Vox sondea un “acuerdo” con el PP contra la unión de las izquierdas en el Senado
“Mantenemos la voluntad de algún acuerdo que proteja el Senado del acuerdo que Sánchez ha llevado a cabo con la extrema izquierda”. Así se pronunció este lunes el líder de Vox, Santiago Abascal, sobre la posibilidad de alcanzar algún tipo de pacto preelectoral con el PP ante los comicios del próximo 29 de noviembre. El partido ultra anunció una “declaración institucional” de su jefe de filas en la que habló de la Cámara Alta, pero no concretó su plan para contrarrestar la coalición firmada por el PSOE y el Frente Amplio. La respuesta del PP fue el silencio.
“No es el momento de pedir más sacrificios a los españoles”, aseguró Abascal, en clara referencia a uno de los primeros discursos de precampaña de Alberto Núñez Feijóo. “Hay que sacrificar las políticas que nos han traído hasta aquí. Y hay que recuperar las instituciones para los españoles”, añadió el líder ultra. Abascal continuó: “La alianza de Sánchez con la extrema izquierda exige sacrificios a los partidos de la oposición. Mantenemos la voluntad de algún entendimiento que proteja al Senado de los acuerdos que Sánchez ha alcanzado con la extrema izquierda”.
Abascal puso luego nombre y apellidos a esa “extrema izquierda”: los profesores en huelga, la acampada de Sol [extendida a otras ciudades] o las protestas en Francia. También Feijóo habló de Francia en términos muy similares. “La violencia que está alentando a la izquierda radical jamás es el camino para mejorar una nación”, dijo este lunes. “Los españoles tenemos la oportunidad de apartarnos de ese camino”, aseguró, en referencia al 29N.
Las declaraciones de Abascal coincidieron con un acto del líder del PP preparado con mucho cuidado por su equipo. Feijóo firmó ante las cámaras de televisión su “Contrato con España”, un manifiesto de dos páginas con unas líneas generales sobre lo que piensa hacer si alcanza, a la segunda, el Gobierno de España. Una ‘performance’ política con escaso contenido que ya ejecutó en 2023. Y antes en Galicia, en 2009. Presente en la sala el actual presidente del Senado, Pedro Rollán, así como cargos institucionales y políticos del PP.
En el PP han optado por no responder o ahondar en las afirmaciones de Abascal. Los estrategas de Feijóo querían mantener este lunes todo el foco en el acto que habían preparado con tanto mimo. Pero la realidad es que Vox aumenta la presión sobre su aliado para cercenar los intentos de la izquierda de hacerse con el control del Senado en la próxima legislatura.
El propio Abascal respondió en X al acuerdo alcanzado por el PSOE y el Frente Amplio. “Actuaremos con altura de miras y haremos lo necesario para que España sea libre y no dependa ni de Sánchez ni de ninguno de sus secuaces”, dejó escrito.
Durante el fin de semana, uno de sus portavoces preferidos, Carlos Hernández Quero, ahondó en esta posición en una entrevista en esRadio, donde dijo que Vox tiene “toda la predisposición para hacer cuanto sea necesario para que España no dependa ni de Pedro Sánchez ni de ninguno de los esbirros que ha ido colocando en diferentes sitios, como Conde-Pumpido”.
Una referencia al presidente del Tribunal Constitucional que explica cuál es el ánimo del acuerdo que plantea Vox y, al menos en público, al que el PP no responde.
Porque las elecciones del 29N no solo determinarán el próximo Gobierno. Un resultado muy abultado en favor de las derechas podría abrir la puerta, por ejemplo, a una década de control de PP y Vox sobre el Tribunal Constitucional.
Es el motivo por el que los de Alberto Núñez Feijóo bloquean desde hace un año la renovación del tribunal de garantías. Si el PP hubiera aceptado la sustitución de los magistrados caducados en tiempo y forma, el sector progresista hubiera mantenido el control del Constitucional. Con el bloqueo de la derecha, gracias a sus presidentes autonómicos, se abre la puerta a revertir esa mayoría.
Para lograrlo, PP y Vox tendrían que alcanzar los tres quintos de la Cámara Alta. Es decir, 160 senadores, sumados los elegidos directamente y los de designación autonómica. Una cifra enorme, pero no inalcanzable. O al menos eso piensan en la izquierda, donde se ha logrado un acuerdo casi sin precedentes para construir listas unitarias.
Cerrado ya el plazo de las coaliciones electorales, las opciones para Vox son, básicamente, tres: integrarse en listas del PP, retirarse en todas o algunas circunscripciones o mantener sus propias candidaturas. La primera de las alternativas tiene como fecha tope el próximo lunes 26 de octubre. La proclamación definitiva está señalada para el día 28. Cualquier lista publicada ese día ya no se puede quitar.
El acuerdo no parece muy difícil de conseguir, ya que Vox tiene poco que perder. El Senado ha tenido históricamente un reparto casi total entre el PP y el PSOE gracias al sistema electoral. Los de Abascal nunca han conseguido senadores por sufragio electoral, solo por designación autonómica. Incluso con unos resultados muy buenos (como los que tuvo en noviembre de 2019) es muy complicado imponerse al bipartidismo.
Más allá de algunas circunscripciones concretas, como Almería o Murcia, las opciones de Vox son mínimas. Y salirse de la ecuación o integrarse en las candidaturas del PP puede ser una salida, máxime cuando el Senado se escoge por listas abiertas y el elector puede marcar expresamente a quién elige.
En el PP se extendió el silencio de radio durante la tarde del lunes. Pero el calendario avanza y la decisión deberá estar tomada en menos de siete días.
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