Volveremos se agota y reabre el debate entre comerciantes en Zaragoza: malestar, dudas fiscales y abusos en el sistema
El programa Volveremos ha vuelto a generar malestar entre comerciantes y clientes de Zaragoza tras agotarse el saldo disponible en apenas tres días de campaña. Lo que nació durante la pandemia como una herramienta de apoyo al pequeño comercio sigue siendo valorado por buena parte del sector por su capacidad para atraer consumidores, pero el rápido consumo de los fondos, las consecuencias fiscales para algunos autónomos y los abusos detectados en su funcionamiento han reabierto el debate sobre el modelo.
La presidenta de los comerciantes del distrito Centro, Begoña Abad, reconoce la decepción que ha dejado esta edición. “Estamos tristes porque ha durado muy poco, los clientes también”, explica. Recuerda que el segundo miércoles de campaña muchos consumidores acudieron a los establecimientos esperando beneficiarse de los descuentos y se encontraron con que a media mañana el porcentaje de devolución ya se había reducido y por la tarde el saldo estaba completamente agotado.
La situación generó tensión en numerosos comercios. “Cuando se acabó el saldo nos venía la gente a gritar porque se había terminado muy pronto y me decían que les hiciera yo el descuento”, relata Abad. Los comerciantes se vieron obligados a asumir el enfado de los clientes pese a no tener ninguna responsabilidad sobre el agotamiento de los fondos. “El miércoles lo pasé fatal, la gente se volvió loca”, asegura.
A pesar de las críticas, Abad defiende la utilidad del programa como herramienta para dinamizar el consumo y atraer clientes a las tiendas. Sin embargo, considera que algo está fallando en la gestión y reclama una reflexión sobre el funcionamiento de la plataforma y el reparto de los recursos. También recuerda que la ampliación del programa a todo Aragón ha provocado que el presupuesto tenga que distribuirse entre un número mucho mayor de comercios y usuarios.
Otra de las preocupaciones que ha emergido con fuerza en esta edición es la situación fiscal de numerosos autónomos. Comerciantes que tributan por módulos denuncian que Hacienda les está computando como subvención unas cantidades que aseguran no haber recibido realmente.
Begoña Abad sostiene que los comerciantes siempre entendieron que el beneficiario de la ayuda era el consumidor, no el establecimiento. “Es una ayuda para quien compra. Nosotros solo adelantamos el dinero”, afirma. A su juicio, el problema surge cuando esos importes terminan teniendo consecuencias fiscales para los negocios.
La comerciante V.P., propietaria de una pequeña tienda de regalos en La Jota, se declara “indignada”. Explica que descubrió las implicaciones tributarias cuando su gestor le informó después de haber presentado la declaración de la renta. Considera que el programa supone un esfuerzo añadido para pequeños negocios que, además de gestionar la aplicación y ayudar a los clientes a utilizarla, ahora deben afrontar una carga fiscal inesperada.
“Lo hacemos por los clientes”, asegura, aunque reconoce que ha llegado a plantearse abandonar la iniciativa. Sin embargo, teme perder compradores si deja de participar. Su sensación es que el pequeño comercio asume costes y complicaciones que otros negocios de mayor tamaño apenas perciben.
El que sí ha abandonado la aplicación es L.V., comerciante de San José, que decidió no renovar su participación en Volveremos. Además, ha presentado una queja ante el Justicia de Aragón y prepara consultas ante Hacienda. Defiende que los comerciantes no reciben una subvención como tal, sino que adelantan una cantidad que posteriormente les es reintegrada. “Si esto es una subvención, debería ser de cero euros, porque nosotros no recibimos ningún beneficio”, argumenta.
Junto a las cuestiones fiscales, numerosos comerciantes denuncian prácticas que consideran contrarias al espíritu original del programa. Begoña Abad reconoce que algunos clientes le han pedido fraccionar compras en varias operaciones para obtener más saldo, una práctica a la que siempre se ha negado. “Todos debemos cumplir las reglas para que el programa siga siendo un buen proyecto”, afirma.
La propia presidenta de los comerciantes del Centro admite que la picaresca existe tanto entre clientes como entre algunos establecimientos. Recuerda que varios comercios fueron expulsados del programa por operaciones fraudulentas y que precisamente por ello se han introducido nuevas limitaciones en esta edición.
Luis V. va más allá y denuncia que algunos usuarios llegan a presentar varios teléfonos móviles para generar distintas operaciones y acumular más saldo.
Otros comerciantes también critican la presencia en el programa de determinados sectores y grandes negocios que, en su opinión, se alejan del objetivo inicial de apoyar al pequeño comercio local como agencias de viajes, joyerías o establecimientos de moda de alta gama.
Lamentan además que buena parte del saldo generado en grandes compras termine gastándose posteriormente en pequeños establecimientos, lo que provoca desequilibrios en el reparto de los beneficios del programa. Según relata entre risas Begoña Abad, algunos consumidores le reconocen que guardan durante meses el saldo acumulado para destinarlo a compras concretas, especialmente en Navidad, cuando aprovechan el descuento para afrontar el coste de productos más caros como el jamón o las gambas.
Las críticas no ocultan que muchos comerciantes siguen valorando positivamente la filosofía de Volveremos. Begoña Abad plantea mantener ayudas al consumo y apoyo al comercio local, pero con fórmulas más enfocadas a los periodos de menor actividad comercial, como noviembre o febrero, y con mecanismos que garanticen un reparto más equilibrado de los recursos.
Condiciones y presupuesto del Volveremos 2026
La reciente convocatoria ha incorporado varias limitaciones destinadas a evitar abusos y mejorar el reparto de los fondos La novedad de esta edición es que solo se permiten dos operaciones de generación de crédito por usuario en un mismo comercio.
Además, para generar saldos, se establece un tope de 250 euros/mes; 500 euros/año por usuario, mientras que cada comercio tendrá un límite de 5.000 euros mensuales y 20.000 euros anuales, ampliable excepcionalmente hasta 60.000 euros al año en determinados sectores.
También se establece un máximo de 100 euros de generación de saldo por operación, un límite de 150 euros al mes por usuario en un mismo comercio y un máximo de dos operaciones de generación de crédito por usuario y establecimiento.
Para la primera convocatoria de 2026, el programa fija un límite global de generación de saldos de 2,9 millones de euros, ampliable en función de la disponibilidad presupuestaria.
La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento y el Gobierno de Aragón, cuenta con un presupuesto total de 8 millones de euros, de los cuales 2 millones estaban destinados a Zaragoza capital. La rapidez con la que se consumieron los fondos ha intensificado las críticas y ha reabierto el debate sobre el futuro de una herramienta que sigue siendo muy popular entre los consumidores, pero que acumula cada vez más cuestionamientos entre una parte del comercio local. Unas críticas que, lejos de cuestionar la continuidad del programa, invitan a reflexionar sobre las deficiencias detectadas y las posibles mejoras que podrían reforzar su eficacia y sostenibilidad.
0