Teruel bajo la nieve: una novela gráfica revive una batalla clave en la Guerra Civil
La Batalla de Teruel estuvo marcada por el frío extremo, la nieve y el desgaste de dos ejércitos ya debilitados. Ese escenario es el que reconstruye la novela gráfica 'Teruel. La lucha helada’' una obra que aborda uno de los episodios clave del conflicto con un lenguaje cercano y, en ocasiones, crudo. Su autor, Eneko Tabernilla, construye el relato desde la perspectiva del ejército republicano y en primera persona, con una narración que avanza casi jornada a jornada. El cómic recorre así el desarrollo de la batalla desde la llegada de las tropas para tomar la ciudad hasta el fin de la batalla el 22 de febrero de 1938 con el asalto final a la ciudad por parte del bando sublevado.
“El 23 de febrero de 1938 se dio por terminada la batalla con la ciudad cambiando de manos por tercera vez en menos de tres meses. Setenta y un días de combate que dejaron casi al 70% de sus edificios reducidos a escombros”, relata Tabernilla en las páginas finales de la novela.
“El objetivo era hacer una crónica de la batalla que no fuera superficial”, explica. En esa reconstrucción, además de los combates, cobra importancia el contexto en el que se desarrollaron: una ciudad que había permanecido en manos sublevadas durante toda la guerra y en la que parte de la población no abandonó sus casas pese al avance del frente. La obra se detiene también en ese ambiente y en las condiciones extremas en las que vivieron quienes permanecieron allí.
El interés de Tabernilla por este episodio viene de lejos. “La Guerra Civil siempre me ha interesado”, señala. A su juicio, la batalla de Teruel ha quedado relegada en el imaginario colectivo pese a su importancia estratégica: “Fue una batalla de desgaste que acabó debilitando al ejército republicano y ayuda a entender lo que vino después”.
El origen del proyecto fue, sin embargo, casual. Surgió como un trabajo académico durante sus estudios de ilustración digital, cuando tuvo que realizar seis páginas de cómic. Sus profesores le animaron a continuar y comenzó a mover la idea entre editoriales, aunque sin un guion definido. “No sabía muy bien qué iba a contar en la siguiente página”, reconoce.
El proyecto dio un giro cuando una editorial Cascaborra, especializada en cómic bélico e histórico, decidió apostar por él. “Presenté doce páginas y me pidieron un guion. Ahí fue cuando empezó a tomar forma de verdad”, explica. En ese proceso, y ante la necesidad de dotar de rigor histórico al relato, contactó con el historiador Blas Vicente, que ha trabajado como asesor.
“Cada vez que me documentaba veía errores que había cometido”, admite. La colaboración con Vicente permitió corregir imprecisiones y profundizar en los detalles, tanto narrativos como visuales. La obra presta especial atención a elementos como uniformes, armamento o aviación, con referencias ajustadas a la realidad de la época. “Son detalles que quizá no se ven a primera vista, pero aportan profundidad”, apunta.
"Nadie pensó nunca que una ciudad tan pequeña pudiera exigir un sacrificio tan grande, pero aquella batalla se convertiría en mera estadística comparada con las que vendrían después"
Tras más de tres años de trabajo, el autor reconoce que ha tenido que dejar parte del material fuera. “Hay cosas que se han quedado en el tintero, pero cumple la función que quería”, afirma. El resultado, añade, es el cómic que le habría gustado leer sobre la guerra civil.
Más allá del rigor, Tabernilla subraya la voluntad de mostrar el sufrimiento compartido en ambos bandos. “He intentado ser justo con todo el mundo. Lo pasaron muy mal todos”, señala.
La novela gráfica se presentará el próximo 18 de abril en Teruel con una ruta por distintos enclaves históricos de la ciudad, guiada por el autor y por Blas Vicente, abierta al público.