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Aragón registra la peor contaminación por ozono desde 2010, con un repunte del 53%

En la imagen de archivo un termómetro marca 41 grados

ElDiarioAragón

20 de octubre de 2026 14:57 h

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Aragón ha registrado en 2026 los niveles de contaminación por ozono troposférico más elevados desde, al menos, 2010, coincidiendo con el verano más caluroso del último siglo y medio. Las cuatro intensas olas de calor de este año han favorecido la formación y acumulación de este contaminante, hasta provocar un incremento del 53% en las superaciones del objetivo legal de protección de la salud respecto al promedio del periodo 2012-2019. El deterioro ha sido especialmente acusado en los Pirineos y el Valle del Ebro, dos zonas que suman casi medio millón de habitantes y que ya rebasan los objetivos de calidad del aire establecidos por la Unión Europea para 2030.

El empeoramiento ha sido considerablemente más intenso que en el conjunto de España, donde las superaciones del objetivo legal han aumentado un 25% respecto al mismo periodo de referencia. Es decir, el incremento porcentual registrado en Aragón ha sido más del doble que la media nacional, según el informe anual de Ecologistas en Acción, elaborado a partir de los datos recogidos entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2026 en 490 estaciones oficiales de medición, entre ellas 20 situadas en la comunidad aragonesa.

La organización ecologista advierte de que la situación ha empeorado notablemente y reclama al Gobierno autonómico la elaboración urgente del plan de mejora de la calidad del aire por ozono, pendiente desde hace años.

El aumento registrado este año rompe con la tendencia de reducción de la contaminación observada en Aragón tras la pandemia. Según los informes anuales de la organización ecologista, en 2023 las superaciones del objetivo legal de protección de la salud se situaron un 52% por debajo del promedio del periodo 2012-2019, mientras que en 2024 la reducción alcanzó el 75%. La situación comenzó a deteriorarse en 2025, cuando el descenso se limitó al 20%, hasta llegar al incremento del 53% registrado este año.

El repunte ya había dado señales de alarma en Zaragoza. Durante 2025, el número de días que superaron el objetivo legal en la estación del Actur aumentó un 139% respecto a la media anterior a la pandemia. Además, las estaciones del Actur y Las Fuentes contabilizaron respectivamente 60 y 62 días por encima del valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras que la estación de Teruel alcanzó los 75 días.

Estos registros corresponden al umbral sanitario recomendado por la OMS, más exigente que el establecido por la legislación europea, y ponen de manifiesto que la exposición a concentraciones perjudiciales para la salud puede mantenerse incluso cuando no se incumplen los objetivos legales vigentes.

El calor extremo y los incendios agravan la contaminación

Las condiciones meteorológicas de 2026 han resultado especialmente favorables para la formación de ozono troposférico. A una primavera muy cálida, acompañada de una intensa actividad vegetal tras las abundantes lluvias invernales, le ha seguido un verano excepcionalmente tórrido, con cuatro olas de calor intensas y prolongadas. A ello se han sumado los numerosos incendios forestales registrados durante julio y agosto, que también han contribuido a deteriorar la calidad del aire.

El ozono troposférico, a diferencia de otros contaminantes, no procede directamente de una fuente de emisión. Se forma mediante reacciones químicas entre sustancias precursoras, principalmente óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, en presencia de radiación solar. Estas sustancias proceden del tráfico, especialmente de los vehículos diésel, determinadas actividades industriales, las centrales termoeléctricas y otras fuentes de emisión.

Las elevadas temperaturas y la intensa radiación solar aceleran estas reacciones, por lo que el ozono constituye uno de los principales problemas de contaminación atmosférica durante la primavera y el verano. El cambio climático, al favorecer episodios de calor cada vez más intensos y prolongados, aumenta las condiciones propicias para su formación.

Además, los contaminantes precursores pueden desplazarse a grandes distancias antes de transformarse en ozono. Esta circunstancia explica que las mayores concentraciones no siempre se registren en los núcleos urbanos donde se originan las emisiones, sino también en zonas rurales y de montaña alejadas de los principales focos contaminantes.

En Aragón, Ecologistas en Acción identifica el tráfico de Zaragoza y de las autopistas del Valle del Ebro como algunas de las principales fuentes de sustancias precursoras que contribuyen a la contaminación de otras áreas de la comunidad. En informes anteriores también ha señalado las emisiones de determinadas actividades industriales, como las vinculadas al sector de la automoción en Figueruelas, y ha relacionado parte de la mejora observada en el Bajo Aragón con el cierre de la central térmica de Andorra en 2020.

Aunque durante 2026 no se ha identificado población aragonesa expuesta a concentraciones superiores al objetivo legal actualmente vigente para la protección de la salud, los datos muestran una realidad diferente cuando se aplica la nueva normativa europea.

La Directiva (UE) 2024/2881, aprobada en octubre de 2024, endurece los objetivos de calidad del aire que deberán alcanzarse a partir de 2030. En el caso del ozono, mantiene la concentración de referencia en 120 microgramos por metro cúbico, calculada como máxima media móvil de ocho horas, pero reduce de 25 a 18 el número de días anuales en los que podrá superarse, como promedio de tres años.

Con los registros del trienio 2024-2026, las zonas de los Pirineos y el Valle del Ebro han rebasado ese nuevo objetivo en al menos una estación de medición. Entre ambas suman casi medio millón de habitantes, aproximadamente un tercio de la población aragonesa.

Esto no supone todavía un incumplimiento del objetivo que entrará en aplicación en 2030, pero evidencia las dificultades que puede encontrar Aragón para adaptarse a las nuevas exigencias europeas si no se adoptan medidas para reducir las emisiones precursoras.

La situación resulta más preocupante si se toman como referencia las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. La OMS establece un valor diario de referencia de 100 microgramos por metro cúbico para la máxima media octohoraria, frente a los 120 de la legislación europea. Con este criterio sanitario, Ecologistas en Acción considera que la contaminación por ozono ha afectado durante 2026 a la totalidad de la población aragonesa.

La diferencia entre ambos umbrales refleja una de las principales contradicciones de la regulación actual: que una comunidad autónoma cumpla formalmente los objetivos legales no significa necesariamente que sus habitantes respiren un aire libre de riesgos para la salud.

Hasta 300 muertes anuales asociadas al ozono en Aragón

Más allá de los indicadores ambientales, la organización ecologista insiste en que la contaminación por ozono constituye un problema sanitario de primer orden.

La exposición a concentraciones elevadas puede provocar irritación de las vías respiratorias, dificultades para respirar, reducción de la función pulmonar y agravamiento de enfermedades como el asma. Los efectos son especialmente importantes entre la población infantil, las personas mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

Según las estimaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente recogidas por Ecologistas en Acción, la exposición al ozono puede estar relacionada con hasta 300 muertes anuales en Aragón. Se trata de estimaciones estadísticas de mortalidad atribuible a la contaminación atmosférica, no de fallecimientos individuales identificados mediante diagnósticos clínicos.

A esta carga sanitaria se añade el impacto de las temperaturas extremas. Durante el verano de 2026, el Instituto de Salud Carlos III ha estimado en Aragón un exceso de 235 muertes atribuibles al efecto combinado de las elevadas temperaturas y la mayor exposición asociada a contaminantes atmosféricos como el ozono, según los datos difundidos por Ecologistas en Acción.

La cifra supone un incremento del 88% respecto a los 125 fallecimientos estimados durante el verano de 2025. No obstante, ambas estimaciones deben interpretarse con cautela, ya que no permiten atribuir las muertes exclusivamente a la contaminación por ozono ni separar de forma directa sus efectos de los provocados por el calor extremo.

La coincidencia de episodios de temperaturas elevadas y mala calidad del aire representa un riesgo añadido para la población vulnerable, especialmente en los periodos en los que se suceden varios días de calor intenso.

Ante este escenario, Ecologistas en Acción reclama al Gobierno de Aragón que elabore y apruebe con urgencia un plan autonómico de mejora de la calidad del aire por ozono, una actuación que considera jurídicamente obligatoria y que lleva años pendiente.

La organización recuerda que distintas sentencias del Tribunal Supremo y de tribunales autonómicos han establecido la obligación de las administraciones competentes de aprobar planes de mejora cuando se superan los objetivos legales de calidad del aire. Estos pronunciamientos han reforzado las exigencias de actuación pública frente a un contaminante cuya reducción requiere medidas coordinadas en distintos territorios.

La ausencia de un plan específico cobra especial relevancia ante el endurecimiento de los objetivos europeos para 2030 y la evidencia de que el problema no se limita a los municipios donde se generan las emisiones.

Ecologistas en Acción también ha cuestionado en anteriores informes algunas deficiencias en el seguimiento de la contaminación atmosférica en Aragón. En su balance de 2025 advertía de que al menos cinco estaciones de medición no habían alcanzado los porcentajes mínimos de captura de datos establecidos por la normativa, lo que dificultaba disponer de una imagen completa de la exposición de la población.

Asimismo, denunciaba la pérdida de cobertura de vigilancia en el Bajo Aragón tras la desconexión, entre 2021 y 2023, de cuatro estaciones vinculadas a la antigua central térmica de Andorra. La organización también había señalado dificultades para acceder a determinados registros históricos de calidad del aire, incluidos los de la red municipal de Zaragoza.

Estos antecedentes añaden la necesidad de reforzar los sistemas de medición y la transparencia de los datos a las actuaciones destinadas a reducir las emisiones contaminantes.

Menos tráfico, ahorro energético y control de las emisiones industriales

Las medidas propuestas por Ecologistas en Acción se centran principalmente en reducir las emisiones de los contaminantes que intervienen en la formación del ozono.

Entre sus principales reivindicaciones figuran la disminución del tráfico motorizado, la desincentivación fiscal de los vehículos diésel, la sustitución de disolventes orgánicos por agua en determinados procesos industriales y el fomento del ahorro y la eficiencia energética.

La organización también reclama una ordenación más rigurosa del despliegue de las energías renovables y una moratoria para las nuevas explotaciones de ganadería industrial intensiva, dentro de una estrategia más amplia de reducción de emisiones y de protección ambiental.

El carácter secundario del ozono y la capacidad de sus precursores para desplazarse a grandes distancias hacen que las actuaciones locales, aunque necesarias, resulten insuficientes por sí solas. La reducción de este contaminante exige una planificación coordinada entre administraciones y territorios, así como medidas sostenidas sobre las principales fuentes de emisión.

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