado, con sombra y fuera del alcance de gatos u otros depredadores, dejando que la naturaleza siga su curso.

Murcielago (Nóctulo Mayor, Nyctalus lasiopterus) encontrado la pasada semana en el Parque de María Luisa (Sevilla).

Además, es necesario recordar que nuestra seguridad y la de quienes nos rodean es prioritaria: si acercarse al animal supone un riesgo para nosotros o para quienes nos rodean, lo correcto es avisar a las autoridades y no intervenir directamente. Aquí importa mucho el contexto: no es lo mismo un animal en una autovía con tráfico intenso (donde nos limitaremos a dar aviso) que en una calle poco transitada, donde podremos pararnos y guiarlo fuera de la calzada.

Qué hacer si de verdad el animal necesita ayuda

Cuando el animal está claramente herido, el primer paso es llamar al 112 indicando la ubicación exacta, la especie (si la conocemos), el estado del ejemplar y si quien llama tiene o no experiencia previa en este tipo de situaciones. Ellos son los encargados de avisar al CREA correspondiente y a los Agentes Medioambientales, que coordinarán la recogida. El tiempo de respuesta varía según la especie y en ocasiones se nos pedirá que seamos nosotros mismos quienes traslademos al animal al centro. Si el hallazgo ocurre entre semana, una opción más rápida puede ser localizar el teléfono del CREA más cercano y preguntar directamente si se puede hacer la entrega en persona.

Mientras el animal esté bajo nuestra custodia, debemos limitar el contacto directo al mínimo imprescindible para evitar estresar al animal y que éste se haga daño a sí mismo o a nosotros (muchas especies pueden defenderse con dientes, garras o picos y además pueden portar parásitos o transmitir enfermedades).

Lo ideal es usar cajas, guantes, mantas o cualquier otro elemento que nos permita manipularlos con seguridad. No conviene aplicar desinfectantes ni intentar curar heridas por nuestra cuenta: lo esencial es mantenerlo en un lugar tranquilo, sin manipulación innecesaria y, si es una especie pequeña, en un lugar cálido o cerca de una fuente suave de calor (sobre todo en la noche).

Tampoco hay que darle pan, leche ni pienso para mascotas: solo se debe ofrecer agua o alimento si conocemos bien las necesidades de esa especie o si expertos nos lo han indicado expresamente, algo que puede ser útil de cara al fin de semana, cuando el traslado al centro puede demorarse más.

Al final, todo se resume en una idea sencilla: observar antes de actuar, minimizar el contacto y confiar cuanto antes en manos profesionales. Recuerda que la mejor atención que puede recibir un animal herido siempre será llegar lo antes posible a manos de profesionales especializados y que cada aviso bien gestionado permitirá ese pollo de vencejo, esa tortuga despistada o ese cernícalo con el ala rota tengan una oportunidad real de volver al medio natural.

(Y recuerda que la gran mayoría de estos consejos también son válidos si encontramos un animal de compañía, aunque en estos casos lo ideal es contactar con la asociación protectora de animales más cercana al lugar donde fue encontrado. Ellos te darán las pautas que correspondan).

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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta con 24 institutos o centros de investigación -propios o mixtos con otras instituciones- tres centros nacionales adscritos al organismo (IEO, INIA e IGME) y un centro de divulgación, el Museo Casa de la Ciencia de Sevilla. En este espacio divulgativo, las opiniones de los/as autores/as son de exclusiva responsabilidad suya.

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