El Gobierno de Azcón elevará un 24% el presupuesto sanitario de la comunidad desde 2023, hasta los 3.100 millones
El presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, ha anunciado este miércoles, 21 de octubre, que el presupuesto sanitario autonómico alcanzará aproximadamente los 3.100 millones de euros en 2027, frente a los 2.500 millones de 2023, lo que supone un incremento de 600 millones y del 24%. El jefe del Ejecutivo ha avanzado esta previsión durante su visita al Banco de Sangre y Tejidos de Aragón, en Zaragoza, con motivo del vigésimo aniversario de la institución, acompañado por el consejero de Sanidad, Ángel Sanz, y la directora del centro, Rosa Plantagenet-Whyte.
Azcón ha defendido que la evolución presupuestaria refleja la apuesta de su Ejecutivo por reforzar la sanidad pública y ha vinculado el aumento de los recursos con los proyectos hospitalarios y asistenciales impulsados en la comunidad. “Invertir en Sanidad es invertir en bienestar, en igualdad de oportunidades y en calidad de vida”, ha afirmado durante su intervención en las instalaciones de la calle Ramón Salanova.
El presidente autonómico ha precisado que la cifra de 2027 se encuentra todavía pendiente de cerrar los últimos flecos entre los departamentos de Sanidad y Hacienda, aunque ha asegurado que las cuentas supondrán un “máximo histórico de recursos” para el sistema sanitario aragonés. El presupuesto previsto para 2024 se situó en torno a los 2.762 millones, de modo que la cantidad anunciada para 2027 sería unos 332 millones superior a aquella referencia, aproximadamente un 12 por ciento más.
“El presupuesto de Sanidad de cara al año que viene significará un incremento hasta los 3.100 millones de euros”, ha indicado, antes de subrayar que el proyecto presupuestario también priorizará otras materias como la educación, la vivienda, las carreteras y las políticas de prevención y extinción de incendios. Sobre su presentación, ha apuntado que el Ejecutivo trabaja para cerrar las cuentas en los próximos días, sin concretar una fecha.
Alcañiz, Teruel y el nuevo Royo Villanova
Entre las actuaciones que ha puesto como ejemplo de la inversión sanitaria, Azcón ha citado el nuevo Hospital de Alcañiz, que permitirá dar respuesta a las necesidades asistenciales de unos 73.000 aragoneses con mayor capacidad, tecnología y prestaciones. También ha destacado el nuevo Hospital Universitario Obispo Polanco de Teruel, una infraestructura que ha calificado de realidad tras año de espera y que incorpora avances destinados a mejorar la atención en la provincia.
En este último centro, Jorge Azcón ha resaltado la llegada de un acelerador lineal de radioterapia, cuyo funcionamiento está previsto para el primer semestre de 2027. Su puesta en marcha permitirá que pacientes oncológicos reciban tratamiento en Teruel sin tener que desplazarse a Zaragoza. Asimismo, ha mencionado el inicio previsto del primer grado universitarios vinculado al ámbito sanitario de la ciudad.
Otro de los proyectos destacados ha sido el futuro Hospital Universitario Royo Villanova, que Azcón ha definido como el primer hospital público que se construirá en Zaragoza desde la creación de la comunidad autónoma. El centro está llamado a atender especialmente a los más de 200.000 habitantes de la margen izquierda y, según el presidente, tendrá un perfil tecnológico y prestaciones adaptadas a las necesidades del siglo XXI.
La ubicación del nuevo equipamiento se decidirá este jueves en el Consejo de Salud, según ha avanzado Azcón. Una vez seleccionada la parcela, comenzará la redacción del proyecto, un proceso que requerirá la participación de los distintos servicios sanitarios para definir sus necesidades. El presidente ha indicado que habrá una partida presupuestaria para esta infraestructura y ha recalcado que la prioridad es elegir el emplazamiento más adecuado tanto para los profesionales como para los pacientes.
A estas inversiones se suman los nuevos centros de salud previstos en Cuarte de Huerva, Utebo, Caspe, Zuera, Azuara y Arcosur. “La mejor sanidad es la que está cerca de las personas y responde a las necesidades allá donde vivan”, ha manifestado el jefe del Ejecutivo aragonés.
Veinte años de actividad del banco de sangre
La visita ha servido también para repasar la evolución del Banco de Sangre y Tejidos de Aragón, inaugurado en septiembre de 2006 y convertido en una infraestructura estratégica para garantizar el suministro de componentes sanguíneos a los hospitales de la comunidad. El centro desarrolla además tareas de procesamiento y custodia de tejidos humanos y leche materna.
Actualmente, la institución cuenta con 85 profesionales y una red de 28.000 donantes de sangre. A lo largo de sus dos décadas de actividad, más de 90.000 personas han donado sangre en Aragón, según los datos expuestos por Azcón, que ha destacado la dimensión solidaria de esta actividad. En 2025, el Banco gestionó cerca de 45.000 donaciones y coordina la obtención de unas 200 unidades de sangre al día, con capacidad para organizar hasta seis colectas diarias.
La modernización tecnológica ha permitido mejorar la separación y el procesamiento de los componentes, reforzar la trazabilidad y la seguridad y optimizar la logística. Entre los avances figura la donación por aféresis, una técnica que permite obtener selectivamente plasma y plaquetas: de unas 300 donaciones de este tipo en 2006 se pasó a cerca de 3.000 en 2025.
El centro dispone, además, de la primera unidad móvil de donación de plasma de Aragón, un recurso destinado a acercar esta práctica a las comarcas y los municipios e incrementar la capacidad de producción de un componente esencial para determinados tratamientos.
Azcón ha considerado que los veinte años de trayectoria reflejan la evolución de la sanidad aragonesa y la colaboración entre profesionales y ciudadanía. “La sangre no se puede fabricar. La sangre solamente la podemos obtener con la generosidad, con la solidaridad de aquellos hombres y mujeres, de aquellas personas que quieren donarla”, ha señalado.
El presidente ha concluido que disponer de una red sólida de donación y de un sistema capaz de garantizar el suministro sanguíneo constituye una garantía de seguridad y cohesión social, y ha defendido que la inversión sanitaria debe traducirse en mejores servicios para los aragoneses.
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