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CIUDAD REAL

El “colapso hídrico” atenaza al sobreexplotado 'Acuífero 23' de la Mancha, uno de los más grandes de España

Humedales del Acuífero 23

Alicia Avilés Pozo

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Con una superficie de 5.500 kilómetros cuadrados, el Acuífero 23, también llamado acuífero de la Mancha Occidental, se ubica entre las provincias de Ciudad Real, Albacete y Cuenca. Es una de las piezas clave del sistema hidrológico de la cuenca del Alto Guadiana y uno de los mayores acuíferos de España. De su volumen depende en buena parte el estado del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.

Durante la década de los años 70 del siglo pasado comenzó su sobreexplotación mediante regadíos masivos destinados a la producción agrícola y muchas de sus extensiones naturales llegaron a desaparecer.

Fue en 1987 cuando se declaró oficialmente su “sobreexplotación”, y aunque desde entonces se han llevado a cabo planes especiales como los dedicados al Alto Guadiana y a Las Tablas, actualmente se encuentra al borde del “colapso hídrico”.

Así lo manifiestan varios investigadores y expertos en agroecología y ecología social y política, que se reunieron recientemente en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) para analizar la situación y abordar posibles soluciones desde la sociedad civil. El objetivo es ambicioso: fortalecer la capacidad de organización colectiva “para evitar el colapso hídrico de La Mancha”, según explica a eldiario.es de Castilla-La Mancha el activista ecosocial e investigador Hugo Abad.  

Este experto dibuja una panorámica del modelo agrícola en la provincia de Ciudad Real, detallando cómo con las más de 145.000 hectáreas dedicadas al cultivo de vid actualmente se produce uva o vino para más de 20 millones de personas al año, sirviendo al mercado global, “a pesar de las consecuencias para el Acuífero 23 que está teniendo el modelo generalizado de vid intensiva en regadío”.

Diversificación, desintensificación y renaturalización selectiva

Según precisa, la situación, sin embargo, no es irreversible, lo que apunta a la “necesaria diversificación agraria, desintensificación y renaturalización selectiva en suelos con baja productividad y con mayores impactos sobre el acuífero”. Para ello, ofrece distintas herramientas de planificación territorial en clave agroecológica y una serie de políticas sociales que podrían favorecer la transición justa.

Pero ¿cómo puede llevarse a cabo una reversión de la situación tras décadas de sobreexplotación? En su opinión, lo prioritario es que se aborden en el sector primario de Castilla-La Mancha.

Pone ejemplos como el desarrollo de una política de renta básica y trabajo garantizado para “hacer posible la creación de empleos social y ecológicamente beneficiosos” en torno a la transición agroecológica y otros sectores económicos ligados al bienestar que necesitan ser fortalecidos en un contexto creciente de ‘policrisis’, como son la educación, la sanidad y los cuidados“.

“No es una situación inevitable. Lo podemos solucionar mediante la gestión territorial, mediante otro modelo económico que favorezca una transición en el campo, otras formas de producción acompañadas de formación educativa en transición agroecológica y políticas sociales. No estamos en contra de las mejoras tecnológicas, solo hay que replantear qué se está cultivando y para quién. No depender de insumos externos y de grandes empresas, sino de la proximidad”, recalca.

Debemos organizarnos desde abajo, para reapropiarnos de nuestros modos de vida, a través de los comercios locales frente a las grandes industrias corporativas

Aunque se trata de alternativas que emanan de la sociedad civil, Abad es consciente de la imprescindible implicación de las administraciones y por eso quiere “expandir” el diálogo y las soluciones que se abordan en estos encuentros. Pone especial énfasis en el rol crucial de los ayuntamientos, cuyos planes de ordenación del territorio pueden ser claves para dibujar nuevos escenarios.

“Pero lo más importante es organizarnos desde abajo, para reapropiarnos de nuestros modos de vida, a través de los comercios locales frente a las grandes industrias corporativas, y organizarnos mediante una colaboración público-comunitaria, con asociaciones y cooperativas que no respondan a intereses de fondos capitalistas.

Además de los próximos eventos previstos en Castilla-La Mancha que tienen su núcleo central el Acuífero 23, este tipo de conversaciones sobre la capacidad de los territorios para decir sobre su futuro fuera del modelo de desarrollo dominante continuarán en el Foro Social Más Allá del Crecimiento que tendrá lugar los días 13 y 14 de febrero en la Universidad Autónoma de Madrid, desde una perspectiva a escala estatal.

En el encuentro de Alcázar de San Juan se presentó un clarificador Trabajo de Fin de Grado de la estudiante Patricia Parra, donde se detalla la situación actual de sobreexplotación del Acuífero 23 y realiza un diagnóstico de distintas perspectivas para evitar la actual tendencia de ese colapso hídrico en la Mancha.

Evolución del Acuífero 23

Entre las causas principales que señala se encuentra, de nuevo, el incremento masivo del regadío en las últimas décadas en un contexto de “falta de coordinación entre planificación del suelo y agua”.

También se pusieron sobre la mesa otros métodos alternativos, que no solo apuntan a los regadíos, sino que apuntan directamente a la alimentación. En este punto se abordó la guía de la profesora Marian Simón Rojo, de la Universidad Politécnica de Madrid, denominada “Planeamiento urbanístico de sistemas alimentarios agroecológicos”.

Este documento ha servido como base a Hubo Abad y a otros activistas para realizar cálculos sobre la producción agrícola en diferentes territorios y definir cuáles pueden ser las bases de un modelo de producción sostenible.

Participantes en el encuentro de Alcázar de San Juan

Los participantes en el encuentro presentaron también una estrategia de transición territorial basada en la “autosuficiencia hídrica”. Esto implicaría la reordenación del uso del suelo en función del agua disponible fuera de las zonas delimitadas por planes de protección, la reorganización de las superficies de cultivo y la formación acompañamiento enfocada en una transición agroecológica, entre otras medidas estructurales.

Agricultores, técnicos, vecinos, vecinas y concejales de distintos pueblos aportaron también en esa reunión sus diferentes miradas a este problema. Todos ellos coincidieron en la importancia de fortalecer la capacidad de organización y acción colectiva en el momento actual.

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