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Imputado el celador que transportaba a la joven que murió en el ascensor de un hospital de Sevilla

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Citan como investigado al celador que transportaba a la joven que murió en un ascensor del Valme

La juez de Instrucción número 1 de Sevilla, María Elvira Alberola Mateos, que instruye la causa abierta por el accidente mortal registrado en el Hospital Virgen de Valme el pasado 20 de agosto de 2017 por el que falleció la joven Rocío Cortés cuando era trasladada en camilla en un ascensor tras dar a luz a su tercer hijo, ha citado en calidad de investigado al celador que transportaba a la víctima en el momento de los hechos.

En una providencia, con fecha 9 de mayo y a la que ha tenido acceso Europa Press, la magistrada manda tomar declaración el próximo 18 de junio como investigado a A.J.F.G. en esta causa, en la que ya se encuentra como investigado F.C.D., el operario de la empresa de ascensores Orona encargada del mantenimiento de los ascensores del Hospital, quien declaró ante la juez el 18 de enero de este año, tras recibir la instructora el oficio del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, y negó "intervención o manipulación" alguna por su parte que provocara el movimiento del elevador.

Aquel día, los técnicos de Atisae ratificaron ante la juez el informe pericial elaborado por esta empresa, que descarta que "un fallo técnico, mecánico o electrónico" motivara el movimiento vertical del elevador. En este sentido, el letrado de la familia, José María Núñez, indicó a los medios que los peritos "no le dan una explicación técnica al movimiento del ascensor y que éste se moviera con la puerta abierta", apuntando a "una intervención humana".

En el atestado policial, fechado el 11 octubre de 2017, y al que ha tenido acceso Europa Press, los agentes concluyen que, "tras haberse descartado los fallos mecánicos, eléctricos y electrónicos del ascensor (...), la única hipótesis factible de la causa del fatal accidente es un fallo humano producido por una manipulación incorrecta del ascensorista".

Al hilo, los agentes señalan que, en su declaración policial, este operario manifestó que sobre las 14,30 horas del 20 de agosto se encontraba en su oficina del centro hospitalario y, tras recibir la llamada de la centralita del hospital indicando que un ascensor se encontraba bloqueado, se dirigió a la sala de máquinas, ubicada a 5,77 metros de la oficina. Cuando se encontraba frente a los cuadros de mando, "antes de que le diese tiempo a manipularlos, escuchó un fuerte ruido que le extrañó", por lo que "bajó corriendo a ver qué había ocurrido, encontrándose en la segunda planta del hospital con la víctima atrapada entre las puertas del ascensor", indica la Policía.

José María Núñez, sobre la declaración del ascensorista, señaló a los medios que el operario ha asegurado "que no tiene intervención alguna en los hechos" y ha explicado que el día 20 de agosto se encuentra "en su cuarto técnico de control cuando recibió el aviso del siniestro e interviene en la maniobra de rescate de la víctima". Además, según el abogado de la familia de la fallecida, el ascensorista en su declaración "niega toda intervención suya propiciadora del siniestro, esto es, no manipula el aparato, no libera el freno de mano, no puentea el circuito del ascensor para que se eleve verticalmente".

En este sentido, cabe recordar que, tras observar el registro de llamadas de la red corporativa del hospital, los agentes de la Policía Nacional en su atestado señalan que "hay un intervalo de unos tres minutos, desde que el ascensorista recibió la alerta de la centralita hasta que se produjo el accidente, tiempo suficiente para producirse algún tipo de manipulación en el centro de control del ascensor". En estos tres minutos "no se tiene constancia de las actuaciones llevadas a cabo por el ascensorista", resaltan los agentes.

A ello se suma, según la Policía, que "no se ha podido explicar cómo se produjo el desbloqueo del freno del ascensor que provocó la subida del mismo a gran velocidad y con las puertas abiertas", de forma que "la única hipótesis que no se ha podido comprobar es la de que se produjese apertura del freno de mano". Esta técnica, según explican los agentes, "consiste en accionar manualmente la palanca de freno del ascensor para hacer que este se eleve cuando se encuentra atrapado entre dos plantas", y se utiliza "de manera habitual por los ascensoristas.

No obstante, "hay que cumplir una serie de medidas de seguridad previas a su aplicación", como desconectar el interruptor general, comprobar en qué posición se encuentra la cabina e informar al pasajero, o comprobar que todas las puertas están cerradas, todo ello "para evitar que el ascensor suba de manera descontrolada, puesto que al aplicar esta técnica se desactivan todos los elementos de seguridad del mismo".

"Si efectivamente se produjo la manipulación del freno de mano, se puede establecer gracias a la declaración del celador que transportaba a la fallecida, que dichas medidas de seguridad no se efectuaron", asegura la Policía, que afirma que "no se ha podido encontrar ninguna explicación técnica al porqué de la apertura de la puerta trasera de la cabina del ascensor siniestrado, quedando abierta la posibilidad de que fuese consecuencia de una manipulación manual".

PÉRDIDA DE DATOS DE LA CPU DEL ORDENADOR

El abogado de la familia de la joven Rocío Cortés, de 25 años de edad y residente en Dos Hermanas (Sevilla), señaló entonces que la magistrada y las partes estaban a la espera de otro informe pericial que "ratifique" el elaborado por Atisae y de un informe de la Policía Científica sobre la pérdida de datos de la CPU del ascensor y que los agentes intentan recuperar.

Según el abogado, los datos que se obtengan podrían revelar "el tipo de avería, si existiese, que tuviera el ascensor en el momento previo al siniestro y lo que pasó en el ascensor con posterioridad al mismo", por lo que ha confiado en que se pueda recuperar.

Los datos de averías y anomalías que se producen en ascensores se guardan en una memoria RAM que se alimenta de la red eléctrica, pero que tiene una pila en caso de que se corte la corriente, pila que en este caso investigado estaba cargada. El informe pericial de Atisae "demuestra que la pérdida de datos no fue a causa de un agotamiento de la pila ya que ésta se encontraba con su carga nominal".

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