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61 especies de mosquitos afectan a los humanos

Mosquito de la especie 'Anopheles_stephensi' que se alimenta también de sangre humana

Probablemente los mosquitos son uno de los organismos del planeta mas molestos para el ser humano. A pesar de su pequeño tamaño, son fuente de molestias por sus dolorosas picaduras y por las enfermedades que pueden transmitir. De poco servirá recordar que las larvas de mosquito juegan un importante papel ecológico al descomponer los restos de vegetación, si lo comparamos con los millones de muertes producidas por la malaria, el dengue, la fiebre amarilla y otras muchas enfermedades transmitidas por los mosquitos adultos. Los machos de mosquito se alimentan de savia de la plantas, pero las hembras de muchas especies necesitan nutrientes adicionales para hacer la puesta, que obtienen de la sangre de los vertebrados. Es ahí donde empiezan los problemas para los humanos.

En España se han detectado 61 especies de mosquitos hematófagos (en los que las hembras se alimentan de sangre). Las diferentes especies viven en ambientes muy distintos y, lo que es mas importante para nosotros, se alimentan de diferentes especies de vertebrados. Uno de los objetivos principales de nuestro grupo de investigación es averiguar qué factores determinan la distribución y abundancia de las poblaciones de mosquitos, cómo afectan a los animales de los que se alimentan y cómo incrementan el riesgo de transmisión de enfermedades al hombre, ganado o especies amenazadas.

Porque, al contrario de lo que podríamos pensar, los humanos no somos la presa preferida para todas las especies de mosquitos. Algunas prefieren alimentarse de aves, otras se especializan en reptiles (principalmente lagartijas), otras incluso en anfibios (principalmente ranas). Hay especies que "comen de todo" y se alimentan en un amplio abanico de presas, a veces de grupos muy distintos (como aves y mamíferos), y otras especializadas en una o unas pocas.

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Nunca subestimes la importancia de un bibliotecario

La luz del conocimiento – Fotomontaje sobre la biblioteca Tomás Narro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Autor: Javier Pérez

La frase que encabeza este post fue elegida por la editorial Elsevier, una de las más importantes del mundo en el ámbito de las publicaciones científicas, para lanzar una campaña de marketing en el año 2003. Se trataba de revalorizar el papel de los bibliotecarios especializados en el apoyo a la investigación científica en un momento en el que debido a la irrupción de las revistas electrónicas su papel se estaba desdibujando a marchas forzadas, hasta el punto de que algunos gurús de turno, al tiempo que daban la bienvenida a la era del acceso inmediato y universal a las publicaciones científicas, decretaban la muerte de esta profesión.

El papel del bibliotecario como intermediario entre la información y el investigador, decían, se había vuelto irrelevante, y las desiertas salas de lectura de las bibliotecas científicas atestiguaban este hecho. La citada campaña de marketing, que presentaba imágenes de bibliotecarios en situaciones chocantes (con traje de submarinista en una campaña de arqueología subacuática, en un quirófano interviniendo en una operación junto a los cirujanos,…), intentaba transmitir la idea de que, independientemente de que su rol hubiera cambiado, el bibliotecario seguía jugando un papel central en el proceso de construcción de la ciencia, y ciertamente, el desarrollo de la ciencia, en cuya base se encuentra un proceso acumulativo de información, difícilmente puede entenderse sin la participación de los profesionales cuya especialidad es el tratamiento y la preservación de la información y que durante siglos han desarrollado técnicas y habilidades específicas para este cometido, es decir, sin los bibliotecarios.

Ahora bien, la realidad cotidiana de las bibliotecas científicas, con pocos usuarios en sus salas de lectura, pocos libros que catalogar y prestar, y aún menos fascículos de revistas que inventariar y almacenar, muestra claramente que se ha producido un cambio muy profundo en esta profesión. Un cambio, que a mi entender, ha sido positivo para los bibliotecarios, porque nos ha permitido dejar de lado algunos procesos tediosos y nos está brindando la oportunidad de enfocar nuestro trabajo hacia nuevas tareas, en general más creativas, que han ido emergiendo al calor de los importantes cambios que las nuevas tecnologías de la información, y en especial el desarrollo de internet, están introduciendo en la forma en que se produce y disemina la información científica, y de intervenir de forma más directa en todo el ciclo de producción de la ciencia.

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Baade y Zwicky, la extraña pareja

Al menos en una ocasión, Zwicky amenazó con matar a Baade, que trabajaba en el Observatorio de Mount Wilson

Si el director de cine Gene Saks hubiera decidido hacer una versión de la excelente comedia La extraña pareja (1968) protagonizada por científicos, sin duda habría escogido a Walter Baade en el papel de Félix (Jack Lemmon)y a Fritz Zwicky para el de Óscar (Walter Matthau).

Fritz Zwicky (Bulgaria 1898- EE.UU. 1974), físico especialista en materia condensada, llegó al Instituto de Tecnología de California (el famoso CalTech) en los años veinte del siglo pasado, procedente de Suiza, donde se crió y cursó estudios universitarios. Era brillante y polifacético, pero su corrosiva y neurótica personalidad, así como su arrogancia sin límites, lo convirtieron en poco más que un bufón para muchos de sus colegas de CalTech.

En una ocasión, en el colmo de la arrogancia, Zwicky llegó a afirmar que él y Galileo eran las dos únicas personas que sabían utilizar correctamente un telescopio. Un ejemplo de su bufonería neurótica estaba relacionado con el fanatismo que Zwicky profesaba por el deporte. No era raro encontrarlo en el suelo del recibidor del comedor de CalTech haciendo flexiones con un solo brazo, demostrando así su virilidad ante cualquiera que, en opinión de Zwicky, la hubiera puesto en duda.

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Drones, ojos electrónicos a favor de la Ecología

Los sistemas no tripulados, popularmente conocidos como drones, ocupan frecuentemente espacio de periódicos y televisiones con aplicaciones pintorescas o incluso de ciencia ficción. Además de permitir filmaciones aéreas de bodas y eventos deportivos, se ha anunciado que repartirán correo puerta a puerta, que llevarán con diligencia órganos para trasplantes, o que vigilarán con sus robóticos ojos propiedades o ganado pastando en el monte. Por no hablar de aplicaciones militares que son ya una escalofriante realidad: aviones no tripulados tan grandes como cazabombarderos que cruzan océanos y colocan misiles con precisión en la guarida o el vehículo de un combatiente enemigo.

En el campo de los estudios ambientales, somos ya legión los que nos apresuramos a buscar utilidades de esta nueva herramienta tecnológica. Y los resultados son tan prometedores que me atrevo a contar aquí las que me parecen más interesantes. Bien porque facilitan trabajos antes tediosos o porque directamente proporcionan datos que difícilmente obtendríamos por otros medios. Ya sea en su versión de ala fija –con forma de avión, para que nos entendamos- o con rotores únicos o múltiples –helicópteros o multicópteros- los sistemas aéreos no tripulados permiten colocar un sensor en el cielo para capturar imágenes multiespectrales o fotografías y/o vídeo digitales, incluyendo las imágenes térmicas que pueden tomarse en la oscuridad de la noche.

Se trata de poner un ojo electrónico en el cielo que documente en diferentes bandas del espectro electromagnético las escenas que se suceden en la trayectoria de la aeronave, con la particularidad de que estas tomas aéreas pueden georreferenciarse con un 'gps' incorporado en la aeronave. Y esto significa que podemos tener las coordenadas de las distintas imágenes individuales y crear, si lo necesitamos, mosaicos compuestos por la trayectoria a veces kilométrica del avión o multicóptero que dirigimos desde una base en tierra.

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Los 'superpoderes' del atún rojo

La mayoría de los peces óseos (excepto los túnidos) y alguna especie de tiburón son ectotérmicos, es decir, son incapaces de controlar su propia temperatura (Tª) corporal a través del metabolismo, y ésta es regulada por la Tª del agua. En los atunes, para controlar la termorregulación existe una red de capilares sanguíneos ( Rete mirabile) asociados a la musculatura roja esquelética axial y anterior, y que actúa como un sistema intercambiador de calor a contracorriente.

El calor producido a través de la actividad muscular es transportado por la sangre a través de los vasos sanguíneos que llevan la sangre pobre en oxígeno a las branquias. A través de los vasos sanguíneos "fríos" y con paredes finas, la sangre rica en oxígeno de las branquias es transportada en la dirección opuesta a través de los vasos "calientes" y atemperados por esta vía. Así, el calor es transferido a la sangre fluyendo a través del cuerpo, mientras la sangre que fluye a las branquias se encuentra ya fría, y no puede perder más calor del medio externo.

Este principio de corriente opuesta es tan eficiente que muy poco calor corporal se puede perder a través de las branquias, y la Tª corporal es entre 5 y 14º superior a la Tª del agua. De esta forma, el músculo rojo del atún rojo puede trabajar más activamente y es particularmente más eficiente. Los atunes regulan perfectamente la Tª durante su rápida y activa natación. Este sistema funciona también como reserva energética. El calor es transportado a los órganos implicados en la captura de presas: cerebro, músculos, intestino, y especialmente estómago.

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Escuela de Estudios Árabes, ¿dígame?

La EEA también organiza visitas al instituto para colectivos interesados

Son numerosas las llamadas que a lo largo de la semana recibimos preguntándonos por clases de lengua árabe, caligrafía árabe o, incluso, por nuestra opinión acerca de los acontecimientos relacionados con el mundo arabo-islámico que en los últimos años se han ido produciendo. Esto nos ha llevado a concluir que, por desgracia, poca gente sabe a qué se dedican la Escuela de Estudios Árabes y el personal que en ella trabaja. Por ello, hemos decidido que nuestro primer post en este blog verse, precisamente, sobre nuestra Escuela, tratando así de acercarles a nuestra labor diaria.

La Escuela de Estudios Árabes es un Instituto de investigación perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Está formada por dos grandes Grupos de Investigación: de Filología, y de Arqueología y Arquitectura. Ambos tienen como objetivo principal la recuperación, estudio, conservación y difusión de la cultura y el patrimonio andalusí y del mundo islámico medieval. Dicha finalidad ha sido siempre la máxima prioridad de esta institución desde que fue creada en 1932, guardando un lugar especial al estudio de la época musulmana y morisca de Granada, ciudad en la que se encuentran nuestras sedes.

¿Cómo se realiza esta labor? Desde el Grupo de Investigación de Filología, nuestros investigadores trabajan para dar a conocer al-Andalus, usando para ello los textos que de esta época nos han llegado. A lo largo de los años, han sido numerosas las obras andalusíes que han sido editadas, traducidas, comentadas y estudiadas. Entre ellas destacan obras históricas, literarias, geográficas, jurídicas, médicas y científicas pertenecientes a grandes personajes como Averroes, Avenzoar, Orosio, al-Tignari, etc. Procurando aportar así, una visión lo más amplia posible de la cultura vivida en este periodo.

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Los ataúdes de las células

Célula de cáncer de pulmón en apoptosis. La formación del "ataúd" de microtúbulos (rojo) y la fragmentación del núcleo (azul) son dos rasgos característicos de este tipo de muerte celular.

Las células de los organismos multicelulares como el de los humanos, se encuentran en un continuo ciclo de proliferación y muerte. Las células que mueren por envejecimiento o por lesiones accidentales son de esta forma remplazadas por la proliferación de las células adyacentes manteniéndose el número de células en los tejidos.

El desequilibrio de alguno de estos procesos conduce a diferentes enfermedades. Si la balanza se inclina hacia una mayor proliferación pueden desarrollarse tumores o procesos cancerosos. Por el contrario, si la balanza se inclina hacia una mayor muerte pueden desarrollarse diferentes enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. Durante el desarrollo embrionario, la muerte por apoptosis desempeña igualmente un papel fundamental ya que permite el modelado final de las estructuras del organismo.

Para que la muerte sea controlada los organismos han desarrollado un mecanismo de muerte que denominamos apoptosis que permite que la muerte celular no dañe a las células vivas vecinas y permita su eliminación por células especializadas (los macrófagos) que limpian el organismo de las células muertas.

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¿Y si el fraude fiscal fuese un problema de imitación?

El fraude fiscal constituye un problema grave para muchos países, en particular en el Sur de Europa. Las estimaciones relativas al año 2013 apuntan a que en España la economía sumergida constituye casi el 25% del Producto Interior Bruto (Hacienda 2014). Se trata de una cifra muy elevada si la comparamos con la media europea (alrededor del 15%). Los españoles, de hecho, opinan mayoritariamente que el fraude fiscal constituye uno de los principales problemas del país (Alvira Martín et al. 2000: 185-205; Centro de Investigaciones Sociológicas 2014).

Al respecto, se ha llegado a mantener que existirían áreas geográficas o sectores económicos donde el impago de los impuestos casi constituiría la norma y no la excepción. Pero, ¿existen semejantes " bolsas de fraude"? ¿Y por qué? Si se diferencia por sectores económicos, parece que existen explicaciones bastante obvias, como la (relativa) facilidad con la que ciertos tipos de empresas pueden eludir el pago de los impuestos, debido a factores como la estacionalidad de la actividad económica (ej. agricultura, construcción, turismo) o la falta de coordinación en la regulación internacional (ej. finanza, grandes corporaciones, paraísos fiscales).

Sin embargo, existe también una explicación sociológica del fenómeno basada en la imitación del comportamiento de los demás y la colaboración (Elster 1991: 240-245; Ostrom 2000). Así pues: si tú piensas o ves que todos los demás pagan sus impuestos, es más probable que des por sentado que eso es lo correcto y probablemente es lo que harás tú también. En cambio, si piensas o ves que los demás no lo hacen, pensarás entonces que eso es lo correcto. Al mismo tiempo, si tus conocidos son evasores, es más probable que te convenzan o ayuden a hacerlo. Por tanto, la probabilidad de que tú seas un evasor no es independiente de tu entorno social.

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Un año bien cumplido

El CSIC apuesta firmemente por la importancia de la divulgación de sus investigaciones.

El mayor organismo de investigación de este país, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es una referencia en muchos aspectos de la generación de conocimiento, su transmisión a la empresa, las políticas de género, la internacionalización… Esa posición es consecuencia, en cierta medida, de su implantación en toda España, su dimensión (más de 12.000 personas trabajan en el CSIC), y el amplio abanico de disciplinas en las que investiga, que van desde las humanidades hasta la física de partículas.

Aunque el CSIC en "tiempos modernos" siempre ha estado preocupado por mostrar su trabajo a los ciudadanos, hace poco más de una década que inició una apuesta por divulgar la ciencia e integrarse plenamente en la sociedad española. Fruto de esa decisión, y de quienes la hacen posible día a día, el CSIC se ha ganado también el primer puesto en el fomento de la Cultura de la Ciencia. Los últimos datos muestran que el CSIC lleva a cabo cerca de 10.000 actividades de divulgación de la ciencia en las que participan más de un millón de personas y en las que nos implicamos más de mil personas del CSIC.

No es casualidad, por tanto, que hace justo un año Enrique Pérez Montero, investigador del Instituto de Astrofísica del CSIC escribiera el primer post para este blog, 'La Cuadratura del Círculo', abriendo un nuevo espacio digital de divulgación científica coordinado por la Delegación del CSIC en Andalucía y la Casa de la Ciencia de Sevilla.

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Razones (o no) para 'melanizarse'

La feomelanina otorga el color rojizo a los pelirrojos, no protege la piel de la radiación UVA y broncea mal la piel y de manera concentrada.

La luz procedente del Sol ha hecho posible la existencia de vida, pero al mismo tiempo ha condicionado su apariencia. Y es que la vida en la superficie de la Tierra no puede existir sin protección frente al componente ultravioleta (UV) de la radiación solar, que daña con facilidad el material genético de las células.

La solución se encuentra, además de en las cremas solares que nos aplicamos en verano, en un pigmento oscuro, denominado melanina, capaz de absorber la radiación UV. Como consecuencia, prácticamente todos los organismos, con la notable excepción de las plantas, que utilizan otros mecanismos de protección, están melanizados en mayor o menor grado. Y cuando no lo están, su supervivencia queda supeditada a una nula exposición al Sol, como ocurre con los animales estrictamente trogloditas. Además, un sinfín de animales utiliza la melanina para aumentar la resistencia de sus estructuras corporales, termorregular o generar colores con los que comunicarse. Hay por tanto muchas razones para melanizarse.

Pero la síntesis de melanina puede tener costes además de beneficios, de forma que la manera con que los organismos se pigmentan tiene consecuencias que condicionan su existencia. En animales vertebrados el proceso tiene lugar en unas células especializadas llamadas melanocitos y consiste en la oxidación del aminoácido tirosina. Si durante la oxidación no hay presencia de otro aminoácido (cisteína), el proceso da lugar a la formación de eumelanina, el pigmento oscuro que cumple todas las funciones mencionadas anteriormente.

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