Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Sobre este blog

Palabras Clave es el espacio de opinión, análisis y reflexión de eldiario.es Castilla-La Mancha, un punto de encuentro y participación colectiva.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de sus autores.

La bancarrota hídrica

Ecologistas en Acción de la Manchuela
Embalse de Buendía, en Cuenca

0

En 2009 por un grupo de 28 científicos internacionales liderados por Johan Rockström del Stockholm Resilience Centre (SRC) y Will Steffen, de la Australian National University, estableció el concepto de “los límites planetarios” entendidos como los límites que se marcaban y dentro de los que tenía que mantenerse la actividad humana para que nuestro planeta fuera habitable. El concepto de las fronteras planetarias ha ocupado páginas destacadas de revistas científicas prestigiosas como  y se ha convertido en un marco conceptual de referencia, que actualmente es utilizado por organismos como la ONU.

De los nueve límites marcados, siete ya se han sobrepasado, tras los estudios recientes que hablan de que se está rebasando el límite de acidificación de los océanos por la inmensa cantidad de CO2 que están absorbiendo.

En lo que se refiere al agua como recurso, tanto en lo referente al agua disponible como a la relacionada con la pluviosidad absorbida por el suelo, ambos valores se encontraban fuera de la zona segura. Pero no sólo eso, sino que la situación empeora año tras año sin que se le ponga remedio. Tanto es así que la United Nations University Institute for Water, Environment and Health ha declarado la situación de Bancarrota Hídrica en un reciente informe.

El subtítulo del informe es revelador y contundente: 'Vivir más allá de nuestras posibilidades hidrológicas en la era poscrisis'.

Embalse de Guajaraz

Si algo caracteriza a un sistema económico como el que rige el mundo es el pulso continuo que se hace a la naturaleza para saltarse los límites que impone a la actividad humana y, sobre todo, a la acumulación de capital. En su deseo de seguir creciendo, el sistema pide siempre un poco más, empuja un poco más, necesita más recursos, más extracción. Y las leyes, tanto nacionales como europeas, siempre lo acaban permitiendo para evitar palabras tan odiadas como recesión o crisis.

Resulta paradójico que conforme se acelera la crisis y esto pone en peligro la actividad, en lugar de legislar para proteger los recursos que garanticen el futuro, se ablanden las exigencias ambientales , lo que acelera la crisis. Para muestra, un botón: la Unión Europea retrocediendo en todas las políticas ambientales. ¿Qué puede pasar?

No es nada nuevo. Todos sabemos que las decisiones que toman los gobiernos son las que dicta el mercado, y que la aberrante distribución de la riqueza hace que, cuando los ricos dejan de acumular capital, los pobres sufren las consecuencias.

Nadie discute la importancia del agua, es el origen de la vida y casi ninguno de los procesos bioquímicos se puede producir sin su presencia.

Si hablamos de agua, tenemos que hablar de las dos dinámicas que intervienen en el asunto. Por una parte, tenemos que hablar de la evolución del recurso y su disponibilidad en base a los patrones climáticos, los cuales están alterando esta disponibilidad según regiones y por lo tanto creando brechas de desigualdad crecientes entre algunas regiones. Y, por otra, de las presiones sobre el recurso que ejercen los agentes sociales y económicos. La unión de estos dos factores van a generar seísmos sociales, económicos y por lo tanto políticos.

El calentamiento produce una alteración de los patrones climáticos y en la forma en que se manifiestan los fenómenos meteorológicos. Por ello, aunque en teoría un mayor calentamiento acelera la evaporación, con ello aumenta la carga de agua en la atmósfera y, por lo tanto, aumentan las lluvias, estas cambian en su forma y distribución. Los episodios de lluvias se vuelven más violentos y torrenciales y la pluviosidad se suele concentrar en las zonas que menos lo necesitan. Los gráficos muestran desde el año 1988 un progresivo y paralelo aumento en los episodios de sequías y los de inundaciones.

Un nuevo escenario de conflictos

Según los informes del ICPP, se calcula que las precipitaciones podrían aumentar más de un 50% en los trópicos y en las regiones polares. Por el contrario, se prevé una notable caída en las zonas subtropicales. En el caso más pesimista, que contempla un aumento de las temperaturas en torno a los 4ºC en comparación con los niveles preindustriales, los recursos hídricos renovables podrían desplomarse dramáticamente en estas regiones. Un desafío global que afectará a tres cuartas partes de la población.

Esto tiene una repercusión brutal tanto en lo ambiental como en lo económico. En lo ambiental por la progresión de la desertificación y los diversos impactos en los ecosistemas y cadenas tróficas y en lo económico porque casi todas las actividades requieren del agua, tanto la agricultura, como la obtención de energía (fracking, hidroelétricas, hidrólisis, biometanización y un largo etcétera).

Y lo ambiental y lo económico nos lleva, indefectiblemente, a lo social y político.

En 2015, la capital económica de Brasil, São Paulo, estuvo cerca del caos social, como consecuencia de la crisis hídrica más severa sufrida en ochenta años.

En Irak, la ausencia de precipitaciones fue una de las causas de las movilizaciones sociales del 2019, las más multitudinarias desde la caída de Saddam Hussein.

Según algunos estudios, la sangrienta guerra civil en Siria también tuvo como uno de sus detonantes la crisis hídrica desencadenada por la peor sequía en Oriente Medio de los últimos 900 años.

En un conflicto más reciente, el agua tiene un papel central, la reciente crisis de Irán y las revueltas que han puesto en jaque al régimen de los ayatolás dejando un reguero de miles de muertos por la represión.

Podríamos seguir indefinidamente enumerando conflictos en los que el agua tiene su origen. En todos veríamos cómo se dan estrechamente la mano los cambios climáticos, meteorológicos y la insoportable presión humana sobre el recurso

Tras seis años de intensa sequía, las ciudades iraníes se encuentran al borde del “día cero del agua” en el cuál los sistemas de abastecimiento dejan de funcionar. Las presas que abastecen Teherán se encontraban al 11 % de su capacidad. Pero Irán es la demostración más palpable de lo delicado que es la gestión del agua mediante embalses, que por una parte se orientan al aumento de zonas de regadío y que, por otra, aumentan el agua embalsada a la vez que aumentan los niveles de evaporación y la detracción de recursos y por lo tanto los disminuyen. Se trata de un ejemplo paradigmático de una intervención humana que acaba produciendo efectos contrarios a los deseados.

El 15 de diciembre, la UE alertaba sobre la falta de disponibilidad de agua de 21 millones de afganos . Si esto no fuera poco, un informe de Mercy Corps alertaba de que Kabul podría ser la primera gran ciudad del mundo a punto de quedarse sin agua.

Podríamos seguir indefinidamente enumerando conflictos en los que el agua tiene su origen. En todos veríamos cómo se dan estrechamente la mano los cambios climáticos, meteorológicos y la insoportable presión humana sobre el recurso, siempre fruto de una actividad económica desacoplada por completo a los ciclos planetarios.

El informe de la ONU

El informe de la Organización de las Naciones Unidas es bastante demoledor :

  1. En muchas cuencas y acuíferos, el uso de agua a largo plazo ha superado los flujos renovables y los límites seguros de agotamiento. Partes del agua y del capital natural (ríos, lagos, acuíferos, humedales, suelos y glaciares) han sufrido daños que superan cualquier perspectiva realista de recuperación total.
  2. Miles de millones de personas siguen padeciendo inseguridad hídrica. Casi tres cuartas partes de la población mundial vive en países clasificados como con inseguridad hídrica o con inseguridad hídrica crítica.
  3. Las aguas superficiales se están reduciendo a gran escala. Los humedales han sido destruidos a escala continental. En las últimas cinco décadas, el mundo ha perdido aproximadamente 410 millones de hectáreas de humedales naturales, incluyendo aproximadamente 177 millones de hectáreas de marismas y pantanos continentales.
  4. El agotamiento de las aguas subterráneas y el hundimiento del terreno son generalizados y, a menudo, irreversibles. Las aguas subterráneas proporcionan actualmente alrededor del 50 % del agua utilizada para uso doméstico a nivel mundial y más del 40 % del agua de riego, lo que vincula directamente la seguridad del agua potable y la producción de alimentos con el rápido agotamiento de los acuíferos. Alrededor del 70 % de los principales acuíferos del mundo muestran tendencias decrecientes a largo plazo. La extracción excesiva de aguas subterráneas ya ha contribuido a un hundimiento significativo del terreno en más de 6 millones de kilómetros cuadrados (casi el 5 % de la superficie terrestre mundial).
  5. La pérdida de la criosfera está liquidando importantes ahorros de agua. El mundo, en múltiples lugares, ya ha perdido más del 30% de su masa glaciar desde 1970.
  6. Las zonas agrícolas centrales están agotando su capital hídrico. Aproximadamente el 70% de las extracciones mundiales de agua dulce se destinan a la agricultura. Alrededor de 3.000 millones de personas y más de la mitad de la producción mundial de alimentos se encuentran en zonas donde el almacenamiento total de agua —incluyendo aguas superficiales, humedad del suelo, nieve, hielo y aguas subterráneas— ya está disminuyendo o es inestable. Más de 170 millones de hectáreas de tierras de cultivo de regadío. La degradación del suelo produce la erosión y perdida de capacidad de almacenar agua.
  7. La sequía es cada vez más antropogénica y extremadamente costosa.
  8. La degradación de la calidad del agua está reduciendo la base de recursos verdaderamente utilizables. Una contaminación galopante está mermando los recursos disponibles.
  9. Se ha traspasado el límite planetario del agua dulce. La evidencia global muestra que dos elementos importantes del ciclo del agua dulce —el “agua azul” (superficial y subterránea) y el “agua verde” (humedad del suelo)— han sido empujados más allá de su espacio operativo seguro, junto con los límites planetarios para el clima, la integridad de la biosfera y los sistemas terrestres.

Situación en Castilla-La Mancha

En nuestro país, y particularmente en la comunidad de Castilla la Mancha, la situación no difiere ni un ápice de lo expuesto anteriormente y las políticas aplicadas por gobiernos de diferente signo varían muy poco y tienen un mismo denominador común: un populismo atroz que evita cualquier mención a la situación de crisis y una priorización absoluta de la actividad económica sin tener en cuenta para nada los recursos disponibles. Intentan contentar a una masa de votantes sin ninguna inquietud sobre el futuro y mucha por mantener su status actual (lo que a medio plazo supone el colapso). Parece haber un consenso exasperante en que lo mejor es mirar para otro lado. La estrategia del avestruz.

En CLM la situación de los acuíferos en cuanto a nitratos se ha cronificado en las aguas de consumo y empeorado en las masas de agua, y ello es el resultado de la aplicación de las políticas que mencionábamos antes.

Parece haber un consenso exasperante en que lo mejor es mirar para otro lado. La estrategia del avestruz

A pesar de lo diagnosticado por el informe encargado por la Junta de Comunidades a Tragsasec y al Csic con motivo del nuevo decreto de nitratos y que concluían que “las tendencias medias de concentración de nitratos para las aguas subterráneas en las estaciones de control dentro de las zonas vulnerables actualmente designadas van en general en aumento, excepto para la zona vulnerable Campo de Montiel”, y de las recomendaciones de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, que en su informe detallaba como medidas para remediar la situación “la prohibición de transformación de terrenos en regadío en las zonas declaradas vulnerables a la contaminación por nitratos de origen agrario y la implantación de nuevas instalaciones, o la ampliación de las existentes, destinadas a la cría de animales en explotaciones ganaderas”.

Las actuaciones han ido totalmente encaminadas en sentido contrario como el Plan Director de Regadíos de CLM, que contempla el desarrollo de 18 nuevos proyectos y el incremento de 25.000 hectáreas de regadío en la región, o como un decreto de purines redactado para contentar al sector porcino, o como el “todavía mucho margen para el crecimiento del sector porcino” manifestado por la consejera Mercedes Gomez.

Tratamiento destacado merece el efecto de la contaminación en las aguas de consumo. Aspecto que es objeto todos los años de análisis por parte del SINAC (Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo) y que muestra un ligero empeoramiento año tras otro.

Según estos datos, el número de municipios que incumplen el parámetro de nitratos, que recordemos es de 50 miligramos por litro. O lo que es lo mismo, 50 ppm ha crecido respecto al año anterior, siendo 32, lo que representa el 5,9 % del total de municipios muestreados. El aumento ha sido de 11 municipios, respecto al 2023, lo cual es significativo.

En la provincia de Cuenca la situación es la peor de la región. Se incumplen 16 sobre 199, lo que representa el 8% y a la vez supone la mitad de los municipios que incumplen en toda Castilla la Mancha.

Se da el caso de que la provincia de Cuenca alberga los dos municipios que registran los máximos medidos durante 2024. Se trata de Salmeroncillos (con 128 mg/l) y Talayuelas, otro habitual de la lista negra, al igual que Torrejoncillo del rey, que vuelve este año. En el caso de Talayuelas el problema es endémico, posee una elevada carga ganadera de porcino y arroja un índice de 118 mg/l, lo que constituye una bomba sanitaria. En el caso de Salmeroncillos , se trata de un municipio que ha carecido de agua durante más de dos años debido a contaminación biológica y química con su posible origen en una explotación porcina que funcionó un número indeterminado de años sin las autorizaciones pertinentes ante la negligencia administrativa.

La situación sigue así a pesar de que algunos municipios han optado por introducir la potabilización por ósmosis, con alto coste de instalación y energético. Pero a pesar de ello, todavía hay 86 municipios de CLM que han sobrepasado el punto de 35 mg/l, que aunque permitido es un indicador de riesgo.

La situación es tan grave que las Confederaciones Hidrográficas, tras ser históricamente cómplices del expolio del agua por parte de los grandes “aguatenientes”, están comenzando a lanzar tímidos avisos. Pero demasiado tímidos como para ser tenidos en cuenta. Así, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana alertaba del «vacío absoluto» al que van los acuíferos y pide al campo «adaptarse».

Humedales del Acuífero 23

El Acuífero 23, también llamado acuífero de la Mancha Occidental, que se ubica entre las provincias de Ciudad Real, Albacete y Cuenca, una de las piezas clave del sistema hidrológico de la cuenca del Alto Guadiana, sufre una sobreexplotación repetidamente denunciada sin ningún resultado práctico y que se remonta a los años ochenta . Lo peor es que de su volumen depende en buena parte el estado del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, un ecosistema que enfila el ser irrecuperable.

No importa cuán contundentes y numerosos sean los estudios que reflejan la situación, como el de Patricia Parra Castellanos que afirma que “este es un caso representativo de la pérdida progresiva de sistemas de agua en la región, que ha generado un conflicto entre los usuarios del recurso y el territorio. A pesar de haberse identificado el riesgo de esta situación desde 1987, ninguna medida ha resultado exitosa y los datos indican que, si no se realiza ningún cambio sustancial, la sobreexplotación y deterioro persistirán hasta su desaparición”.

El otro gran acuífero, el de la Mancha Oriental, también lleva años arrastrando sobreexplotación, según denuncian reiteradamente Ecologistas en Acción de la Manchuela, y las cifras de concesiones sobrepasan todos los años la capacidad de recarga, y a pesar de ello los regantes son reticentes al cumplimiento de la orden de contadores.

A la luz de todo esto, uno no puede menos que preguntarse: ¿Cuál es el obstáculo para que se implementen medidas efectivas que protejan nuestras aguas del expolio y la contaminación? ¿Nos va a pasar como en la fábula de Lafontaine de “la gallina de los huevos de oro y vamos a sacrificar a la tierra misma para obtener el objeto de nuestra avaricia?

Sobre este blog

Palabras Clave es el espacio de opinión, análisis y reflexión de eldiario.es Castilla-La Mancha, un punto de encuentro y participación colectiva.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de sus autores.

Etiquetas
stats