El trágico final de Vicky, víctima de un asesinato machista en Málaga: una “buscavidas” implicada en el barrio
Los vecinos de Viky y Francisco no saben a qué hora él la mató a ella de un disparo y luego se quitó la vida, pero todos los que los conocieron coinciden en sus descripciones: ella, que tenía 51 años, era trabajadora, educada y estaba comprometida con la vida comunitaria; él, de 56, era retraído y distante, últimamente estaba casi ausente y apenas se le veía. Esta mañana, a las 7:30, se han encontrado sus cuerpos sin vida, muertos por arma de fuego, en su vivienda de la 12ª planta de un edificio en el barrio de La Palma, en el extremo norte de la ciudad. La Policía Nacional ha confirmado que se trata de un caso de violencia de género. La hipótesis es que él la mató y luego se quitó la vida.
La pareja llevaba décadas residiendo en ese piso de la calle Guadalimar, en La Palma-Palmilla, donde este mediodía aún no daban crédito a lo que había ocurrido. A su hijo de 28 años, trabajador en un restaurante de comida rápida, tuvo que evacuarlo de allí la Policía Nacional esta misma mañana. Ella tenía también otra hija mayor y tres nietos, de los que presumía orgullosa en la calle, cuentan en el barrio.
Los vecinos consultados por este medio conocían a la pareja con más o menos intensidad, pero todos tenían más trato con ella, que presidía la comunidad de vecinos, cobraba las cuotas y limpiaba las escaleras. Vicky era una “buscavidas”, dicen, que durante un tiempo trabajó en la pescadería, también como limpiadora, como cuidadora y en una institución de salud mental.
“Servicial, educada… Era una bellísima persona. Trabajaba para sus hijos”, dicen dos vecinas, que prefieren no dar su nombre. “Me echo a llorar porque eran amigos míos, sobre todo ella, que era muy cariñosa. Yo la apreciaba mucho”, lamenta un vecino. “Estoy impactada, era muy buena persona y comprometida”, cuenta su vecina Davinia a la puerta del edificio en el que vivía. “Era una persona implicada en la comunidad de su bloque, algo fundamental en los esfuerzos del barrio por salir adelante”, se cuenta en el comunicado del Plan Comunitario de Palma Palmilla: “Una mujer muy luchadora y que se esforzaba en hacer equipo con el resto de vecinos de su edificio”.
Francisco era mucho más reservado y el retraimiento se había agudizado en los últimos meses. “Lo vi ayer, y estaba penosillo. Cogió la moto y se fue. Pero esto no se podía esperar. ¿Quién iba a pensar que tenía pistolas?”, cuenta un vecino. No trabajaba, salía menos aunque sí caminaba hasta el colegio Rosa de Gálvez o se acercaba a las rifas algunas tardes, donde lo vieron hace poco.
Las vecinas lo observaban nervioso, creen que bajo los efectos de alguna medicación, pero no refieren signos externos previos de violencia hacia ella. Ninguno de los dos figuraba en el sistema Viogen. Otra cosa es lo que ocurriera de puertas hacia dentro. “Si se quita la vida él, pues mira… Pero a ella no hay derecho, no se lo merecía”, protesta Davinia.
Disparos habituales
El bloque de viviendas está apenas a unos metros del mercado, donde Vicky y su hijo trabajaron durante algunos años. Un poco más arriba está en la calle Guadalimar, generalmente más tranquila que otras de La Palma, dicen los vecinos. Estos son, literalmente, los confines de la ciudad. Al norte de la calle ya es monte y al este, la calle termina en una plazoleta con restos de todo tipo que hace de balcón a unas viviendas levantadas a las bravas o a medio construir.
Cuentan todos los vecinos que aquí los disparos son habituales. No son solo tiroteos; hay quien va al monte a practicar. Por eso, entre la media docena de vecinos consultados hay quienes subrayan que este jueves, en torno a las nueve de la noche, se escucharon cuatro disparos (tres muy seguidos, y luego otro), y también quienes explican que los escucharon el viernes por la mañana. Una vecina de escalera escuchó los disparos de la tarde, no los de la mañana. Ambas cosas pueden ser ciertas, y sólo una tendría que ver con el crimen.
El hallazgo de los dos cadáveres se produjo en torno a las 7:30 del viernes, tras varios avisos al sistema Emergencias 112 Andalucía. El grupo de homicidios de la Comisaría Provincial de Málaga se ha hecho cargo de la investigación.
En lo que va de año, 23 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. De confirmarse, sería la 24ª en España, la segunda en Málaga y la quinta en Andalucía. Son 1.364 mujeres desde que se elabora la estadística oficial, en 2003.
La Subdelegación del Gobierno en Málaga está recabando los datos para remitirlos a la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. El subdelegado, Javier Salas, ha expresado el “rechazo de la sociedad ante la que sigue siendo una gran lacra, la violencia de género”, y ha expresado sus condolencias a la familia y amigos de la víctima.