Tres grandes esculturas y piezas de sepulcros: Brihuega recupera bienes que Franco nunca restituyó
Brihuega ha recuperado hoy grandes tesoros para la localidad que habían sido incautados por la dictadura franquista. Durante la Guerra Civil fueron protegidos por la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Histórico de la República, pero posteriormente Franco nunca los restituyó. Entre ellos, se encuentran tres esculturas de gran tamaño y fragmentos de sepulcros.
El acto de devolución lo ha presidido hoy el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en el Museo de Historia de Brihuega, También han participado el alcalde de la localidad, Luis Viejo, y representantes del obispado de Sigüenza- Guadalajara. La restitución realizada permitirá que a partir de ahora los bienes puedan ser visitados en sus localidades de origen, en el Museo de Historia de Brihuega y el Museo Diocesano de El Casar.
Urtasun ha señalado este evento es “algo más que una expresión de nuestra responsabilidad y de nuestro deber como gobierno”. “Es un acto de reparación y de homenaje a quienes, en tiempos muy difíciles, mantuvieron encendida la llama de la cultura y de la salvaguarda de nuestro patrimonio”. Además, ha afirmado que el Ministerio seguirá sumando nuevos procesos restitutivos, “al amparo de la ley y bajo el experto criterio científico del personal de nuestros archivos y museos”.
Recorrido histórico de los bienes devueltos a Brihuega
¿De dónde proceden estos bienes? En mayo de 1938 los técnicos de la Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico de Madrid se desplazaron a Guadalajara para evaluar los daños ocasionados por la guerra en los bienes culturales de la zona. Ante los desperfectos observados, comenzaron a realizar las gestiones necesarias para su evacuación.
El 18 de mayo de ese año, el alcalde de Brihuega les entregó un conjunto de bienes procedentes de las iglesias de la localidad para que pudieran ser resguardados en lugar seguro. En concreto, entregó una estatua yacente de alabastro y un fragmento de sarcófago con escudo blasonado pertenecientes a la iglesia de San Miguel, una lápida con la figura yacente del arcipreste de Talamanca de la iglesia de San Felipe, así como la figura orante de don Juan de Molina que se encontraba en la iglesia de San Bernando del Monasterio de Santa Ana. Todas están datadas entre el último cuarto del siglo XV y principios del siglo XVI.
Todas ellas fueron trasladadas y depositadas en los almacenes de la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico. Al finalizar la guerra, el alcalde solicitó información sobre los bienes que ahora custodiaba el Servicio de Recuperación Artística del gobierno franquista. Sin embargo y a pesar de confirmar que disponían de información sobre ellos en su archivo, los bienes nunca fueron devueltos.
Tras la publicación del Ministerio de Cultura del inventario de bienes incautados durante la Guerra Civil y la posguerra, y la posterior investigación que ha llevado a cabo el personal técnico de Museos Estatales, se han podido identificar en el Museo Arqueológico Nacional distintos fragmentos y esculturas procedentes de sepulcros de las iglesias de San Miguel, San Felipe y San Bernardo del Monasterio de Santa Ana, las tres situadas en Brihuega. Finalmente, han podido ser devueltos a su lugar de origen.
En el acto se ha procedido también a la restitución de una cruz procesional procedente de la parroquia de Nuestra Señora de La Asunción de El Casar (Guadalajara), y perteneciente al obispado de Sigüenza-Guadalajara. Esta cruz procesional alcalaína está catalogada como obra de Juan Francisco Faraz y datada alrededor del año 1560.
Incautar para sufragar gastos de la guerra
En este caso, la cruz fue entregada en 1938 a la Dirección General de Tesoros y Seguros que en aquel entonces dependía del Ministerio de Hacienda, y acabó en los depósitos de la Caja General de Reparaciones de Daños de la Guerra, organismo incautador creado para sufragar los gastos de la guerra.
Al finalizar la guerra, el Servicio de Recuperación Artística, encargado de las devoluciones de los bienes incautados, organizó, entre otras acciones, exposiciones públicas de los distintos bienes para permitir las reclamaciones de los bienes.
La cruz de El Casar formó parte de la Exposición de Orfebrería y Ropas de Culto organizada en 1941 en el Museo Arqueológico Nacional, pero al no ser reclamada, fue depositada al año siguiente en el Museo Nacional de Artes Decorativas, donde ha permanecido hasta ahora, que se ha procedido a su devolución más de 80 años después de su ingreso.
Restituciones e investigación en proceso
Estas restituciones que ahora se llevan a cabo en Brihuega se suman a las ya realizadas el año pasado a los herederos de Pedro Rico, alcalde republicano de Madrid, cuyos bienes nunca fueron devueltos por las autoridades franquistas; así como a la Fundación Francisco Giner de los Ríos, a quien se devolvió un lienzo conservado en la Biblioteca Nacional de España.
Tras la publicación del inventario de bienes incautados en los museos y archivos estatales del Ministerio de Cultura en 2024, los trabajos han continuado ampliando su rango de actuación. A los resultados publicados hasta ahora se han sumado nuevos hallazgos en el Museo Nacional de Artes Escénicas de Almagro, o el Palacio de Magalia perteneciente al INAEM, hasta superar la cifra de 7.070 bienes incautados identificados. Además, han avanzado los trabajos de identificación de las procedencias de los objetos, pese a las dificultades para realizar el rastreo debido a la falta de información y la gran distancia temporal respecto a la incautación.
El Ministerio de Cultura ha sido el primer ministerio en realizar una auditoría de estas características, marcada por la Ley de Memoria Democrática. Todos los resultados actualizados se encuentran disponibles en la web del Ministerio de Cultura donde se puede consultar el catálogo completo de bienes incautados durante la Guerra Civil y la posguerra y nunca devueltos por la dictadura franquista.
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