Aragón pierde al día un agricultor o un ganadero

En 2025 Aragón perdió 385 profesionales del sector primario. Según UAGA, Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón, “las nuevas incorporaciones al sector no compensan el número de bajas por jubilación” y por otros motivos, apunta José María Alcubierre. En este sentido, desde ASAJA, su secretario general, Ramón Solanilla, añade que “nunca se ha invertido tanto en incorporaciones al sector y, sin embargo, nunca tanta gente ha decidido abandonar la actividad pasados los cinco primeros años”. Un síntoma, según Solanilla, de que el éxito de la incorporación no va aparejado con la inversión, sino con el hecho de que la actividad sea rentable para aquellos que deciden seguir al frente de una explotación agraria en Aragón. 

Las cuatro principales organizaciones agrarias en la comunidad autónoma: UPA, UAGA, ASAJA y ARAGA, se han reunido este miércoles en el segundo día de celebración de la FIMA, la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola, que acoge Zaragoza desde el 10 hasta el 14 de febrero. Bajo el paraguas de Caja Rural de Aragón, y moderados por Rubén Artieda, director de Negocio Agrario de la entidad, los representantes de las OPAS se han sentado a debatir sobre los dos principales caballos de batalla del sector primario en estos momentos: la reforma de la Política Agraria Común y el acuerdo Mercosur. 

La situación del sector es delicada, el número de explotaciones desciende sin parar, en un momento en el que la media de edad de los profesionales del sector es de 62 años y medio, y las bajas que se registran cada año superan a la cifra de incorporaciones, por muy buena voluntad que los jóvenes tengan, como han demostrado en las últimas movilizaciones organizadas por las OPAS. El panorama no se presenta fácil para quienes optan por ser agricultores o ganaderas. A lo que se suma un dato importante, “si no tienes tierras o animales y herramienta e infraestructura previas, emprender en este sector es prácticamente inasumible, por la inversión que conlleva”. Lo denuncian las OPAS y la única solución, para Alcubierre, es “hacer política”. 

La PAC, una herramienta para compensar pérdidas y exigencias

A pesar de las discrepancias entre las cuatro organizaciones, Aragón vive en este momento un periodo marcado por el diálogo entre las OPAS, una actitud de Concordia que está llevándolas a alcanzar “acuerdos positivos” para el sector. Uno de los puntos en los que coinciden es ver la PAC como una herramienta “para compensar las exigencias de producción respecto a otros países” al entender la agricultura y la ganadería como un sector profesional que no solo busca beneficios, sino que reporta al territorio en puntos clave como “mantenimiento de los montes y el territorio” o en la “lucha contra la despoblación”, como apunta José Manuel Roche, desde la UPA. 

Las organizaciones confiesan “no entender el recorte del presupuesto” de la PAC en un momento marcado por “precios bajos en mercado y el incremento de costes de producción”, que “hacen peligrar la viabilidad de las explotaciones de origen familiar en Aragón”, ha subrayado Federico Lorente de ARAGA. “Somos empresarios que trabajamos en desigualdad” respecto a otros países productores, apunta Ramón Solanilla, que ha querido recordar que “el objetivo de la PAC no es enriquecernos, es compensar las exigencias de producción a las que nos enfrentamos y que otros países no tienen”. 

Unas exigencias que pasan también por la carga burocrática a la que denuncian, están sometidos los profesionales del sector: “Deberíamos estar más tiempo encima del tractor y menos haciendo cuentas y rellenando papeles”, ha denunciado Federico Lorente. Ligado a esta queja, desde UAGA, José María Alcubierre se ha mostrado en desacuerdo por la burocracia que puedan llegar a sumar las “auditorías anuales que la reforma de la PAC quiere imponer a los profesionales del campo”, dice. 

Recortes, derechos históricos y planes de desarrollo rural

Bruselas ha puesto sobre la mesa una nueva PAC con un recorte del 20% del presupuesto. Aunque los sindicatos tienden la mano para colaborar, confiesan que ni entienden ni apoyan esta propuesta: “Vamos a estar para negociar, pero sin que nos pongan la soga al cuello”, advierte José Manuel Roche. 

Pero no solo el presupuesto preocupa al sector, también ponen el foco sobre la necesidad de revisar la “arquitectura” de la nueva PAC. Piden que se acabe por fin con los derechos históricos, que en opinión de la UPA han lastrado al campo aragonés, y al español, por ende, cuando, tal y como recuerdan desde UAGA, “en otros países hace años que se ha acabado con ellos”. Para las OPAS la nueva política tiene que hacer una defensa clara de la figura del agricultor y ganadero profesional, “que se priorice a las mujeres, a los jóvenes, y a las zonas más desfavorecidas”, pide Roche. En este punto UAGA aporta un dato: “Mientras que en España hay 250.000 altas en el RETA, se registran 650.000 solicitudes de la PAC”. Una descompensación que tanto para ARAGA como para ASAJA, manifiesta “la competencia desleal a la que el sector está sometido” y que le está asfixiando. 

La incertidumbre que genera el reparto de los fondos finalistas, que será decidido por cada Estado miembro, es otro de los puntos perjudiciales para el sector que según las organizaciones presenta la nueva PAC. “Podrán invertir estas partidas en armamento, si lo consideran”, apunta UAGA. 

La desaparición del segundo pilar de la PAC es otro de los puntos ciegos con los que las OPAS no están de acuerdo. El segundo pilar ha sostenido hasta ahora proyectos de carácter social “muy importantes para una comunidad autónoma como Aragón”, apunta Solanilla, principalmente debido a un reparto desigual de la población. Los principales perceptores de loa fondos del segundo pilar han sido los Grupos de Acción local, que han contribuido con el reparto de este dinero a poner en marcha proyectos que dan respuesta a necesidades sociales de las zonas rurales, luchando así para frenar la despoblación en un importante número de zonas y pueblos de Aragón. 

No vale el café para todos

Las OPAS defienden que se respete la identidad y las necesidades de cada Estado miembro, “pensar que el café para todos vale, es un error”, reconoce José Manuel Roche que ve en la nueva reforma de la Política Agraria Común “una oportunidad” para poner puntos de sutura a temas abiertos como heridas por las que se desangra el sector primario español. Para UPA la cuenta pendiente es, sin duda, “abordar el mercado y los precios y márgenes comerciales”, un capítulo que la PAC no contempla. 

UAGA incide en la necesidad urgente de acabar con la “competencia desleal que sufre el sector”, y que la PAC refleje que sea el agricultor que trabaje la tierra o que lleve la explotación familiar ganadera el único posible perceptor de las ayudas de la Política Agraria Común. 

Mientras, ARAGA y ASAJA ponen el acento en la acuciante necesidad de “rebajar el nivel de burocracia” a la que se enfrentan los profesionales del campo, además de reclamar una normativa “clara y concreta”. Todos coinciden en que la regulación en el sector es necesaria, “pero no así”, sentencian.